miércoles, 22 de febrero de 2017

Reflexión: Murray, la ventana de las catacumbas sociales

Dicen que la revolución tecnológica que una parte de la humanidad está alentando, es la ladera de una cima experimental que hasta el momento resultaba inimaginable para el hombre, pero creo que es hora de desconectar todas esas finas lineas chispeantes que nos engarzan con el frenético lloviznar de conexiones tecnológicas para mirar hacia los pequeños bastiones que quedan en el mundo libres de redes sociales y observar si sus vidas no son infinitamente mejores que las nuestras; día tras día cometemos el gran error de pensar que el concepto de vida plena solo reside en el poder económico y en la capacidad tecnológica, siento deciros amigos que posiblemente estemos ante el mayor traspiés que el ser humano ha dado en toda su historia.
El mundo ha terminado convertido en un gran espectáculo bajo la carpa del pintoresco circo, entre leones, payasos y trapecistas nuestros valores hacen malabares para no caer bajo el estrepitoso aplauso de aquellos que se empeñan en extirparnos hasta el último resquicio de humanidad que se haya podido atesorar, un circo en el que los colores nos ciegan sin dejarnos ver los llantos y las penurias que se esconden detrás; una vida circense acompañada de música diseñada para acompasar nuestras decisiones disfrazando las noches de días y los días de noches, un circo ambulante que nos obliga como buhoneros a recorrer los polvorientos caminos mientras los políticos como viejos templarios nos inducen a creer que nuestras encrucijadas están plagadas de peligros para que nosotros sacudamos nuestro casi vacío saquito de tela y paguemos a esas fieras tributos para gozar de su falsa protección. En definitiva una carpa que nos vende un mundo irreal donde lo normal es estar deprimido y lo extraño es ser feliz; damas y caballeros bienvenidos al gran circo del siglo XXI.


Cuántos de los que estáis leyendo esto habéis estado o estáis sumidos en una depresión. Quizás si todos contestáramos a esa pregunta sinceramente, los resultados nos alarmarían de tal manera que recapacitaríamos sobre cada uno de los pasos que arrastramos a lo largo de la jornada. Alguien me dijo un día que todo problema tiene una raíz y hasta ese punto tenemos que llegar para poder sacar la goma de borrar y desvanecer las pinceladas opacas que enturbian el buen sentido de la palabra humano; es tremendamente fácil meterse en la cama, o dejar que las horas no cuenten, tan solo sumen, pero estas acciones que nos lapidan tan solo dependen de nosotros mismos y de la colosal capacidad de la que estamos dotados para salir de atolladeros profundos, muy profundos. 
Vamos a partir de la base primordial de que toda acción tiene una consecuencia y quizás hay que empezar por ahí, cualquier cosa que hagamos en vida nos consume la misma; por la inercia de salir indemne físicamente de muchos choques casi mortales de los que se tienen moralmente, pensamos que lo que hacemos no tendrá un pago pero ¡ay amigo! Caronte siempre está esperando para abrir a cámara lenta su huesuda mano y pedirnos el precio justo por nuestras acciones, da igual el lugar en el que te escondas o que pienses que un cuarto de siglo después es mucho tiempo como para que se acuerde de cobrar la deuda, el pasado siempre pasa factura en el futuro y en algún momento de la vida ese futuro se torna presente, arañando tus días y dejando que tropieces una y otra vez con el fantasma de las navidades pasadas. Esto que acabo de decir incluye por supuesto las fechorías en internet, ese gigante que parece que nos permite hacer toda clase de labores inadmisibles en un entorno normal, que estés mal o presentes problemas psicológicos enmudecidos por aquellos que no te quieren bien no quiere decir que poseas carta blanca para librar una batalla que lejos de ser en nombre del altísimo, emprendes como brazo armado del propio desprecio que te tienes a ti mismo; a este punto quería yo llegar, al mal uso diario y peligrosamente cotidiano de las redes sociales.
Tal y como estaba diciendo antes, las malas acciones se convierten en nefastas consecuencias, el mismo problema supone un delito físico que uno en la red y esto parece ser que no todo el mundo lo comprende; esta lista la podemos engrosar de tal manera que terminaría por estallar, encontramos todo tipo de auténticos profesionales del circo, desde los payasos que intentan hacer mofa de desgracias, asesinatos, y demás dolencias del alma, hasta los lanzadores de cuchillos que mienten en cada arma que te arrojan con el único fin de poner una coraza de arrogancia y prepotencia falsa a su verdadera piel, la cual suele ser un tejido quejumbroso de inestabilidad mental y carencias emocionales cosidas con pequeñas puntadas de exclusión social o familiar. A la gente que insulta tras un perfil en las redes sociales podemos sumar los desalmados que juegan un papel atroz en la evolución espiritual del ser humano y con ello sacamos a la palestra unos personajes dantescos y cada vez más comunes, seres que disfrutan compartiendo contenido sádico y bochornoso en sus redes sociales pretendiendo que todo el mundo sea partícipe de su amargura; al más puro estilo del cine gore, así es como estas personas se regocijan en su estado mental con múltiples psicopatías que vierten con un goteo incesante en las personas que por el contrario son fuentes de luz natural.

Se ha llegado a un punto en el que la violencia reina en internet, da igual por dónde se aborde el tema, y esto sí que supone un verdadero problema ya que cada vez son más los menores de diez años que tienen un acceso pleno y sin restricciones a las redes. El contenido que circula en las cuentas de los más y menos adultos se cierne en un alto porcentaje sobre el amplio y a la vez horrendo mundo de la hipersexualización, en el que las niñas han dejado de ser niñas, con cinco años saben más de moda y maquillaje que las mujeres; las ves con sus canales de belleza impartiendo clases como si el tramo de la niñez hubiese sido volado con dinamita, y esto parece hacer gracia a los padres que les proporcionan todo lo necesario para que continúen con actividades que ejercen claramente de tapia entre la etapa infantil y la inocencia. Aunque en este ámbito también tienen culpa irremediablemente empresas que han cambiado en sus percheros los graciosos y tiernos vestidos de manguitas de farol por las minifaldas de cuero y un largo prólogo de prendas que solo preceden a los capítulos de la infancia robada; la madre de la niña que vemos en la fotografía gastó 47.000$ en tratamientos de belleza para exhibir a su hija de seis años en un concurso de televisión, algo que indudablemente se ve potenciado por el nefasto uso de las redes sociales, ahora compartir fotografías de señoras que viven se sus madejas amorosas y de sus cuerpos es lo fascinante pero divulgar material informativo a nivel histórico es lo poco común y resulta hasta raro, ¿qué esperamos de un ambiente en el que ser un acosador recibe el nombre de hater y se ha convertido en casi un trabajo?.

Me encanta esta fotografía, el gran Bill Murray en su película "Atrapado en el tiempo"

"Durante unas horas, en todo el año, nos comportamos como la persona que siempre hemos querido ser", con esta frase Frank Cross nutre el emotivo discurso sobre la base perdida de la sociedad que pone el broche final a la película "Los fantasmas atacan al jefe"; lo que no comprendo es la razón que nos llevan a endurecer nuestro día a día de tal manera que acabamos siendo personas sin brillo en la mirada, tristes y mayoritariamente infelices. Bill Murray está siendo tachado de loco, dicen que ha perdido la razón, cuando yo busqué noticias sobre él después de escuchar esas afirmaciones me quedé helada al ver que se llamaba loco a un hombre que dedica su vida a hacer feliz a la gente con la que se cruza. Murray puede sorprenderte de maneras impensables para la sociedad fría y sin amor en la que vivimos, se le ha visto presentarse en el fondo de las fotos de algunas bodas, unirse a músicos callejeros, robar con su sonrisa pícara una patata frita a alguien y sonreír sin más dejando atónito al caminante, encontrarse a un taxista con un saxofón en su maletero y Bill acabar conduciendo y el taxista dando un concierto en el asiento trasero, unirse a una fiesta de estudiantes en un piso anónimo, colar por debajo de tu puerta una selfie en tu propio portal, felicitar la navidad al azar con fotografías navideñas firmadas de su puño y letra; abrir el buzón en plenas navidades, quizás una persona que vive en soledad y encontrarse con una felicitación de Bill Murray jeje. Cuentan las malas lenguas que Murray quedó marcado al borde de la locura por su otro yo: Frank Cross, pero esta frase me resulta hasta un insulto para el gran Bill Murray, si todos cogiéramos a este hombre de ejemplo el mundo rozaría la perfección y posiblemente se restablecerían muchos lazos humanos que hemos cortado nosotros mismos. Este señor ha compartido muchas veces los diez principios básicos de su filosofía de vida: 
1- «Los objetos son oportunidades». 
2- «La sorpresa es oro. Lo fortuito es una langosta».
3- «Invítate tú a la fiesta».
4- «Asegúrate de que todos los demás estén invitados a la fiesta».
5- «La música une a la gente».
6- «Sé generoso con el mundo».
7- «Insiste, insiste, insiste».
8- «Conoce tus placeres y sus parámetros».
9- «Tu espíritu seguirá a tu cuerpo».
10- «Mientras la Tierra siga dando vueltas, haz algo útil».

¿Cuánto cuesta escribir en una nota "eres increíblemente único" y dejar ese papel dentro de un libro de autoayuda en la librería? sabes que la persona que lo compre seguramente esté mal y necesite ese libro, al ver tu nota quizás le alegres el día, la semana o hasta lo empujes a dar el paso que rompa sus cadenas de tristeza. ¿Y si tocas un portal al azar y metes en un buzón cualquiera una carta de buenos días? creo que tenemos más cerca de lo que pensamos la posibilidad de hacer feliz a la gente y somos tan egoístas que llamamos loco a uno que lo logra ¿enserio hemos llegado a esto?. Os propongo algo, vigilemos más el contenido que publicamos en las redes sociales, y hagamos algo tan solo una vez a la semana que pueda hacer feliz a alguien anónimo, nunca podrás imaginar lo que puede alegrar el día a una persona una simple sonrisa aliñada con ese buenos días que omitimos muchas veces; cambiemos un poco el mundo para que algún día la luz acabe con la tristeza que sin saberlo propiciamos con cada mala contestación en la red, con cada foto sádica, con cada vídeo violento, tenemos la fortuna de ser únicos e irrepetibles seres humanos, recordemos eso cada día.

miércoles, 15 de febrero de 2017

John Horwood, crónica de la encuadernación humana

Los riachuelos de historias, mitos y leyendas que han dado cobijo a la humanidad dejando al pasado orillarse en forma de página escrita hoy nos llegan empolvados, perdidos en algún rincón de las más entrañables y auténticas librerías, errantes entre estigmas, etiquetas y condenas, algunos prohibidos a la par que otros impuestos, así son los libros que nos ha regalado el tiempo; gracias a las personas que un día emplearon parte de su vida en esbozar sus ideas con tinta hoy podemos zambullirnos en mil y una noches de papel, a veces no somos conscientes del sendero que llevan recorrido algunas tradiciones o prácticas, en concreto la escritura vive entre nosotros desde civilizaciones ya extintas a las que les debemos la fortuna de poder acariciar un libro y abrirlo sin más.
Aunque muchos otros ejemplares de relatos, documentos y sentencias los han precedido, a nivel personal creo que el grimorio como tal supuso un alto en el camino literario. No es fácil para nosotros comprender muchas cosas que antes suponían la base de algunas artes consideradas tanto mágicas como inacabadas, y digo inacabadas porque aunque los libros esotéricos han hecho referencia sobre todo a rituales y hechizos, es complicado encontrar ejemplares donde también se plasme la consecuencia terrenal de éstos; el cine nos ha mal acostumbrado a pensar que muchas cosas tan solo son una leyenda, pero lo cierto es que los grimorios existieron, concretamente casi todos los que se conocen fueron escritos en la horquilla temporal que se encuentra entre los siglos XIII y XVIII, como peculiaridad hay que destacar sin duda que entre los pigmentos de la tinta con la que los redactaron se encuentra el rastro de la sangre humana, si nos paramos a pensar en libros mágicos seguramente nos venga a la mente el típico tomo antiguo, escrito a mano, cubierto de polvo y alumbrado por el resplandor intermitente y tenue de una vela, estos ejemplares tuvieron su nacimiento en la Baja Edad Media y todavía existe un gran mercado que intenta vender sus traducciones aunque cabe destacar que casi en su mayoría son fraudes que acaban convirtiéndose en estafas millonarias, como por ejemplo los encantadores de serpientes que aseguraban tener una copia del Necronomicón, curiosamente sabes que se trata de una gran patraña solo con conocer un poco la historia, ya que el mencionado libro procede de una novela. Los grimorios auténticos descansan en quijotescas colecciones y algunos están expuestos en museos, dejando al desnudo sus páginas embriagadas de conjuros, artes oscuras, y rudimentarias prácticas medicinales que fueron evolucionando hasta nuestros días.

Bibliopegia antropodérmica, digna sucesora del arte vinculado a la artesanía de los grimorios. Estamos ante la que posiblemente sea la elaboración más macabra y a su vez cotizada que hoy por hoy continua en boga, lejos de ser un mito la base principal por la que se caracteriza esta labor es la de encuadernar libros con piel humana. Precediendo a la finalización de la elaboración de los grimorios a finales del siglo XVIII, se comienzan a encuadernar algunos ejemplares de los libros mágicos con piel procedente de los propios autores, se puede decir que esto se estuvo llevando a cabo desde el siglo XVII hasta el cercano XIX, periodo en el que encontró su máximo esplendor comercial y social. Algunos escritores se han empeñado en atribuir este arte tan solo a una forma de pena mortuoria superando a la propia muerte, y esto se debe principalmente a que en las sentencias a muerte figuraba la posibilidad de que tras la ejecución los reos pasaran a ser el centro de atención en las clases de anatomía, entonces una vez concluida la disección su piel pasaba a encuadernar los libros de anatomía; dentro de esta misma sección del horror tenemos los tomos que recogían entre sus hojas las fechorías y crímenes por los que hombres juzgados eran condenados, si los familiares lo pedían también era encuadernado con su piel y entregado a la familia. Pero tras haber tenido su epicentro en las ejecuciones y los libros de medicina, la focalización de la bibliopegia antropodérmica experimentó una expansión bajo la capa del romanticismo, pasando a elaborar ejemplares que recogían las cartas de amor más amadas dentro de una pareja para posteriormente encuadernar el libro con la piel de los cónyuges, estrechamente ligado a ello también tenemos algún volumen de lectura erótica, que incluso llegaron a forrarse con pezones de mujeres fallecidas; en el año 1866 un despido masivo acabó con el tráfico de piel femenina que se llevaban entre manos algunos médicos parisinos, en ese turbio asunto también estuvieron involucrados los resucitadores, aquellos desalmados que profanaban tumbas para lucrarse de los cadáveres.
La piel humana fue cobrando importancia en las encuadernaciones con el tiempo, erróneamente se ha llegado a pensar que únicamente se trataba de casos aislados, pero lo cierto es que se llegó a encuadernar un gran números de libros que partían de causas como testamentos con la piel del testador, relatos con la piel de sus protagonistas y obras en las que se trataba de homenajear nombres ilustres o reconocer hazañas, por ello no era difícil que la piel de los héroes de guerra y de científicos pasara a fundirse con el papel.
Para poder encuadernar un libro con la piel humana se debía seguir un curioso proceso, en primer lugar se extirparba la piel de una zona óptima para ser curtida, se solía escoger la piel de la espalda, a continuación se sumergía en una fórmula líquida que contenía entre otras cosas alumbre y sal, después el proceso pasaba por secar el retal humano a la sombra, se volvía tan maleable y suave como la piel de cordero y finalmente era cosida a las tapas del volumen escogido con pelo humano.


Existen ejemplares algo más singulares, quizás por su historia particular; entre ellos tenemos el ejemplar de "Los tres mosqueteros" que fue encuadernado con un trozo de piel tatuada en la que se pueden ver dos caballeros de Luis XII  y un corazón atravesado por una flecha, el libro "La tierra del cielo" que el astrónomo y autor encuadernó con la piel de los hombros de una condesa tras recibir en una caja como regalo dicho macabro retal, la mujer estaba enferma y él le había comentado en una fiesta lo suave que aparentaba ser su piel, por lo que la condesa dejó aquel perturbador gesto como última voluntad.
Entre esos libros se encuentra la crónica de un asesinato, la confesión narrada en tinta que nutre el libro de John Horwood. En el 1821 John Horwood, un joven de 18 años natural de Hanham, fue la primera persona ejecutada públicamente en la nueva prisión de Bristol. Había sido declarado culpable del asesinato de Eliza Balsum, una chica de la que estaba enamorado y a la que había amenazado de muerte en repetidas ocasiones. Eliza murió a raíz de una lesión en la cabeza después de que Horwood le asestara un golpe mortal con una piedra. Cuando concluyó su ejecución, el cadáver de John fue diseccionado por el cirujano Richard Smith, durante una conferencia pública en el Bristol Royal Infirmary.
Desde ese momento la cubierta frontal que narra el horror de su crimen es de color marrón oscuro, su propia piel curtida da forma a las tapas de la oscura biografía, fue grabada con calaveras y huesos, donde en tono dorado yacen las palabras Cutis Vera Johannis Horwood, la piel real de John Horwood. El particular tomo se ha conservado durante muchos años en los archivos de Bristol pero el paso de los años ha hecho mella en él y resulta muy complicada su manipulación; actualmente se encuentra dentro de una urna en el M Shed (Bristol).

El libro encuadernado con la piel del criminal John Horwood

miércoles, 8 de febrero de 2017

La batalla de Lucena, dueña de Boabdil y su ajuar

La historia de una nación se compone de innumerables resquicios en el tiempo, cimas que esconden una tramoya heroica y en múltiples situaciones ensombrecida por los entresijos palaciegos y las justas mudas entre hombres que creían tener honor contra los que realmente poseían un don innato para imponerse tan solo con el sonido de su voz al desangelado mortal que en ocasiones ligaba su arrogancia teñida de falso honor con su estructura ósea carente de espíritu; así nacieron los hombres que fueron elegidos por una mano invisible para formar el brazo armado de Dios que vio la luz durante la Primera Cruzada y que perduró más allá de la extinción de los Pobres Caballeros de Cristo. Vivimos en una era en la que todo lo que antaño regía el mundo ahora está relegado, no solo a un segundo plano si no estigmatizado por las nuevas corrientes sociales que bajo un nuevo modo de contemplar el deber de la humanidad ahora intentan hacer creer al propio ser humano que todo por lo que el hombre ha luchado no eran más que causas indignas de tener defensores y ha terminado por esbozar figuras como la de los grandes reyes Alfonso I El Batallador, Jaime I El Conquistador, y Alfonso VI El Bravo como auténticos despiadados trazados a carboncillo en las desgastadas páginas amarillentas de cualquier vulgar y sobrecogedor bestiario. Pero nada más lejos de la realidad, ya que gracias (sí, gracias) a los soberanos que con su enguantada mano empuñaron el alma de su espada contra el yugo islámico hoy podemos gozar de una libertad airosa y única, deberíamos echar la vista atrás y comprender la importancia de los capítulos que han vestido los tomos que un día estuvieron desnudos sin pensamientos entintados y que hoy son ilustres libros de historia, tesoros en papel que nos enseñan la grandeza de la tierra que pisamos, el valor del honor perdido y la valentía que junto con el coraje nos da la fuerza para defender aquello por lo que luchamos y en lo que creemos sin importar cómo caerá la noche, el ocaso nunca es fácil, pero alumbrados por las estrellas siempre se puede llegar al nuevo día, pase lo que pase mañana también amanece; así lo creyeron todos los hombres que de una manera u otra mantuvieron su figura firme durante la Reconquista, nombres que serán eternamente recordados como Pedro II de Aragón que cabalgó junto a Alfonso VIII de Castilla y Sancho VII de Navarra hasta el corazón del ejército musulmán en la famosa Carga de los tres reyes con la que se pondría el sello de unión español a las Navas de Tolosa. Cruzados, templarios, caballeros, reyes y españoles, algunos eternos y otros anónimos, pero todos ellos héroes.

Estatua del Cid y Babieca en Sevilla, erigida sobre el quemadero de la Inquisición

Hoy rescato del desván una de esas historias que casi al final de la Reconquista protagonizó un episodio cuanto menos anecdótico, y es que aquellas batallas estuvieron plagadas de datos curiosos, casualidades y oportunidades que en muchas ocasiones fueron hábiles movimientos ajedrezados claramente a nuestro favor, hablo de la captura de Boabdil durante la batalla de Lucena el 20 de Abril del año 1483, donde las fuerzas del bastión nazarí intentaron hacer una incursión sangrienta en el lugar para dar apoyo invisible pero altamente peligroso moralmente a su encarnizada lucha por el poder con su propio padre, algo que sostenía una demencial y eterna lucha dentro del propio Reino de Granada entre los partidarios de Muley Hacén y los de su hijo Muhammad XII (conocido por los cristianos como Boabdil El Chico). Cabe destacar que el verdadero motor de esta batalla fue la victoria con la que se alzó Hacén gracias a la ayuda de su hermano Muhammad XIII El Zagal en la serranía de la Axarquía de Málaga, después de ver cómo sus seguidores habían celebrado la conquista, Boabdil decidió demostrar su capacidad de ser igual o incluso mejor en el territorio bélico que su padre y su tío, de manera que dejándose aconsejar por su suegro Ibrahim Aliatar eligió Lucena para someter a los cristianos, reunió un ejército de ocho mil hombres de los cuales mil quinientos eran jinetes, y puso rumbo hacia las murallas de Lucena. Bajo el mando del alcaide Diego Fernández de Córdoba las almenaras comenzaron a dibujar una columna de humo en el cielo, con la esperanza de que a tan solo 11 kilómetros el conde de Cabra viera arder aquellas hogueras y dispusiera sus huestes para ayudar a su sobrino, Diego pensó con gran astucia en ganar algo de tiempo hasta que la ayuda se atisbara en el horizonte ofreciendo a El Chico negociar, aquella estrategia dio su fruto y cuando el nazarí cayó en la cuenta de que podría quedar atrapado entre ambos ejércitos bendecidos por la cristiandad, optó por retirarse. Puso rumbo a Granada, pero nadie podría haber previsto que las tropas del alcaide y del conde los alcanzarían en la parada que habían hecho para comer algo y descansar en el campo de Aras. Boabdil se apresuró a formar sus tropas para luchar sin más dilación, haciendo frente a los que él mismo horas atrás había decidido importunar.
Estatua de Aliatar en Loja
Destaquemos la valentía de los dos ejércitos aliados que tan solo en la primera acometida dieron muerte a más de una treintena de los caballeros más destacados fieles a Boabdil, pero fue en la segunda carga cuando la cristiandad asestó un golpe maestro a los moriscos, ya que la caballería condujo a los musulmanes hasta el río Pontón de Bindera que en ese instante gozaba de una temible crecida y uno a uno fueron sucumbiendo bajo el poder del agua. En aquella batalla el aclamado Ibrahim Aliatar se encontró cara a cara con la muerte a la par que las patas del corcel de su yerno quedaron hundidas en el fango, haciendo gala de una cobardía insultante, el sultán descabalgó y corrió apresurado para esconderse entre la espesura de la vegetación que rodeaba el paraje, tratando de pasar desapercibido; pero toda historia tiene un héroe y esta vez tenemos la suerte de poder ponerle nombre y apellido, Martín Hurtado fue el infante que vio al soberano nazarí entre los arbustos, Martín únicamente con su pica hizo prisionero a Boabdil aunque no se logro saber la increíble identidad del prisionero hasta pasados unos días, ya que éste se negaba a confesar la verdad. Una banda roja marcó al adinerado soberano como a un prisionero más y fue enviado con el resto de los apresados a las mazmorras del castillo del Moral (Lucena), conforme aquel lúgubre encarcelamiento iba teniendo más moradores musulmanes, la guardia comenzó a ver con sorpresa como muchos de ellos se postraban ante aquel preso, algo que indudablemente contribuyó a la identificación de su verdadera identidad, Muhammad XII.
Entre el conde de Cabra y su sobrino surgieron pequeñas diferencias sobre la custodia del prisionero, pero aquella disputa fue zanjada rápidamente por los Reyes Católicos en cuanto se les notificó la captura de Boabdil, el prisionero fue llevado hasta Porcuna (Jaén) donde fue encarcelado en la que pasó a ser recordada como la Torre de Boabdil, hasta que varios meses después de su confinamiento llegaron a un acuerdo, sería liberado a cambio de mantener la lucha contra su padre y su tío, el rey Fernando hacía honor con este preciso y meditado movimiento estratégico al famoso refrán divide y vencerás.

Castillo del Moral, actual Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena

Cuando El Chico fue capturado, a primera vista los soldados sabían que se trataba de alguien con gran poder económico, al menos su atuendo así lo indicaba, toda su indumentaria fue entregada por los Reyes Católicos a Don Diego Fernández de Córdoba en señal de agradecimiento por su gran ayuda en la Reconquista de Granada, el ajuar se compone de vestimenta y armas, actualmente estas piezas forman parte de la colección histórica expuesta en el colosal Alcázar de Toledo que en sus entrañas acoge el Museo del Ejército; a continuación veremos con más detalle este tesoro conocido como El ajuar de Boabdil:

  • Marlota: Esta prenda típica entre la vestimenta morisca de la época recrea la fina filigrana ligada estrechamente con los soberanos que precedieron a su portador. La pieza está realizada artesanalmente con seda, lino e hilo metálico para recorrer sus delicados trazos. Alcanza una envergadura de 103,2 x 155 cm y se caracteriza por su majestuoso tono rojizo, latente en los emblemas coloreados del reino al que perteneció.
  • Babuchas: Sin duda es una de las prendas más características de los musulmanes, hechas con cuero y cosidas hábilmente con hilo de lino, sus medidas son de 24 x 10 x 9 cm.
  • Polainas: Estamos de nuevo frente a dos piezas realizadas en cuero e hilo de lino, esta vez lógicamente son mucho más altas que las babuchas del mismo material y llegan a una medida de 63 x 18,5 cm.
  • Espada jineta con su correspondiente vaina: Una de las piezas más emblemáticas del Ajuar de Boabdil, se trata de la espada atribuida al último soberano musulmán de Granada. Es una espada jineta del siglo XV, realizada en acero, plata dorada, esmalte y marfil con una hoja de más de 90 cm; por otra parte la vaina es de madera, cuero, plata dorada, esmalte y seda, alcanza una longitud de 97 x 7,9 cm. Sobre la pieza podemos leer varias inscripciones, en la empuñadura yacen grabadas alabanzas hacia dios, una de las frases principales dice así: «Él es Dios, Uno, Dios el Eterno. No ha engendrado ni ha sido engendrado. No tiene par». Se destacan las letras rojas sobre los esmaltes verdes, los cuales nos recuerdan a los colores por excelencia vinculados a su dueño.
  • Estoque real y su vaina: Al igual que la espada, el estoque y la vaina están datados en el siglo XV, forjados y rematados en acero, oro, marfil, madera y cuero; su medida alcanza los 99 x 6 cm. En la empuñadura del estoque se puede leer una inscripción nazarí muy utilizada en la guerra santa que dice así «Wa-la galib illa Allah» lo que en nuestro idioma significa: Solo Dios es vencedor, frase que terminó por ser el lema dinástico. El estoque es mucho más ligero que una espada y aun teniendo la misma función, el arma se diferencia en la ligereza como acabo de comentar y en que rara la vez cortaba con su filo, dando así toda la importancia en acción a su afilada punta.

Ajuar de Boabdil 


miércoles, 5 de octubre de 2016

Roger de Flor, de templario a mercenario

Al amparo del Concilio de Troyes en el año 1129 la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo fue aprobada por la Iglesia Católica, de esta manera fortificaron sus raíces aquellos que más tarde se harían llamar templarios. Sus hazañas se remontan al transcurso de las Cruzadas, periodo en el que la cristiandad tenía como única meta arrebatar el territorio de Tierra Santa a los sarracenos, algo que más tarde condujo a la reconquista de España, de la que podemos subrayar nombres ilustres y de suma importancia en nuestra historia; el temple participó en la resistencia de numerosos enclaves, sus miembros debían someterse a unas duras pruebas de iniciación que consistían finalmente en la aceptación de su nueva vida, en el origen de la Orden y a partir de la aparición de Bernardo de Claraval, muchos jóvenes procedentes de los ilustres monasterios más austeros y disciplinarios, fueron llamados por el honor para empuñar la espada templaria en el nombre de Dios, entre ellos destacaban los muchachos criados en el seno de la cristiandad más pura como lo eran los vinculados a los monjes de la Orden del Císter. Aún así, pese a las duras pruebas de fe, uno de los factores más importantes en la aceptación de un nuevo miembro, era que el aspirante a templario tuviera un padrino, aquel que respondía por él y daba credibilidad a las palabras del nuevo caballero, de esta manera es cómo vemos inmerso a nuestro protagonista de hoy en la Orden.

"Conquista de Jerusalén" (Émile Signol, 1099)

El año 1267 será recordado para muchos por haber sido el que vio nacer a Roger de Flor en el bello Reino de Sicilia, su padre Ricardo, formaba parte de los cetreros al servicio del emperador Federico II, y su madre fue una burguesa de Brindisi. La familia hacía lo propio de la época en cuanto al derroche económico encauzado únicamente a destacar socialmente, su madre gastaba verdaderas fortunas en organizar fiestas y todo tipo de eventos, algo que poco a poco fue menguando el ya de por sí escaso patrimonio de Ricardo, en poco tiempo tuvieron que desprenderse de algunas tierras, a lo que siguió la pérdida de enseres, y finalmente cuando el hombre falleció terminaron recurriendo a prestamistas, algo que supuso la ruina para ellos, la codicia acabó por destronarlos de su caprichoso peldaño social para dejarlos en la más absoluta ruina. Estaba claro que era imposible mantener a todos los hijos, por lo que la viuda optó por hacer algo que en esos años era de lo más común, uno de sus hijos, el pequeño Roger fue entregado a una Orden ligada a la Iglesia para que formara parte de sus miembros, así fue como llegó a manos de uno de los caballeros de la Orden del Temple, aquel honorable varón se encargaría de su cuidado y adiestramiento hasta convertirlo en un templario. Pasaron los años y Roger fue formándose bajo el influjo de la cristiandad, y poco a poco sus dotes de caballero se vieron reflejadas en su habilidad con las armas, una destreza a destacar de la que sus maestros no tardaron en percatarse. Se pusieron muchas esperanzas en el futuro de Roger como parte de la conquista de los territorios dominados por los musulmanes; una de las pasiones del muchacho era todo lo referente a la navegación, un enamorado del mar, a temprana edad mostró un creciente interés en el manejo de navíos y la Orden aprobó que él se dedicara a tales menesteres, algo que tuvo su desembocadura en Roger de Flor como Hermano Sargento al timón del navío Halcón. Más tarde en el año 1291 fue una pieza muy importante en la defensa de San Juan de Acre (llamada así durante la Tercera Cruzada siendo la actual Acre, ciudad del territorio israelí), pero su gloria pronto vería punto y final dentro de la Orden del Temple, ya que durante el desalojo de la ciudad, cuando los caballeros luchaban sin cesar para consagrar la Tierra Santa a Dios, varias pertenencias de los templarios desaparecieron, nadie sabía de su paradero y aunque los motivos no han transcendido (o yo no he podido dar con ellos) se sabe que los templarios terminaron acusando a Roger de aquel robo y por consiguiente considerando su acto un insulto para los hermanos de la Orden, aquello pudo tener peor final, pero finalmente los caballeros consideraron que el castigo adecuado para aquella ofensa era la repudia, que por aquel entonces se trataba de una de las peores penitencias psicológicas que un hombre podía soportar, el deshonor. Roger de Flor abandonó su sueño de navegante a bordo del Halcón tras ser expulsado de la Orden del Temple, a merced del destino.

Nos encontramos con un hombre que tenía una experiencia militar como pocos podían poseer, además de ello, grandes conocimientos en la navegación y educado entre libros, lo que hacía de él una persona extremadamente culta, aprovechando el cóctel que acabo de mencionar, decidió hacerse mercenario, entre tanto sus primeros pasos como tal fueron bajo las ordenes del hijo de Pedro III el Grande de Aragón, el rey Federico II de Sicilia. No sabemos si por el rencor acumulado por la ofensa bajo una supuesta falsa acusación de robo, pero Roger comienza a convertirse en una persona con trazas bélicas sin más fin que emplear su vida para ello, ya no era en el nombre de Dios, y poco a poco fue perdiendo los valores que le habían sido inculcados; esto lo llevó a ser un auténtico líder, nada ni nadie se interponía entre él y su objetivo, la misión era lo prioritario por encima de cualquier otra cosa, al ver esta actitud el rey no tarda en darle un sitio privilegiado dentro de sus tropas, regalando al mercenario el mando de las compañías de almogávares. Estos hombres carecían de principios y únicamente militaban por razones económicas, se trataba de mercenarios que habían sido empleados por la Corona de Aragón en las batallas de Valencia y Mallorca, ahora eran empleados en Sicilia para consolidar las conquistas. Tras este nombramiento, vemos a la figura de Roger ligada a numerosas contiendas en las que siempre ponía su máxima resistencia y salía victorioso, como es el caso de la defensa de Mesina en 1302, pero justo en ese año el rey Federico II le anuncia que ya no precisa más de sus servicios ya que ha entrado en periodo de paz, por ello Roger pone sus ojos en las filas del emperador bizantino Andrónico II Paleólogo, éste se encuentra en serios problemas para contener a los turcos, algo que a simple vista no supone quebradero de cabeza alguno para Roger que se pone al mando de 4.000 almogávares, 1.500 soldados de caballería reforzados por 39 naves, conocida también como la Gran Compañía Catalana; en el imperio hizo un sin fin de hazañas, como por ejemplo aniquilar a los genoveses de Constantinopla, tomar Filadelfia, Magnesia y Éfeso, confinando así a los turcos, Andrónico acabó otorgando al mercenario el título de megaduque, comandante de la flota y le entregó uno de sus tesoros más queridos, la mano de su querida sobrina María (hija del zar de Bulgaria). Habrían de pasar algunos años hasta que tuvo lugar una de las batallas que más fama le dieron a Roger de Flor, junto a 8.000 almogávares hizo frente a un ejército de origen turco que contaba con 30.000 hombres, dando muerte a 18.000 de ellos, esto supuso un aldabonazo en la guerra y los turcos comenzaron a retroceder en los años que siguieron a este episodio. Entonces para sorpresa de muchos Roger fue proclamado césar del Imperio, controlando de esta manera los territorios bizantinos en Asia Menor.

No hay que olvidar que los almogávares no eran conocidos precisamente por sus actos de honor o por sus conductas morales, si no más bien por todo lo contrario, encontramos el origen de estas agrupaciones de choque en las filas sarracenas, cuando éstos idean pequeños grupos armados dedicados al asalto y saqueo por sorpresa de los distintos objetivos a conquistar, los almogávares eran tan solo la versión cristiana de ellos, por ello Roger fue considerado por muchos como un pirata más que como un héroe, y es que realmente aunque la presencia de los almogávares fue crucial para la reconquista de España, es cierto que se dedicaban al saqueo sistemático, esto dependía también si los lugareños decidían unirse a ellos por defender sus tierras, es decir también el factor de procedencia y localización influía en el modo de vida de las tropas, pero en el caso de Roger de Flor y sus hombres, si que llevaban a cabo una vida de lo que se podía considerar como piratas, mercenarios que vivían por las armas con el fin económico en sus grandes flotas. Por lo tanto todo este concepto llevó a los altos cargos del imperio a no ver la vinculación con ellos demasiado adecuada, ni si quiera les era cómoda; a ello se puede sumar la codicia de Roger, al parecer las malas lenguas decían que pretendía autoproclamar su soberanía en los territorios conquistados por él y sus hombres.
La inquina que Miguel IX, hijo de Andrónico II sentía hacia Roger crecía por días, finalmente en una conspiración secundada por los más allegados a él y a su padre, el 5 de Abril de 1305 organizó un banquete al que fueron invitados cerca de cien dirigentes de las tropas fieles a Roger de Flor y por supuesto él también recibió tal invitación, ese sería el final del hombre que pasó de templario a mercenario, durante aquella celebración todos ellos sucumbieron asesinados. Sus tropas fueron atacadas de inmediato, la cima de Miguel IX era acabar con todo rastro de ellos, pero no consiguieron dales muerte, y además de ello Berenguer de Entenza, uno de los mayores amigos de Roger de Flor el cual había sido nombrado megaduque tras una de las batallas donde luchó al lado del líder aportando 1.000 de sus hombres, acaudilló un contraataque conocido históricamente como la Venganza Catalana. Tal y como sucede con otros personajes de la historia, para algunos es un héroe, y para otros tal solo un mercenario; dicen que la historia está escrita por los vencidos, por lo tanto a veces solo nos queda leer e intentar moldear, interpretar y finalmente aprender de aquello que nos cuentan.

"Entrada de Roger de Flor en Constantinopla” (José Moreno Carbonero, 1888)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La princesa Eleonora y los vampiros

Dicen que toda leyenda tiene un origen, un hecho real que se ve alterado por el inexorable avance de los tiempos, el recorrido abrupto que transforma los capítulos de nuestra novelesca historia en un mito legendario que puede ser tanto honorable como terrorífico; conforme desfilan los siglos vemos el cambio constante de la sociedad, las creencias y los miedos constituyen dos de los pilares fundamentales para comprender cada periodo, posiblemente lo que ahora consideramos el peor de los temores, antaño se veía drásticamente sobrepasado por otros factores que mecidos entre las manos de los nigromantes llegaban a ser el santo y seña de las sombras infernales que atemorizaban cada noche a los moradores de las aldeas que componían los reinos más y menos prósperos a lo largo y ancho de este mundo. Si nos ponemos a pensar en una edad oscura amparada por el miedo subrepticio a todo lo que implicara ocultismo, es sin duda la horquilla de tiempo que alberga los siglos XVIII y XIX donde incluso los cazavampiros llegaron a formar todo un gremio (curiosamente de los mejores pagados por aquel entonces) era habitual que todo viajero que se aventuraba a las tierras de Europa del Este terminara haciéndose con un kit para dar caza a los vampiros, estaban compuestos por múltiples artilugios que aseguraban vencer a uno de estos seres condenados por el demonio, agua bendita, crucifijos, cartografía de campo santo, balas de plata, las sagradas escrituras y así hasta un largo etc que aumentaba en función del precio; al igual que la Inquisición practicaba exorcismos, también estuvo inmersa en lo que concierne a la caza de vampiros y en el estudio de cualquier cosa donde estuviera implicado el averno, como hombres lobo, también varias corrientes literarias y provenientes del Santo Oficio, relacionaban directamente las prácticas vampíricas con la licantropía, aunque años más tarde otros escritores los enfrentarían disolviendo sus raíces conjuntas.

Kit de cazavampiros

La figura que se intenta plasmar ahora de los vampiros es puramente comercial, cosa que se puede ver reflejada sin lugar a dudas en las nuevas sagas cinematográficas, pero lo cierto es que este aspecto dista muchísimo del mito original, de la leyenda, pero ¿qué hay del origen?. Como ya he comentado al principio, toda leyenda tiene un árbol arraigado con un fuerte rizoma que suele ser la base imperecedera de la historia, en este caso viajamos hasta el corazón de Chequia, andamos por sus pétreas e históricas calles hasta llegar al imponente y silencioso Castillo de Melník, es en este lugar donde el 20 de junio de 1682 nacía la cuarta descendiente del príncipe Ferdinand August von Lobkowicz y Maria-Anna Wilhelmina von Baden-Baden, a la que llamaron Eleonora Elisabeth Amalia Magdalena von Lobkowicz, la joven princesa tuvo una infancia feliz envuelta en las típicas pesquisas de palacio, termina siendo una muchacha de gran cultura, refinada y con una educación exquisita, en el año 1701 Eleonora con tan solo 19 años contrae matrimonio con el príncipe Adam Franz Karl Eusebius von Schwarzenberg, dos años mayor que ella. Desde el principio la pareja muestra problemas a la hora de engendrar hijos, pasados seis largos y fatigosos años para Eleonora por la presión a la que era sometida para darle un heredero al príncipe, nació la princesa Maria-Anna zu Schwarzenberg; ahora bien, es conocido por todos el concepto de la herencia que se tenía hasta hace bien poco (en algunos países se continúa con estos pensamientos obsoletos) por lo tanto no es visto con buenos ojos que el alumbramiento traiga al mundo a una niña, el príncipe comienza a alejarse un poco de su esposa, desanimado, sumido en la desesperación, y ella por su parte decide refugiarse en las cacerías que organizaba, solo se divertía dando caza a los animales. En mitad de su desolación, la princesa decide recurrir a remedios de los cuales estoy completamente segura que dudarían casi todos los que componían aquella alta clase con la que tanto le gustaba codearse; la medicina ha evolucionado de manera increíblemente maravillosa en el último siglo, pero si nos remontamos a los conocimientos médicos coetáneos a la época en la que vivió Eleonora se puede ver la falta de medios y tratamientos de los que se podía disponer, además de ello casi todas las soluciones que brindaban los médicos como posibles opciones no eran más que brebajes, ungüentos y las terribles sangrías que tantas vidas se cobraron, muertes derivadas del desconocimiento que bebían de la fuente que manaban los efectos secundarios de aquellos extraños remedios. Dicho esto, no debe extrañarnos que la princesa terminara acudiendo a la nigromancia y a la hechicería para alcanzar su única meta en la vida: traer al mundo un heredero para su impaciente esposo.

La princesa y su hijo
Pronto las cacerías en las que tanto se entretenía arrebatando la vida a seres inocentes se convirtieron en persecuciones de aquellos animales que se vinculaban con las fuerzas de la oscuridad, los lobos. La princesa se hizo con una manada de lobas a la que encarceló para hacerlas criar y beber su leche materna, puesto que a raíz de la leyenda del nacimiento del glorioso Imperio Romano gracias a que Luperca amamantó a Rómulo y Remo, se tenía la creencia de que su leche era el remedio más potente para concebir en un corto plazo, el patio del palacio se ataviaba de tenebrosos y estremecedores aullidos cada noche, ella aguardaba impaciente la poción que solo las lobas llevaban en sus entrañas. Como pequeño apunte respecto a la relación entre Eleonora y los lobos, se dice que estos mismos animales se encargaban de tumbarse sobre los cadáveres de sus víctimas en la etapa de su vida en la que fue relacionada con el vampirismo (la cual os relataré a continuación) para mantener la sangre caliente y facilitar el proceso de alimentación a su ama. También llegó a pagar una cantidad insultante que no ha transcendido, por la compra semanal de un vial que contenía un extraño líquido, más tarde se supo que lo que ingería era semen de ballena, hablamos de un tiempo donde el tema de los barcos balleneros cobraba importancia por momentos y se comercializaba absolutamente todo lo de estos colosales animales, también su grasa era vendida como remedio para los dolores, pero lamentablemente esta costumbre se vio reemplazada por la grasa humana, especialmente la de los niños. Se sometió a rituales de fertilidad encauzados por brujas, hasta que el milagro de la vida llegó el 15 de diciembre de 1722, la princesa por fin da a luz un heredero varón, su hijo Josef Adam Johann Nepomuk Franz de Paula Joachim Judas Thaddäu Abraham. Pero este hecho a pesar de ser la alegría máxima de su esposo, es visto con mucho recelo por la sociedad y amistades de la pareja, ya que Eleonora tiene 41 años en el momento del alumbramiento, por aquel entonces era casi imposible quedarse embarazada a esa edad, la gente comienza a murmurar, las habladurías se ciernen sobre la sombra de la princesa y empieza a ver como su entorno mengua a causa de la reticencia que producían las artes ocultas.

La tragedia azotó la vida de Eleonora de manera brutal el 11 de junio de 1732, cuando su esposo el príncipe Adam Franz von Schwarzenberg se encontraba entre las filas más destacadas del séquito del Emperador Carlos VI de Austria en una cacería, y en un extraño accidente Carlos VI da muerte al príncipe. Este hecho cambia la vida de la princesa, el mandatario le otorga una cuantiosa pensión, y se hace cargo del pequeño heredero, al cual separan de su madre para siempre; pero el dinero que le es asignado no cubre la ostentosa vida que lleva, y empieza a tener tratos con prestamistas, algo que parece a simple vista totalmente ilógico ya que su Patrimonio era realmente grandioso, además de la infinidad de propiedades, también administraban fábricas de vidrio, cerveza, minas y varios negocios de variadas características. No pasaron demasiados años desde todo lo acontecido cuando la salud de la mujer empezó a sufrir un declive estrepitoso, nadie se explicaba el motivo, pero en un abrir y cerrar de ojos su vitalidad comenzó a desvanecerse como si un manto de niebla la cubriera, su tez se volvió extremadamente empolvada, con el semblante cadavérico, sentía un gran dolor de espalda y padecía de insomnio, falta de apetito y los dolores de cuello la dejaban exhausta durante días enteros. De nuevo estamos ante una escena médica muy parecida a la antes mencionada con lo que concernía a la maternidad, médicos sin conocimientos que solo empeoraban la situación, y como consecuencia ella recaía en las redes de la hechicería y las malas artes. La princesa era hipocondríaca, eso sumando al hecho de ver que contando con todos los nigromantes posibles, haciendo sesiones de espiritismo, recurriendo a brebajes y escuchando de vez en cuando los consejos médicos, no se curaba, a la única conclusión que pudo llegar es que había sido víctima de un vampiro y se estaba consumiendo en vida. También a esta conclusión llegaron los habitantes de aquel lugar, en las calles de extendía el rumor de que la princesa se estaba convirtiendo en un vampiro, creo que es obvio que entre los brebajes que consumía en los ritos satánicos y en las sesiones espiritistas, se encontraba la sangre humana. Conforme fueron desapareciendo lugareños, la gente montó el cólera y comenzaron a destapar tumbas decapitando cadáveres y quemando sus restos, buscando acabar con una plaga de vampiros.
Como su mal no cesaba en el empeño de acabar con ella, el ilustre doctor Franz von Gerstorff (primer médico de Carlos VI) viaja hasta Ceský-Krumlov donde se encontraba la princesa, la examina y decide trasladarla a Viena por su mal estado de salud, pero este trayecto será el punto y final de la vida de Eleonora, al alba del 5 de mayo de 1741 la princesa cerraba los ojos para siempre.

Tumba de Eleonora
Es entonces cuando se puede apreciar un extraño movimiento en los médicos, se les encarga la autopsia del cadáver, algo inusual en la época y menos todavía con esa rapidez (9 horas después del fallecimiento), esto tuvo un coste de unos 120.000€ su interior estaba prácticamente consumido, y se encontró adherido al lado izquierdo de la pelvis, un tumor del tamaño de la cabeza de un bebé que había desembocado en una metástasis mortal y muy dolorosa. El problema es que el precio de estos honorarios no correspondía en absoluto con los servicios prestados, algo que solo podría obedecer a un intento de silenciar el tabú vampírico, ya que uno de los médicos implicados tenía la certeza de que esa había sido la causa de su partida al más allá. Una autopsia implica extraer el corazón, lo que venía siendo en esos tiempos la excusa perfecta para asegurarse de que la supuesta vampiresa no regresara de entre los muertos; además de esto, su cuerpo fue trasladado desde Viena hasta Ceský-Krumlov de nuevo, deprisa, con un sepelio en mitad de la noche sin que ni su hijo asistiera. Bajo el suelo de la capilla lateral de la iglesia de San Vito de Ceský-Krumlov yace el ataúd sepultado en un curioso ritual, fue cubierto con grandes losas de piedra, tierra de un camposanto, y finalmente emparedado con fuertes y gruesos muros. Sola, para evitar que si volvía a la vida devorara los cadáveres de su familia que descansaban por ello a cientos de kilómetros en Viena, emparedada para toda la eternidad y bajo una tétrica lápida en la que reza "Aquí yace la pobre pecadora Eleonora, rezad por ella", triste y oscuro final para una princesa. Dicen que este es el verdadero origen de la novela del escritor Bram Stoker "Drácula", también el personaje de Van Helsing estaría inspirado en el doctor Franz von Gerstorff, más tarde se recreó en la siniestra figura de Vlad Tepes para acabar de dar forma a una de las leyendas que más repercusión ha tenido entre los temores del hombre a lo largo del pesado y solemne caminar de los siglos.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Reflexión: Lobo negro

Cada día cuando repaso las noticias o simplemente leo los comentarios que inundan las redes sociales, me doy cuenta de que hay un concepto dañino y equivoco que se expande como una plaga, anestesiando los sentidos y haciendo mella entre la humanidad como una toxina, contaminando lo poco que nos queda de pureza; observo detenidamente los rostros de las personas cuando me saludan por la calle, al cruzar un par de palabras notas un ánimo silencioso, de ese que pasa desapercibido y nos convierte en simple autómatas, creaciones perfectas que sin embargo fueron dejando atrás sus sueños para ponerse a la cola de una sociedad abrupta, sin rigor alguno, aleccionados para seguir un guión marcado del que no puedes salir sin ser juzgado; lo que leo, aquello que observo en definitiva es la autocompasión, un peligroso enemigo que se forma como un ejército de chacales en las lomas del desasosiego humano, esperando pacientemente a que tengas un día malo para convertirlo en la peor de tus pesadillas. El bien más preciado que posee una persona cuando nace es el del tiempo, tener toda una vida por delante, un lienzo en blanco, un cuaderno en el que puedes escribir, dibujar o destrozar las hojas, tus decisiones marcarán cada capítulo como si de lacre se tratase; qué extraña conjura formarán la desidia junto a la autocompasión para que el hombre termine queriendo que pase el tiempo sin hacer más que abstraerse en sus pensamientos, nos fijamos en lo que podemos comprar, en lo que nos hace perecer ante un consumismo desmesurado, pero no nos deleitamos con aquello que supera el valor de los mismísimos diamantes, el tiempo. Hoy estas aquí, leyendo las palabras que escribo, sentado con un café en la mano, o tal vez de pie mientras esperas el bus, pero ¿y si no existe un mañana? nadie sabe lo que nos depara el destino desde su privilegiada posición que le permite medir y otear el futuro un paso o dos por delante de nosotros, quizás hoy puedas levantarte, pero cabe la posibilidad que mañana ya no haya oportunidad de avanzar, por que jamás sabemos dónde acaba nuestro tablero.

Hace unos días estaba paseando por mi barrio, nací y crecí aquí, y al final sin darme cuenta mis pasos me llevaron hasta unas galerías de alimentación donde de pequeña iba con mi madre a comprar; recuerdo como si fuera hoy subir los escalones y correr hasta la juguetería mientras escuchaba a mi madre decirme que no corriera, que podía caerme, ese era todo el peligro o la preocupación que tenía por aquel entonces, no correr de camino a la juguetería para no hacerme daño; al llegar ponía mis manos sobre el cristal y sentía la intensa emoción que solo me producían los muñecos de "mi pequeño pony" era tan feliz cuando los veía, entonces mamá conversaba con el tendero y me daba a elegir uno de aquellos caballitos, con aquel gesto tan cariñoso yo ya era completa y absolutamente feliz.
En mi visita al mercado 25 años después de aquel momento, me he visto con las manos metidas en los bolsillos, frente a la persiana bajada de la juguetería en la que figura un cartel de "se vende", al acercarme he podido ver a través del polvo persistente y opaco de sus cristales algunos juguetes dentro, no sé desde cuando lleva cerrada, pero lo cierto es que me arrepiento de las horas que he perdido en lamentarme de errores o heridas sin haberlas aprovechado en ir hasta allí a comprar cualquier detalle, la pena que sentía al ver mi infancia dormida tras un puesto cerrado se acentuó más si cabe cuando al quitar con la mano el velo empolvado de uno de los ventanales mi reflejo apareció como si fuese el fantasma de las navidades futuras. No había ninguna niña en aquella imagen, tampoco rastro de mi infancia, ya no llevaba mi pony en la mano, entonces me di cuenta de que yo también tenía esa expresión que tantas veces había observado en las personas cuando me saludaban, la mirada sin brillo, opaca, sosegada, benévola pero herida. Dicen que solo hay que mirarse al espejo para saber qué ves y qué es lo que quieres ver, y cómo vas a lograrlo, pero honestamente pienso que la mejor síntesis que se puede sacar al mirarse al espejo es saber lo que ya no ves.
Estuve caminando por aquellos estrechos pasillos casi una hora, mi mirada se detenía en los lugares que mi mente recorría sedienta de recuerdos, era por la tarde y muchos puestos estaban cerrados pero otros yacían tras aquellos aterradores carteles de se vende o se alquila, todas las alma de los comercios en los que un día jugamos otros niños del barrio y yo ahora se veían reducidas a un cartel de color fluorescente con unas tétricas y lapidarias letras negras, el precio de la evolución. No había constancia de hechos luctuosos en aquel lugar, pero sin embargo a mi me parecía el escenario de un tiempo pretérito con una pátina de misterio muy deteriorada; cuando las personas permiten que algunos enclaves formen parte de una manera constante de sus vidas les acaban otorgando algo muy valioso, el alma, y creo que este es un claro ejemplo de ello, parecía que pudiese ver a los niños con ropas que no son de estos años corriendo por los pasillos, riendo, jugando, ausentes del ayer, libres del mañana, con un espíritu radiante, sin más horizonte que el de darle la mano a su madre y volver a casa.

A veces buscamos cómo avanzar por que sentimos la necesidad que nos impone esta era, pensamos que los tiempos inquisitivos cesaron en su empeño de doblegar al mundo hace siglos, pero si analizamos desde el lugar del narrador nuestra verdadera trama, nos encontramos con unas pautas marcadas y activas que todos sin excepción acatamos. No nos preguntamos cuándo dejamos de ser niños para pasar a ser personas robotizadas, como una recua adoctrinada, pienso que nos han vendido un falso cuento del que ahora es imposible escapar; los argumentos de la madurez no son validos, se han empeñado en hacernos creer que lo inmaduro es sentarse a ver una película de Walt Disney sin más preocupaciones, creer en el romanticismo, analizar las situaciones, tener fe en la bondad, poseer principios, pero lo que sí es maduro para la lacra social es salir los fines de semana hasta que el sol saluda a un nuevo día, beber sin mesura alguna, mentir, desengranar al ser humano de relaciones personales, y así una larga lista de acciones impropias de todo mortal. No me considero una persona con patrones dictaminados por ningún escalón de este endeble castillo de naipes apocalíptico en el que vivimos, pero por ello soporto comentarios de aquellos que me someten a la hoguera inquisitiva como si fuese un hereje acusado sin opción a rasgar su propio sambenito. Da igual que una turba impersonal te diga que estás majareta, como dicen en Alicia en el país de las maravillas "te contaré un secreto, las mejores personas, lo están". 


Hace unos días escribí en mi cuenta de Instagram una historia de las que los indios Cherokee contaban alrededor del fuego, me voy a permitir volver a citarla en este texto para hacer un breve apunte respecto a la luz que hemos perdido.
<< Un joven Cherokee acude a su abuelo lleno de ira y enfado por que habían sido injustos con él, el anciano sentado a la orilla del arroyo, lo observa, respira hondo y le dice "Deja que te cuente una historia. A veces yo también he sentido un gran odio por los que obran hiriendo sin ningún pesar por lo que hacen, pero has de saber que el odio te desgasta, y no le hace daño a tu enemigo; es como si tomaras tú el veneno deseando que tu enemigo muera. He luchado contra estos sentimientos muchas veces, es como si tuviera dos lobos dentro de mi. Dentro de cada uno de nosotros hay una pelea, muda pero latente entre esos dos lobos y es la misma que estás sintiendo dentro de ti ahora. Uno es blanco y el otro es negro. Uno está lleno de rabia y lucha contra todos incesantemente, es la ira, la envidia, la tristeza, la avaricia, la arrogancia, la autocompasión, el resentimiento, el sentimiento de inferioridad, la mentira, el falso orgullo, la superioridad y el ego. Por el contrario el otro lobo es bueno y no hace ningún daño a nadie, vive en armonía con todo lo que le rodea y no se ofende cuando no hubo intención de ofensa, es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la bondad, la benevolencia, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión, es difícil vivir con estos dos lobos dentro de mí, pues los dos tratan de dominar mi espíritu". Tras escucharlo en silencio, el joven observa intensamente la mirada del sabio guerrero y le pregunta: "¿Qué lobo ganará?", a lo que el anciano con una paz encomiable, esboza una sonrisa y responde "Aquel al que alimentes, si escoges alimentar únicamente al lobo blanco, el negro se esconderá detrás de cada rincón esperando a que te distraigas o estés débil y saltará para conseguir la atención que ansía, permanecerá siempre enfadado y en una eterna lucha contra el lobo blanco. El lobo negro también tiene cualidades, la tenacidad, el coraje, la valentía, el pensamiento estratégico, hay que encontrar el equilibrio del alma y saber escoger en cada momento para que ambos lobos convivan en paz, todo depende de las decisiones de cada instante." >>.

¿Cuántas veces has sentido a los dos lobos? ¿Desde cuando están ahí? posiblemente no tengamos ni la certeza de su origen, no sabemos cómo han llegado hasta nuestro pecho pero lo cierto es que tanto tú, querido lector, como yo, sabemos que los has sentido; la lucha incansable entre el bien y el mal, el doliente pasado del lobo negro sediento de venganza, dolorido, recelado, autocompasivo, frente al honor, la honradez junto a la increíble y laboriosa valentía del ejemplar hijo del hielo, blanco, puro, intacto, si piensas en él casi puedes verlo en lo alto de una roca, observándote con benevolencia pero firme, envuelto en un manto silencioso de nieve impoluta que se posa delicadamente sobre su bello pelaje, ¿a cuál de los dos te habrías acercado de niño?. A veces solo necesitamos esgrimir las constantes vitales de nuestra existencia, empuñar la vida no es fácil (nadie dijo que lo fuera) pero tampoco es difícil, nosotros nos dejamos llevar hasta hacerlo todo un cordón lleno de nudos imposibles de quitar; me incluyo en todo lo que acabo de decir, desde el momento en el que vi mi reflejo en ese cristal supe que yo también me había convertido en marioneta bajo una carpa que aplaude cuando bailas a su son y te fustiga cuando crees caer, en el fondo nadie cae, solo tropezamos pero tenemos el coraje y el arrojo que aun conservamos en herencia de nuestros antepasados para levantarnos una y mil veces, la pregunta es ¿hasta cuando? debemos despertar para poder seguir dejando en herencia las grandes posesiones de la especie humana, y no son el coche o el piso, ¿dónde hemos llegado para pensar que lo material es algo valioso?. Somos lo que seremos, pero descendemos de un largo "fuimos", nos encontramos en una encrucijada moral de estaciones desangeladas, obsoletas, y erigidas por la codicia de algún mortal que se cree rey, aquellos que piensan que pueden ajusticiar, juzgar, imperar y dinamitar; dónde acaba la infancia y empieza la etapa adolescente, dónde acaba ésta y empieza la adulta, esas pautas son simplemente una basura. Cuándo vamos a entender que las responsabilidades no tienen por qué borrarnos sueños, ni hacernos "crecer" como si hasta ese momento no hubiésemos sido personas, lo éramos, solo que felices. Creo honestamente que lo único que debería contar en la vida es la lucha de ambos lobos, ser personas buenas, bondadosas, honorables, dejarnos acompañar por aquellos seres que nos proporcionen luz sin tener que pensar más allá y sin complicarlo todo de manera abismal, cuántas veces no existe un problema y lo creamos nosotros con miedos, inseguridades y cuando llegamos a ese mismo puente nos damos cuenta que no deberíamos haber tenido miedo puesto que se cruza sin dificultad alguna, el tiempo que perdemos en lamentarnos, en compadecernos de nosotros mismos, en discutir, en juzgar, en criticar, en pensar mentiras que nos desvinculen de las verdaderas responsabilidades del ser humano, ser buenas personas sin más, amar nuestro planeta, proteger la tierra que pisamos, respetar a nuestra familiar, no hacer daño y sobre todo tener por nosotros mismos un gran respeto ¿cuántos de nosotros nos respetamos? diría que nadie, todos somos crueles con nuestros fallos, no nos queremos tal y como y somos, siempre buscando más, queriendo la aprobación de una sociedad a la que en el fondo, les damos igual. Forja un concepto distinto de ti cada vez que pinte de nuevo el día, ser diferente no es ser raro, es ser especial, y a su vez ser especial te hace simplemente único.


miércoles, 31 de agosto de 2016

Entrevistando a Marco Almansa, Optio de la legión romana en recreación histórica

Hace un par de semanas publiqué una entrevista con Oscar Madrid, gladiador de recreación histórica; la misión de aquello fue prácticamente llegar un poco más a los lectores con el fin de invitar a que se conociera más el asunto de las recreaciones, ya que considero que en la sociedad en la que vivimos se ha perdido por completo el estandarte de valores culturales que había hace algunas décadas, y ahora solo cobran importancia las muestras anticulturales o carentes de sentido humano alguno, esas donde figurar por factores negativos y amorales es la máxima prioridad. Pero los vericuetos que conducen hasta el punto en el que los ayuntamientos contratan nefastas muestras de desidia social hacia el ámbito cultural, habitualmente están transitados por una profunda desinformación; por lo tanto he pensado en hacer una serie de entrevistas ligadas a las recreaciones históricas. Es un ámbito muy amplio en el que estoy segura que si te gusta la historia, verás reflejado alguno de esos capítulos de los que tanto has leído e indagado. Hoy le toca el turno a la gloriosa legión romana, de la mano de Marco y la asociación Antiqua Clío nos acercaremos a las entrañas de las representaciones que hacen revivir uno de los imperios más conocidos y admirados desde que el mundo empezó a caminar. Quiero dar las gracias a Marco por compartir con nosotros parte de su tiempo y hacer posible que una vez más aprendamos algo nuevo al finalizar la lectura de este artículo.


1. A juzgar por las fotografías se podría decir que llevas mucho tiempo preparando y perfeccionando vuestra puesta en escena, ¿cómo se va dando forma a un proyecto después de la confirmación con la persona que os contrata?
Pues llevo ya unos 10 años en recreación romana y sumando. La articulación de un evento no es nada sencilla, es hablar con la organización, gestionar el alojamiento, dineros, manutención, pernoctas, actividades, que cuadren con otros grupos o asociaciones, y al final, configurar una satisfacción general para todos. Ya que si disfrutamos los recreadores, podremos transmitirlo al público. También aprendemos de los errores cometidos en otros eventos, para que en el siguiente no se repita y crezcamos.

2. ¿Cómo y porqué te sumergiste en el océano de las recreaciones? 
Me sumergí en el mundo de la recreación durante la carrera universitaria en Madrid. Quise dar un paso más en mis estudios de historia de Roma, mi especialidad. Quería saber más allá de los libros, de las imágenes o vídeos que es ser un romano, en este caso, o lo más cercano. Saber qué pesa una armadura, a qué sabe la comida romana, sentirme dentro de una batalla, etc. La verdad que fue una buena experiencia el meterme en recreación, no me arrepiento y lo recomiendo encarecidamente.



3. Casi todos los que nos sentimos atraídos por la historia tenemos predilección por algunos tramos que consiguen despertar en nosotros sentimientos de manera especial, ¿qué es aquello que te atrae tanto del Imperio Romano? 
 La verdad que todo comenzó gracias a un profesor del colegio, D. José María y que me enseñó historia de una manera distinta. Desde entonces mi interés educativo fue por la historia y no por las ciencias, como iba en primer lugar. Fue Roma la parte de la Historia que más me atrajo, como una luz tras un túnel. Tras descubrir más sobre Roma, me cautivó hasta hoy, y como consecuencia de ello, estoy haciendo una tesis doctoral sobre Roma, un libro sobre legionarios, un programa radiofónico en Radio Argo sobre el tema, etc.

4. ¿Cómo describirías un día de trabajo completo con tus compañeros dentro de tu agrupación? 
Como en todas las asociaciones existe un trabajo en equipo que es necesario para el buen funcionamiento de la misma. En la Asociación Antiqua Clío tenemos una premisa, trabajamos todos por todos, de esta forma siempre hay un cuidado de la misma y sus detalles. La verdad que, aunque hay que hacer la carga y descarga de furgoneta o vehículos, al final siempre es más gratificante encontrarte con las personas que compartes esta afición.

5. Dicen que el ser humano es capaz de exprimir cualquier momento convirtiéndolo en un instante valioso ya que de todo se puede aprender ¿recuerdas algunas anécdotas tanto positivas como negativas con las que hayas terminado por aprender algo de manera especial? 
Anécdotas hay muchas en general, pero me quedo sobre todo con aquellas que, de forma positiva, se sonsacan cuando tienes un público entregado y que te felicitan cuando se da la explicación. Al margen de eso, el aprendizaje que se puede obtener de aquellas personas que preguntan, que curiosean por la historia y que siempre enseñan un aspecto personal de lo aprendido por esa persona cuando era pequeño o recientemente. Por el lado negativo, la verdad es ver a algunas personas no respetar el material que se muestra, llamarles la atención y den alguna respuesta poco educada. Pero si de anécdotas graciosas se refiere, una vez en un desfile nos dijeron “Esos son los que mataron a Jesús” y en otras ocasiones similares: “¿Vosotros sois espartanos?”, “¿Con esa escoba en la cabeza barrerás muy bien la casa, no?”, “¿Qué lleváis debajo de esas falditas?”


6. Contando que las recreaciones históricas están sujetas a un amplio abanico de temáticas, es de suponer que cada grupo debe preparar de manera diferente sus personajes ¿cómo lo hacéis dentro de tu agrupación? ¿Piensas que se requiere algún tipo de puesta a punto psicológica? 
La preparación más que de personajes es grupal. Existen entrenamientos físicos que hacemos como si fuéramos legionarios, con un equipo, entrenamos combates, movimientos, formaciones, estrategias, etc. De esta forma cuando tenemos un evento, los legionarios saben qué hacer. Aunque siempre hay alguno que otro que se equivoca o se despista, para eso ya están los oficiales, para llamarles la atención, dándoles con la vara en el escudo o en la armadura o casco. Y a las malas, castigos varios de forma pública pero que realmente asumen por el rol que les toca. Evidentemente, también tenemos un aprendizaje teórico que se le da a cada legionario, y previo al evento, para que todos tengamos un conocimiento básico de lo que haremos, etc.

7. Al compás de los pasos que recorren los caminos y las encrucijadas de la historia vemos constantemente como las creencias religiosas van jugando un papel crucial y a destacar en casi todos los aspectos bélicos que han sacudido al mundo tanto en la antigüedad como en la actualidad ¿qué rol mantuvo el aspecto religioso en la legión romana? 
La religión en el mundo antiguo en general es fundamental para entender la vida cotidiana, social y económica de cualquier cultura. Si bien es cierto, en el tema militar juega un papel esencial, ya que por ejemplo los estandartes son elementos, no sólo señalizadores de movimientos, sino como símbolos religiosos a adorar, sobre todo el Aquila (Águila de la Legión) y la Imago (Imagen del emperador). En la Asociación tenemos muy en cuenta el tema religioso dentro y fuera del ámbito militar. De hecho soy uno de los sacerdotes de Antiqua Clío y el primero en recrear ciertos tipos de sacerdotes en España y Europa que no se han hecho ni repetido aún. La religión en la recreación histórica se hace poco, y en el mundo antiguo en general y romano en particular rige la vida, pero no por la creencia, sino por la superstición. De hecho soy más partidario de que los romanos practicaban los ritos por superstición que por devoción a las divinidades.

8. Gracias a las recreaciones históricas vemos el esqueleto de lo que fue el glorioso Imperio Romano reconstruido entre bambalinas, ¿cómo era un día en la vida de un legionario romano? 
La vida de un legionario romano es bastante compleja y emocionante, al menos, desde nuestro punto de vista. El legionario es levantado, igual que hacemos en nuestra asociación, a toque de cornu (especie de trompeta en forma de espiral) que también es usada en batalla. Se desayuna y empieza el entrenamiento o evento (en caso de reconstrucción). El entrenamiento consiste en formaciones, combate delante del palus (palo largo de 1,70-80m donde se dan estocadas con la espada y golpes de escudo imitando a un contrincante). También están limpiando su equipo (es fundamental tenerlo limpio, sin oxido, etc.), comer, tenían su tiempo de ocio y descanso, etc. Cuando no entrenaban también construían, hay que desmitificar al soldado en general, pero al romano en particular, que siempre están combatiendo. También se forman, ya que el legionario romano debía saber leer y escribir para entrar en la legión o durar dentro de ella y ascender en el escalafón, como hoy en día. Los legionarios que están en la construcción, están en proceso de edificación de su campamento, de calzadas, edificios varios no solo militares, vigilancia, etc. Son tareas que hacen los legionarios y que poco se conoce.

9. Entiendo que a lo largo del tiempo que llevas recreando habrás visto todo tipo de cosas dentro del mundo de las recreaciones históricas, ¿qué cambiarías para fomentar la unión entre los diferentes grupos dentro de un mismo tramo de la historia? 
La verdad que cambiaría ciertos conflictos entre grupos por temas económicos, envidias y egos. Son cuestiones que, no sólo pasa en España, sino en Europa en general. Tampoco quiero asustar, pero es una constante en el ser humano en ésta y otras aficiones o situaciones laborales y sociales del mundo real. A los recreadores nos gusta hacer la guerra civil igual que los antiguos romanos, pero es algo que no sólo es en el mundo antiguo, se puede extrapolar a otras etapas recreadas. El pisotear a otros grupos, boicotearles, negarles evento es algo muy feo, a no ser que ese grupo no tenga calidad, etc. La verdad que cambiaría los rifirrafes, al menos en lo que a recreación se refiere (en lo personal puede haberlos), en pro de una colaboración, que no unificación, de los grupos.

10. Cada día se dan a conocer más métodos de adoctrinamiento mental en los que os temas más disipados con los culturales y diría que en ocasiones con casi inexistentes, ¿piensas que el Gobierno debería dejar de invertir cantidades insultantes en actividades arcaicas o sin ningún fin benévolo para la educación y formación de los españoles, y comenzar a destinar más fondos a las actividades que rodean a la recreación histórica? ¿Sería posible devolver con estas representaciones el interés por la cultura a la sociedad? 
Creo que no sólo el gobierno actual del Estado, sino de las distintas comunidades o ciudades deberían devolver al pueblo la historia, cultura y poder así, tener un país más fuerte en enseñanza, innovación y conocimiento. Es necesario fomentar las HUMANIDADES en general, también la ciencia por supuesto, pero como la tónica frecuente hoy por hoy es la de desinvertir en las Letras. Esto hace que cada vez menos gente tenga el poder o capacidad de conocer la Historia, el pensar, el tener una actitud crítica (eso molesta mucho a los gobiernos) para tenernos como borreguitos a su antojo. La verdad que en vez de dar dinero a organizaciones o asociaciones que nada aportan, o los casos de corrupción, etc. se debe invertir en que cada rincón de este país tenga su historia bien hecha, su turismo cultural (que da dinero y da puestos de trabajo, aunque parezca que no) tener una gente culta, que avance en su historia y a prenda de la misma. La recreación histórica, sea de la etapa que sea, es fundamental para enseñar historia de una forma que en las escuelas no se puede hacer, a no ser que nos inviten (que ha pasado) a dar alguna charla de forma puntual. La historia debe ser enseñada no como fechas, datos y poco más, sino como un conjunto de hechos que se interrelacionan entre sí, además de que con la recreación se puede sentir y tocar la historia en directo.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Cuaderno de viaje: Tierras toledanas

Una de las mayores características que etiqueta a la sociedad del siglo XXI es la diversidad a la hora de pensar, sentir y elegir; por ello en cada situación nos basamos en diferentes motivos o razones para decidir qué camino escoger, en periodos calificados por la mayoría como vacacionales no es complicado ver en los escaparates de las agencias de viajes a más de una familia mirando embelesados los carteles publicitarios, y los más adultos de la misma recorriendo el suelo con la mirada sin más fin que el de hacer un ligero cálculo mental con el que vislumbrar si el viaje de sus sueños está o no a su alcance. ¿Qué nos lleva a decantarnos por un destino u otro? cuando yo empecé a mirar viajes, todo el mundo daba por hecho que me iría a pasar una semana al extranjero y yo cada vez que alguien me enumeraba la típica lista de capitales europeas, acababa pensando lo mismo; no entendía (ni entiendo) el motivo para relacionar vacaciones con extranjero, dentro de nuestras fronteras hay verdaderos paraísos, por lo que no veo la imperiosa necesidad de tener que coger un vuelo para disfrutar de unos días de paz. Después de hacer una lista con los lugares que más me gustaría ver por orden de preferencia, me di cuenta que Toledo era la ciudad más nutrida de mis sueños culturales, así que alquilé un precioso ático en mitad de su casco histórico, justamente delante del imponente Alcázar y compré un billete de tren, medio de transporte que me sigue fascinando y transportando a tiempos pretéritos y mágicos.

Atardecer en Toledo desde mi ventana

El viaje en general ha sido un paréntesis en mi vida que yo necesitaba, ahora que he vuelto a casa me atrevería a decir que la necesidad de alejarme de mi entorno cotidiano en soledad por unos días era más fuerte e importante de lo que yo pensaba en un primer momento. La experiencia ha sido realmente gratificante, quizás por la manera de vivir, sin despertador, solo con los rayos del sol, además una de las noches el cielo se puso negro como la boca de un lobo y acabó cayendo una tormenta épica, he de reconocer que estar sola en un ático y escuchar un trueno seguido de un latigazo de luz pues no es nada fácil, el edificio era muy antiguo (de los que tanto me gustan) y la terraza era su mayor atractivo, despertarse y poder sentarse frente al majestuoso Alcázar de Toledo con una taza de café en la mano y un libro de las Órdenes Militares sobre la pequeña mesa de madera no tiene precio. Por las tardes salía a pasear por las laberínticas calles constituidas de solemne piedra, en las que cuando caía la noche se reflejaban las anaranjadas luces de los pequeños faroles, momento que te transportaba sin darte cuenta a la España de Gustavo Adolfo Bécquer, esa patria melancólica, callada, serena y a ratos tétrica. Pero avanzabas un poco más y contemplabas como de la nada, en mitad de una calle, había un portón cerrado a cal y canto con una cadena por que la cerradura original dejó de cumplir su función muchos años atrás y es cuando desde Becquer pasas a la honorable Orden del Temple, la madera sin pulir, los rastros de forja en el portón, esbozar con la mano el contorno de las rejas del pequeño ventanal que lo preside y por momentos te parece estar en otro tiempo, algo que no hemos vivido, pero que la magia de las calles toledanas guardan y nos regalan a los afortunados que sabemos ver más allá de las carísimas tiendas de la calle Comercio (irremediablemente terminé por traerme a casa una gran figura templaria), o de los costosos bares, aquellos que lejos de lo puramente comercial sabemos apreciar los rayos y truenos que envolvieron esa noche al Alcázar de Toledo en un abismal manto de lágrimas. Perdí la cuenta de los lugares culturales que visité, todos los museos que pude, entre los más bonitos están el de la Santa Cruz y la España Mágica, pero el Monasterio de San Clemente con la exposición de las Órdenes Militares no se puede quedar atrás, a pesar de ser réplicas disfruté mucho de las recreaciones que habían preparado; pero yo quiero subrayar en este cuaderno de viaje tres lugares que me han impactado de manera muy especial por distintas razones aunque por una en común, su hechizo:

Posada de la Hermandad

En el año 1476 la Santa Hermandad fue instituida por Isabel la Católica en las Cortes de Madrigal, con este gesto se pretendía unificar al resto de hermandades y con ello crear una sede para proteger los caminos, perseguir a los malechores y hacer cumplir la ley; la Santa Hermandad se puede considerar antecesora de las actuales Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Su jurisdicción tuvo una honorable longevidad, se trataba del primer cuerpo policial tan organizado y estructurado de Europa, hasta que en el año 1834 fue disuelta para dar paso a la nueva institución policial. El edificio al que hoy hacemos referencia fue erigido para albergar la sede toledana de la Santa Hermandad, la gran portada típica de la ciudad con un estilo gótico-mudéjar exquisito, está adornada con el símbolo de la Hermandad, dos ballesteros que protegían y flanqueaban el escudo tallado en madera de los Reyes Católicos de España (ahora se puede ver expuesto en el piso superior de la posada). Sirvió de emplazamiento civil y de uso público, si subimos por las escaleras nos encontramos con un gran salón el cual fue una sala destinada a la celebración de juicios, está decorado con pinturas murales que nos recuerdan que la construcción perteneció a la Santa Hermandad, de nuevo dos ballesteros. También sirvió de cárcel hasta su disolución cuando el edificio fue vendido y transformado en posada. Con lo grande que es Toledo qué motivo podría tener para destacar este enclave como un lugar que se debe visitar, bien pues la respuesta para mi es complicada de explicar, ya que hay cosas que carecen de esos factores que las hacen explicables, pero lo intentaré. En los sótanos la Santa Hermandad tenía las mazmorras, compuestas de tres celdas abovedadas que dan a las entrañas de un patio de luces, para acceder a ellas tienes que descender por una estrecha escalera de piedra, en la que el paso de los años se aprecia con suma facilidad, las fotografías hacia la puerta de una de las celdas las hice desde el piso superior, no pensé que se pudiera bajar ahí, pero estaba equivocada y el muchacho que estaba en la recepción de este actual Centro Cultural me dijo que las mazmorras estaban abiertas al público. Creo que jamás olvidaré la sensación al correr el gran pestillo de la primera celda, al entrar en contacto con el frío metal sentí que el tiempo no había pasado, a pesar de estar a 40º en la ciudad, aquel lugar parecía un frasco hermético del pasado, conforme entraba en la celda todo se volvía más y más silencioso, hasta que al sentarme en el suelo del fondo de aquel emparedado de lamentos, todo fue sepultado por un ensordecedor silencio en el que no se escuchaba ni una mosca; de ese que a veces crees percibir hasta un pitido, el calor cesó, alargué la mano más allá de mi rodilla y con la yema de los dedos acaricié la tierra que se había desprendido de las pétreas paredes. El silencio, la calma, hacían un efecto contrario a lo que suelen transmitir, no había paz. Dicen que los sótanos fueron utilizados para torturas inquisitivas, tengo el convencimiento de que aquellas almas jamás se alejaron de allí.


Despacho del General José Moscardó Ituarte (1896-1956), Alcázar

Esta sobrecogedora estancia estuvo apunto de ser cerrada al público con la aplicación de la ley de Memoria Histórica que irrisoriamente solo afecta al conocido como bando nacional, ya si entramos en los miles de asesinados por los republicanos, eso ya no importa, y hay que escarbar mucho para obtener datos, como es el caso de la masacre que perpetraron en Belchite o la de Paracuellos. Esta ley es la principal culpable que tras el desmantelamiento del antiguo Museo del Asedio de Toledo, partes fundamentales de la historia como la enfermería en los sótanos del Alcázar en la cual se refugiaban los civiles que estaban dentro de la fortaleza durante los continuados bombardeos republicanos, o la cripta en la que se enterraron los caídos durante el asedio (también algunos supervivientes por deseo propio cuando les llegaba la hora final) hayan quedado vetadas al público. Sobra decir que considero esto un atropello hacia la libertad, ya que siendo parte de la historia de España debería permanecer abierto sin lugar a dudas para que se pueda aprender de verdad ese periodo de nuestro país. Me molesta mucho cuando se sigue dando más importancia a unos muertos que a otros, en una guerra realmente no hay bandos, solo víctimas y de manera muy remarcada si hablamos de civiles.

Las camas de la enfermería del Alcázar 

Volviendo al despacho del General, aunque iba con la idea fija de verlo, no pensé que fuera tan impresionante; los techos y las paredes conservan los destrozos de la metralla de la época, así como parte del mobiliario, también está en una urna de cristal el famoso teléfono mediante el cual Moscardó se despidió de su hijo Luis después de que los republicanos lo llamaran diciéndole que o se rendía o fusilarían al joven de 24 años, la conversación que llenó antaño los libros de historia fue así:

- Cándido Cabello (socialista y jefe de milicias de Toledo): Son Uds. responsables de los crímenes y de todo lo que está ocurriendo en Toledo, y le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, y de no hacerlo fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí a mi lado.
- Coronel Moscardó: ¡Lo creo!
- Cándido Cabello: Y para que veas que es verdad, ahora se pone al aparato.
- Luis Moscardó Guzmán: ¡Papá!
- Coronel Moscardó: ¿Qué hay, hijo mío?
- Luis Moscardó Guzmán: Nada, que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde, pero no te preocupes por mí.
- Coronel Moscardó: Si es cierto encomienda tu alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós, hijo mío, un beso muy fuerte!
- Luis Moscardó Guzmán: ¡Adiós, papá, un beso muy fuerte!
Cuando Cándido Cabello vuelve a coger el teléfono el Coronel Moscardó le dice:
- Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.

La pared está ataviada con imágenes de la Guerra Civil, pero se pueden destacar especialmente las dos obras de arte que nos muestran al General y a su hijo, dos preciosas pinturas que dejan volar nuestra imaginación. Sinceramente al igual que comentaba con la posada anterior, se trata de un enclave único, cuesta trabajo creer que cualquier persona que entre allí no salga con un escalofrío aunque no conozca la historia del lugar. Siempre he pensado que hay sitios que son capaces de quedarse celosamente con una parte de lo que se vive en ellos, es como si el eco de lo que un día pasó, del retumbar de las botas de Moscardó al caminar por aquellos 25 metros de habitáculo, jamás se hubiera desvanecido entre los años de paz. Nunca he entendido bien el asunto de las energías y no puedo hablar mucho de ello, tan solo puedo dar testigo de lo que yo he podido experimentar y si existe en Toledo un epicentro de magia para quedarse en silencio y escuchar los sonidos naturales que despiden los muebles, o ver cómo la gente ni levanta la cámara, simplemente se sitúan delante de la ventana y contemplan el exterior en silencio, si existe un lugar hechizado sin duda es el despacho del glorioso General, algo que he pensado a lo largo de toda mi vida es que la historia revive cada vez que alguien piensa en ella, y este es uno de esos casos; cuando te quedas a solas te entran ganas de preguntar con audaz inocencia ¿sigue ahí mi General?.


Iglesia de San Román, actual sede del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda

Nos topamos con este paraíso arqueológico en uno de los lugares más elevados de Toledo, una de las colinas más hermosas, entre sus calles, perdida entre la espesura de las calzadas empedradas pero firme al amparo de la majestuosidad de su fachada. La planta basilical está compuesta por tres naves que a su vez presentan separaciones con maravillosos arcos de herradura califal, están descansando sobre pilares y columnas de origen visigodo y romano a los que se adosan columnas con capiteles. Se dice que su parroquia puede estar documentada desde el siglo XII, el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada consagró la iglesia en el año 1221, cuentan que en ella se coronó rey a Alfonso VIII de Castilla el 26 de agosto de 1166. En el siglo XIII la iglesia tuvo algunas obras, como el nuevo ábside y los frescos (de los que destacaría el Juicio Final) que fueron tapados en el siglo XVI tras la remodelación del ábside de la mano de Alonso de Covarrubias, pero en el año 1940 fueron recuperados (en la medida de lo posible). Actualmente atesora una gran colección de restos arqueológicos de los siglos VI, VII y VIII, que muestran principalmente cómo fue la antigua capital del reino visigodo de Toledo, entre los que destacan cimacios, relieves, muestras epigráficas, pinturas, documentos, una amplia muestra orfebre, y ajuares. El suelo de la Iglesia es un macabro mosaico de tumbas, algo que nunca he hecho es perturbar el descanso de los muertos, no me gusta hablar en los cementerios (ni que decir reírme) y mucho menos tocar las sepulturas, para mi fue impactante cuando llevaba ya un par de horas dentro y al mirar al suelo me di cuenta que lo que estaba pisando eran tumbas, algunas de ellas con el nombre casi desgastado, otras perfectamente legible. Al final de la sala, después de pasar por delante de los frescos y atravesar un pequeño corredor, llegas a una puerta, aquella que conduce al torreón. Se trata de una robusta torre de estilo mudéjar toledano que tiene dos cuerpos superiores en doble campanario, algo completamente espectacular; para poder acceder a su cima tienes que subir una escalera interminable con escalones irregulares, la cual sirve prácticamente de palomar hoy por hoy, conforme vas avanzando se pueden escuchar las palomas sin parar, encuentras huevos a tu paso e incluso plumas, tuve la suerte de ir entre semana de vacaciones, así que estuve sola en muchos sitios y la torre fue uno de ellos. Al llegar arriba ves a vista de halcón todo Toledo, no os puedo describir lo que se siente al sentarte al lado de uno de esos arcos, cerca de la campana, y entre el sonido de las palomas, el del viento y el de tu respiración agitada por el gran tramo de escaleras, encontrarte a solas contigo mismo, sin nadie más. Podría decir sin lugar a dudas que fue uno de los sitios que más me hizo pensar, de esos en los que cierras los ojos y vislumbras todos los problemas con claridad y lo que es más importante, ves nítidamente la solución a ellos.


Dicen que existen dos tipos de viajes, aquellos que disfrutas sin más y los que cambian algo en ti; cuando en el camino de vuelta sacas tu libreta e intentas neciamente plasmar parte de tus sentimientos en un lecho de papel pero la tinta no logra trazar nada, las palabras se quedan en el tintero y solo puedes ponerle la tapa a tu bolígrafo, cerrar el cuaderno, y al levantar la mirada y ver tu reflejo en la ventanilla del tren dibujar una sonrisa, entonces es cuando un viaje te ha llegado a ese que late en tu pecho, sin importar el destino, el dinero, tan solo dándole importancia a las vivencias, por que no es el sitio, realmente es lo que tú consigues ver en él. Quizás Toledo y sus calles lograron cambiar algo en mi ¿el qué? eso da para otro artículo queridos lectores, la semana que viene nos vemos con otros temas y diferentes historias, pero en el mismo sitio y con la misma ilusión.
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