martes, 4 de julio de 2017

Entrevistando a Alejandro Cremades, escultor especializado en forja

En ocasiones el viento que recorre los tiempos nos trae hasta nuestros días preciosas leyendas que hilvanan el pasado con nuestro más candente presente, cuenta la leyenda que la famosa Juana I de Castilla se vio sorprendida por una emboscada de truenos y aguaceros en pleno bosque de Carpineto, a la vera de Sant'Alfio, fue entonces cuando la reina contempló el colosal castaño que se alzaba en la ladera del Monte Etna, allí se resguardó del temporal junto a sus cien caballeros, bajo aquel coloso de ramas salvajemente bellas aguardaron hasta que la tormenta cesó su llanto; casi 60 metros de circunferencia que dan vida al que continua siendo el castaño más grande y longevo del planeta, desde el episodio relatado este dragón de verdes hojas es conocido como El castaño de los cien caballos. 
Tengo el honor de contar hoy en este blog con la compañía del escultor especializado en forja, Alejandro Cremades; de su gran maestría han nacido las diez esculturas de caballos que él mismo ha llevado hasta el Museo del Castaño de los 100 caballos situado en el corazón de la mágica Sicilia; donde formarán parte de la colección 100 caballos por la paz.
Las joyas artesanas han sido entregadas al amparo de las atentas miradas pertenecientes a las más ilustres autoridades de la UNESCO, así como del Ayuntamiento. Por su gran amor y entusiasmo ligados al noble y ancestral oficio de la forja, Alejandro ha sido designado embajador representante de la UNESCO. La decena de equinos han sido forjados por varios maestros en este magno arte, también han participado los alumnos de la Escuela Hierro y Fuego, de la que Cremades es propietario, recibiendo pues el honorable reconocimiento que certifica la maestría en las obras ya mencionadas.

Considero de una importancia única la necesidad de empoderar el halo que envuelve a este tipo de oficios, artes y vestigios del pasado que se aferran a nuestros días para que el engranaje que une al ser humano con el trabajo artesano nunca cese su funcionamiento. Personas como Alejandro nos hacen ver con su entusiasmo que todavía es posible restaurar los lazos que nos unen con los trabajos que al margen de ser duros, se convierten en una fuente de satisfacción e inspiración. La persona que otorga el alma a la fragua sabe que de sus manos dependen las obras que allí nacen, no hay tecnología apabullante, pero sí que existe algo complicado de ver en esta era, la atávica danza entre el maestro y su criatura, el renacer de la creación.


1. Tan solo con verte trabajar se percibe abiertamente la pasión que pones en todos los puntos de tu trabajo ¿cuál es el origen de tu pasión por la forja?
Desde pequeño ya me gustaban los metales ya que se podían hacer cosas duraderas, con 17 años descubrí las fraguas y cómo el hierro tan duro de por si al calentarse se volvía blando como la plastilina y la creatividad que presentaba resultaba infinita ya que con los conocimientos adecuados y pocos medios se podía hacer mucho

2. ¿Puedes hablarnos acerca del funcionamiento interno de tu taller? ¿En qué consiste este oficio?
El funcionamiento interno del taller está alrededor de la fragua; cada proceso creativo parte de una idea que se plasma en papel y después se estudia el desarrollo que debe llevar el hierro hasta formar la obra completa, parte se moldea gracias al calor que nos proporciona la fragua en torno a los 1800 grados de temperatura, calentamos el hierro a 1000 grados y a golpe de martillo yunque vamos dando forma al hierro como si fuese plastilina.

3. Supongo que para un artesano cada una de sus obras adquiere matices especiales y diferenciadores, pero aun así me gustaría saber cuál es la pieza que recuerdas con más cariño desde que estás inmerso en el mundo de la forja. 
Desde siempre me ha gustado la montaña tanto como el hierro y en especial las aves, en uno de los viajes que hice por Europa conocí a un maestro italiano que me enseño a forjar cualquier tipo de pájaro. En la primera exposición que hice, una de las obras quizás de las más emblemáticas, fue el águila calva realizada a tamaño real y que lleva más de 1.500 plumas.

4. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿y el momento que ha marcado más tu trayectoria como escultor especializado en forja?
Lo que más me gusta de mi trabajo es preservar la tradición , el oficio y las raíces. La figura del forjador ha sido esencial en la evolución del ser humano, en casi todos los oficios estaba involucrada la mano del forjador bien sea en herramientas, en utensilios domésticos, defensa, protección...
Y cómo de un material tan duro como el hierro, a través del fuego con conocimientos y perseverancia podemos crear lo que queramos con una gran durabilidad. Tras buscar dónde aprender el arte de la forja en España y no encontrar y descubrir fuera de nuestras fronteras todo aquello que en España se había perdido, así que sin lugar a dudas el momento de inflexión fue cuando encontré donde aprender lo que estaba buscando así que aprendí inglés y recorrí Europa.


5. Viendo las esculturas que se realizan en tu taller, llama la atención el gran número de piezas que componen una sola de las creaciones ¿qué proceso es el que se sigue desde que recibes un encargo hasta la entrega del mismo?
Empieza cuando el cliente viene al taller y me explica la idea, sino lleva una idea concreta la desarrollamos juntos; también se da el caso en que somos nosotros los que realizamos el diseño y le presentamos diferentes opciones, unas veces ajustados a un presupuesto y otras no, se le hace un dibujo y una vez aprueban el diseño empezamos a trabajar, ordenando el trabajo por fases y una vez terminado pasamos a su instalación.

6. Durante las muestras de forja en vivo que ofrece tu taller, se ve una gran compenetración entre todas las personas que participan activamente en la sesión ¿destacarías algo especialmente de tales jornadas?
Estamos desarrollando una labor de recuperación y divulgación de este oficio tan importante a lo largo de la historia y ahora aun lo es en Europa, E.E.U.U, Rusia y casi todo el planeta; el oficio del forjador. Estamos abriendo un nuevo camino laboral ya que es un oficio amplio en el que las ramas industriales están más que explotadas y se han dejado de lado todas las versiones manuales, es en la labor manual donde está la mayor creatividad de las personas, así como la más difícil es encontrar dónde aprender, que fue la barrera grande que que yo me encontré y soy perfectamente consciente de que con los conocimientos adecuados muchas familias pueden vivir de esto. Lo que descubren los alumnos/as de mi escuela es que moldear el hierro en caliente es mucho menos duro de lo que parece, evidentemente si queremos puede ser muy duro dependiendo de si la obra es más grande o más pequeña, las personas que por primera vez le dan un martillazo al hierro al rojo vivo se quedan sorprendidas de lo blando que está y el primer sentimiento que les embarga es el de yo puedo, es un sentimiento muy poderoso, y a partir de aquí cada uno se va enfocando hacia las lineas que le gustan.

7. ¿Qué anécdota dentro de tu trabajo recuerdas con especial simpatía?
En una ocasión estábamos coloreando una chapa de cobre con fuego y agua, en una chapa de cobre los contrastes de frío y calor daban unos colores chulísimos pero también retorcían la chapa de manera que una vez que la terminamos, para poder enderezarla y dejarla plana no teníamos una superficie suficientemente grande e hicimos un sándwich con dos maderas grandes con la chapa en medio y la solución por la que optamos fue la de saltar encima para que todos los bultos de la chapa desaparecieran y se aplanara la chapa, cosa que conseguimos con gran sorpresa y risas.


8. En una sociedad en la que actualmente impera la tecnología y en la que resulta realmente complicado moverse sin entrar en la espiral del consumismo, ¿crees que restaurar algunos oficios que antaño otorgaban ciertos valores, como es el caso de los artesanos, puede ser una vía para valorar de verdad muchos de los objetos que adquirimos? 
Categóricamente si, la gran diferencia que hay entre la industria y el artesano está en el sabor que impregna la obra de cada uno de ellos, la industria te hace todas las cosas iguales, hay una competencia infernal y no se tiene respeto por las horas de trabajo de las personas; sin embargo cada artesano es diferente dentro de un mismo ramo, un forjador tendrá una forma de hacer las cosas, un gusto por hacerlas, una pasión, unos conocimientos, será mas o menos sacrificado y eso le da un valor diferente entre unos forjadores y otros, al igual que ocurre con el resto de los oficios artesanos y esto influye en el precio final de las cosas, si a todos nos gustan los coches de una marca no se venderían las demás, con la industria nos toca no poder elegir porque a la hora de hacer producciones estandarizadas el precio debe ser muy barato y no hay mucha capacidad de elección en el resto de Europa, aparte de la mano industrial existe la mano artesana y viven en perfecta armonía ya que el que quiere algo industria tiene donde elegir y el que quiere algo artesanal con diseños exclusivos tiene la mano artesana. Por eso en España debemos hacer crecer a los artesanos ya que además se pueden ajustar a presupuesto según diseño.

9. Observando el talentoso trabajo que desempeña el taller, me resulta fácil deducir que os aguarda una longevidad insuperable dentro del mundo de la forja ¿puedes hablarnos de los proyectos que podremos ver en un futuro próximo?
Ahora mismo en lo que estamos más enfocados es en la formación y en involucrar a los alumnos en las obras que hagamos, así como en el arte de la forja.

10. Seguramente tras leer tus palabras más de un lector estará pensando si sería posible iniciarse en este antiquísimo arte ¿cómo alguien sin experiencia previa puede comenzar en la forja?
Evidentemente hay muy poca gente que se haya dedicado a la forja, raro es que hayan visto un hierro al rojo vivo, de modo que la formación que estoy dando empieza desde muy abajo, empezamos con una batería de cuatro cursos de iniciación a través de los cuales vamos enseñando como coger un martillo, la dinámica de movimiento para no agotarnos y poder aguantar bien todo el día, hacemos herramientas, a lo largo de estos cursos trabajamos con aceros, nos hacemos tenazas, martillos, cinceles y aprendemos a templar a la antigua usanza, a manejar el fuego y a trabajar con sus temperaturas, a calentar el hierro y trabajarlo en su momento más plástico; tras esta batería de iniciación se abren dos caminos perfectamente compatibles: arte y arquitectura. Cada curso tiene una duración de dos días, son intensos, divertidos y se llevan muy bien.



lunes, 12 de junio de 2017

El águila de bronce, último suspiro de Hans Langsdorff

Tras finalizar la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles recogía que los alemanes no podían tener en su poder barcos de guerra con más de 10.000 toneladas, por lo que para devolver la majestuosidad a la flota, los ingenieros comenzaron a trabajar en una solución que desembocó en los cruceros pesados de clase Deutschland, conocidos más tarde como los acorazados de bolsillo. Así comenzó en el astillero Reichsmarinewerft de Wilhelmshaven la construcción de un titánico monstruo del mar al que llamaron, Admiral Graf Spee. Su realización abarcó desde el año 1932 hasta enero de 1936, en principio entraba dentro de las normas establecidas por el Tratado, pero cuando se encontraba a plena carga podía llegar a pasar las 16.000 toneladas, increíblemente armado, alcanzaba los 28 nudos, lo que hacía de él un poderoso enemigo de los barcos en caso de guerra ya que triplicaba la velocidad de éstos, algo que junto a sus ocho motores que funcionaban con diesel armaba un rompecabezas bélico que dejaba completamente obsoletos los mecanismos de funcionamiento anteriores a las entrañas innovadoras del Graf Spee. Aunque, hubo que prescindir de parte de su coraza al soldar su casco, ya que eso habría aumentado su peso, pero ese movimiento hacía de él un barco algo más vulnerable. Fue bautizado con ese nombre en honor a uno de los héroes alemanes que pereció en la cruenta Primera Guerra Mundial, el conde Maximilian Johannes Maria Hubert von Spee, conocido como Graf (conde) von Spee; brilló en la batalla de Coronel y gozó de una carrera militar imperante, pero Maximilian murió el 8 de diciembre de 1914 durante la Batalla de las Malvinas.

Tras algunos años de servicio en distintas misiones que incluyeron las patrullas de no intervención en las costas de España durante la Guerra Civil, en el año 1938 Hans Wilhelm Langsdorff después de haber estado dos años a bordo del Graf Spee bajo las órdenes del Almirante Bohen participando en la ayuda a Francisco Franco en la Guerra Civil Española y de haber formado parte del Ministerio de Defensa, toma el comando del acorazado de bolsillo. La historia de este hombre es cuanto menos curiosa, ya que provenía de una familia profundamente religiosa y según la tradición familiar él debería haber sido religioso, pero el hecho de que su familia se mudara en el año 1898 a Düsseldorf supuso un punto de inflexión en su vida, allí conoció al conde Maximilian, el pequeño quedó impregnado de aquel halo honorífico que desprendía la casa vecina, influido claramente por aquello el corazón de Hans comenzó a transformarse en el de un verdadero lobezno de mar. Contra todo deseo de su familia, logra entrar en la Academia Naval de Kiel en 1912. Durante la Primera Guerra Mundial fue condecorado con la Cruz de Hierro de 1º y 2º Clase entre otras. Aquel niño que escuchaba las historias del conde seguramente jamás pensó que acabaría con el mando en sus manos de un acorazado con el nombre de su maestro.

Fotografía tomada en la lancha que llevó a Langsdorff hasta Montevideo desde su buque, el capitán preside la escena.

Hans se caracterizaba por su carácter de perfecto líder, aunque poseía una gran voz de mando trataba a su equipo de mil hombres por igual sin importar su posición o condecoraciones, les brindaba las atenciones necesarias y era una persona cercana con ellos; lejos de un comportamiento tirano. Poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, Hitler siendo muy consciente de lo que estaba a punto de ocurrir comenzó a desplegar sigilosamente los tentáculos del Tercer Reich, entre esas maniobras se encontraba el desplazamiento estratégico del Admiral Graf Spee. El 21 de agosto de 1939 le es encomendada una misión secreta, solo Langsdorff conocía los planes que el Führer había designado para aquella máquina de guerra; zarparon rumbo al Atlántico Norte, después cambió de rumbo hacia el Sur, cumpliendo las ordenes de la cúpula nazi, Hans debía atacar y hundir a todo barco mercante que se aproximara a Gran Bretaña, debilitar el abastecimiento del gigante inglés. También la misión tenía un gran coletazo, si las fechorías del Admiral Graf Spee conseguían mover a los mejores buques de la Marina Real para darle caza, serían más débiles en el Canal del Norte, algo que los germanos aprovecharían bélicamente sin lugar a dudas. El kraken bajo las órdenes de Langsdorff aguardó la señal para comenzar su misión en las costas de África, quizás aquel hombre tuvo un presentimiento de lo que pronto se le vendría encima, y dejó que su tripulación disfrutara del mar, cada día la banda de música amenizaba el paso de las horas con sus melodías y las risas de los marineros llenaban cada resquicio de la cubierta. Pintaba el día del 26 de Septiembre cuando la autorización para comenzar la misión llegó hasta Hans, la guerra en alta mar había comenzado. Pero algo destacable de este hombre, es que no dio muerte a las tripulaciones, solía hacer prisioneros a los marineros, que fueron trasladados a bordo del Altmark (su barco de suministros) e incluso llegó a entablar una relación de amistad con el capitán del Africa Shell. Las ordenes indicaban que aprovechando la rapidez para navegar, los ataques debía efectuarlos en puntos completamente distintos y lo más distantes posibles, de esta manera conseguirían desconcertar a los británicos, cosa que lograron puesto que se llegó a pensar que los hundimientos los estaba causando más de un buque de guerra. Cada día los hidroaviones Arado Ar 196 del Graf Spee sobrevolaban en triángulo la ruta a seguir y regresaban para informar de los barcos pertenecientes a los aliados que se encontraban en la travesía.

Siguió hundiendo buques como un barco fantasma hasta que el 5 de octubre británicos y franceses crearon ocho grupos para cazar al Admiral Graf Spee en el Atlántico Sur. Mientras tanto los germanos hundieron a su última víctima, el Streonshalh, en el ocaso del 7 de diciembre, en ese ataque lograron dar con los papeles que albergaban las rutas de los barcos mercantes, posiblemente una hilvanada trampa, por lo que decidió poner rumbo hacia Montevideo (Uruguay). El 13 de diciembre de 1939 los vigías del Admiral Graf Spee se confundieron en la identificación de unos barcos, pensando que eran de menor envergadura Hans decidió hacerles frente, pero para su sorpresa se trataba de tres grandes buques de guerra, el colosal Exeter acompañado del Ajax y el Achilles, la Batalla del Río de la Plata había comenzado.
Tras dos horas de lucha en mitad del océano, el Admiral Graf Spee se retiró con más setenta impactos sobre su chapa, 36 marinos muertos y casi un centenar de heridos, el puerto de Montevideo era su única salida. El buque necesitaba ser reparado, ya que tanto la planta purificadora de combustible como la planta desalinizadora, estaban considerablemente dañadas; sin repararlas no podrían llegar a casa. Langsdorff dejó libres a los prisioneros que llevaba a bordo, puso a disposición de los heridos atención médica y logró que se enterraran a los caídos en combate con honores militares. Después solicitó que se le dejaran dos semanas de margen para poder emprender el rumbo a Alemania una vez arreglado el barco, pero aunque Uruguay era neutral, mantenía gran amistad y lazos con Gran Bretaña, lo que nunca posicionaría a los uruguayos de parte de Hans Langsdorff. Los británicos trazaron un apresurado plan en el que emitieron mensajes a sabiendas que Hans los interceptaría, en ellos se daba a entender que la nave alemana estaba rodeada y sería masacrada en el momento que intentara abandonar el puerto, el capitán discutió con Berlín las opciones que tenían, solo podían elegir entre intentar llegar a Buenos Aires para pedir asilo, o hundir él mismos el Graf Spee; a ello hay que sumar el ultimátum de Uruguay, apoyándose en artículo 17 de la C. de La Haya les dio a los alemanes un plazo de 72 horas para abandonar su puerto. Todo esta situación llevó a Langsdorff a tomar una histórica decisión, el 18 de diciembre un estruendo atronador enmudeció la costa de Montevideo. el mítico Admiral Graf Spee ardió tres días hasta que se hundió en las profundidades del mar, donde descansa como el esqueleto desangelado de un gigante dormido.

El Admiral Graf Spee ardiendo tras las detonaciones.

El capitán logró salvar a toda su tripulación, quiso hundirse con el barco pero sus hombres lo querían tanto que finalmente lo convencieron para ir en los botes con los 40 hombres que habían ayudado en las detonaciones de la nave. Llegaron a Argentina, donde presa de la angustia y víctima de su conciencia, el 20 de diciembre en una fría habitación de hotel, Hans se puso el traje de gala, se tumbo sobre la bandera de combate de su amado Admiral Graf Spee y se pegó un tiro. El entierro fue multitudinario, la gente arropó con cariño y tristeza al capitán que había liberado a los británicos y que dio su propia vida para saldar el honor de todos sus marinos.

Cofre artesanal que hizo la tripulación en honor a Langsdorff el cual contenía sus efectos personales para ser entregados a su familia, la pistola es el arma con el que se quitó la vida.

Relativamente poco después de estos hechos luctuosos, Gran Bretaña se valió de un testaferro para pagar al Tercer Reich 14.000 libras y adquirir los derechos sobre el barco hundido. Su intención era extraer todo lo tecnológico que pudieran aprovechar e investigar, pero lo que ellos no sabían es que antes de detonar las cargas, el capitán había mandado destruir manualmente todos los aparatos, por lo que los británicos no pudieron hacer nada; dejaron los restos a su suerte y tras la muerte del testaferro pasaron los treinta años que se precisaban en mitad del abandono para que aquel yacimiento subacuático quedara en manos de Uruguay.
Durante esa horquilla de tiempo sucedió de todo en aquellas aguas entorno al Graf Spee, sacaron uno de sus cañones, y el telémetro (expuesto en el puerto de Montevideo). Pero aun quedaba algo dormitando bajo las arenas del fondo del mar, a principios de febrero de 2006 una empresa privada que llevaba a cabo trabajos en el yacimiento, rozó el pico de un metálico rapaz, se trataba nada más y nada menos que del águila de popa del Graf Spee.

Dos fotografías del rescate y una del águila con el cristal que tuvieron que poner tras ver que los visitantes escupían cuando estuvo expuesta en el hotel de Montevideo.

400 kilos de bronce, un molde único frontal, sujetada originalmente con 145 bulones a la popa de la cual la separaba un burlete que descansaba en su parte trasera, hecho de tela alquitranada para evitar la corrosión galvánica a la que habría llevado el contacto del bronce y el acero con agua salada de por medio. El águila tiene la cabeza mirando al frente, una modificación aprobada en abril de 1936 por el Ministerio de Guerra; esa es una de sus características más destacadas, pero también el hecho de ser única literalmente, ya que Adolf Hitler mandó quitar todas las águilas de sus buques y destruirlas al comienzo de la Segunda Guerra Mundial para evitar que cayeran en manos del enemigo, todas menos la del barco que ya había zarpado, el Admiral Graf Spee. Tal y como es evidente, segundos después de que la Reichsadler (por ese nombre se conocía al águila) tocara suelo, se desató una guerra burocrática por su custodia; por un lado Alemania aunque no puede mostrar signos nazis en política, sí que puede hacerlo en el ámbito cultural, por lo tanto reclama la pieza alegando que el barco era suyo en el momento del hundimiento, y acogiéndose a las leyes Internacionales. Pero como el contrato de venta con el testaferro de Gran Bretaña respira por medio de todo esto, Uruguay alega que está abandonado y es propiedad del Estado. Por otro lado la empresa privada reclama el 50% del valor económico al Estado, que es de ocho millones de euros (aunque en las ofertas esta cifra se ha llegado a doblar por los trabajos de rescate para sacar la pieza del mar).

En un primer momento el águila fue expuesta en un hotel de Montevideo, idea que estuvo apunto de no terminar bien puesto que los visitantes escupían sobre la pieza en plena exposición, le pusieron un cristal y más tarde optaron por tumbarla en el suelo y tapar la esvástica con una tela negra. Finalmente y después de algunos años, quisieron entablar negociaciones con Alemania, ya que aquella exposición había sido un verdadero fracaso, al parecer recibieron varias ofertas sin que Uruguay se decidiera por aceptar alguna de ellas. El Comité Central Israelita del país redactó una carta en el que pedían que el águila fuese fundida, porque la consideraban un símbolo nazi, obviamente no lo podían hacer ya que Alemania había mostrado interés en recuperar la moldeada rapaz de bronce y porque guste o no se trata de una pieza única en el mundo. Las autoridades comunicaron que la pondrían en un almacén vigilada, con la temperatura correcta para su conservación, pero lo cierto es que la metieron en una caja de madera en la que de momento continúa aguardando su destino.
El capitán fue considerado un cobarde, su viuda nunca cobró la pensión completa, pero este águila quizás no fue destruida para recordar aquella historia, la de un hombre en contra de Hitler, erróneamente tachado de nazi, que llegó a ser un verdadero camarada de sus prisioneros, otorgándoles la oportunidad de una nueva vida en Montevideo y Argentina, allá donde descansan sus restos bajo una cruz en la que reza su nombre presidiendo un mortuorio enclave de cruces alemanas, los caídos que lejos de llamarlo cobarde, honraron al capitán con siete coches repletos con coronas de flores el gélido día de su entierro.

Tumba de Hans Langsdorff junto a las de sus marineros.

martes, 6 de junio de 2017

Lady Diana, un día de cuento

En el ocaso del mes de agosto se cumplirán 20 años desde que las campanas doblaron por el alma Lady Diana Frances Spencer, quizás sobren el resto de palabras que componen este artículo, ya que la bella princesa gozaba de tal fama que tan solo con su nombre lograba romper esquemas. Posiblemente estemos hablando de una de las mujeres que más marcó su época; admirada, imitada, perseguida y envidiada, fue la inspiración de millones de mujeres a lo largo y ancho de este mundo, y es que, Lady Di era mucho más que una simple princesa. Hoy nos centraremos en conocer las diferentes piezas que Diana llevó el día de su boda, teniendo en cuenta que pronto pasaron a engrosar la lista de las prendas más caras y delicadas del ecléctico entramado de la moda. Su enlace con el príncipe Carlos de Gales tuvo lugar el 29 de julio de 1981, la pareja contrajo matrimonio en la Catedral de San Pablo de Londres, desde el principio estuvieron en el punto de mira, ya que él le llevaba trece años a ella. Su vestido fue de lo más comentado en aquel enlace, también las joyas, en especial la historia de su tiara; os paso a relatar lo que cada una de las piezas representaba para la princesa.



Anillo de compromiso

En febrero de 1981 se celebró el compromiso entre Diana y Carlos, el anillo que el príncipe entregó a Diana para sellar y enardecer tal ocasión era realmente espectacular, catorce diamantes formando una corona perfecta que a su vez cobijaba en su interior los 12 quilates que dormían en el zafiro de Ceilán, todo ello montado en una preciosa pieza de oro blanco. Su manufactura pertenece a la reputada joyería Garrard, quienes tasaron la pieza en 28.000 libras esterlinas. Curiosamente, no se trataba de una joya única, ni hecha a propósito para el esperado compromiso, el artesano mostró a Lady Di un gran número de anillos y ella escogió uno que pertenecía a la colección del momento, por lo tanto estaba disponible para cualquier persona que pudiera pagarlo.
Las fuentes cercanas a la realeza comenzaron a desperdigar un bulo en el que afirmaban que Diana había escogido el más grande, pero no era cierto, simplemente se decantó por el que consideró más bonito. Tras el trágico accidente donde la princesa perdió su vida, el anillo fue elegido por Harry (el hijo menor de la pareja) como recuerdo de su madre, por otro lado el primogénito, William, prefirió un reloj de Cartier; pero William y Harry intercambiaron las joyas cara al compromiso celebrado en 2010 de William y Catherine Middleton, el anillo fue modificado hasta en dos ocasiones para ajustarlo a la medida de Catherine, le fue entregado en la fiesta de compromiso en la que el príncipe dijo: “Es el anillo de compromiso de mi madre, es muy especial para mí, y Kate también lo es, así que era justo unir ambos sentimientos tan profundos”. Desde entonces la pieza luce en el dedo de la princesa Catherine de Cambridge.



Tiara Spencer

Creo que es una de las joyas más asociadas a la princesa Diana y a la vez la que conlleva mayor controversia. La reina Isabel II había cedido a Diana una tiara real llamada "Nudo de los enamorados", aunque ésta fue la segunda más utilizada por la princesa, ella puso sus ojos en una pieza familiar para aquel evento que supuso un punto de inflexión en su vida, quiso llevar la tiara de la familia Spencer en la boda, gesto que para ella suponía conservar sus raíces y hacer honor a sus lazos sentimentales con los suyos. Después del enlace, siguió utilizando la tiara, por lo que mucha gente pensaba que era una pieza de la realeza, y además de ello comenzaron a surgir pequeños conflictos dentro de los Spencer por la apropiación de la joya.

Uno de los datos más comentados de la boda fue la decisión de Lady Diana al sobreponer la tiara dejando el precioso velo en un segundo plano, algo que duró durante gran parte de la ceremonia. 
Se trata de una elegante pieza nutrida de diamantes montados sobre motivos florales de oro, delicados trazados que incluyen tulipanes y estrellas. Fue usada por Jane y Sarah en sus nupcias, las dos hermanas mayores de Lady Diana Spencer, también en el año 1989, su cuñada Victoria Lockwood optó por poner el broche de oro a su traje de novia con la misma tiara.
En un principio se pensaba que la tiara al completo era del siglo XVIII, pero si nos basamos en las fotografías que la familia Spencer conserva de la joya en las distintas bodas, se puede observar claramente somo su aspecto ha sido modificado en repetidas ocasiones a lo largo de los siglos por distintos maestros artesanos. Las piezas más antiguas de la tiara se remontan al 1820, más tarde la abuela de Diana recibió como regalo de bodas la alhaja de la que se extrajo la pieza central de la actual tiara en el año 1919, ya en el 1935 comenzaría a verse casi con el aspecto actual en diferentes fotografías, puesto que se mandó realizar la Tiara Spencer en el año 1930 y finalmente la última modificación data del 1937. Tras la muerte de Lady Di, la joya volvió a la familia Spencer, más tarde fue cedida temporalmente a la exposición itinerante en la que estaba expuesta junto al vestido.



Ramo, zapatos y pendientes

David Longman del Worshipful Company of Gardeners fue el encargado de diseñar la cascada de flores que acompañaron al vestido de novia, un arreglo floral desenfadado pero sublime, natural y que dejaba caer libremente las tres clases de orquídeas que lo componían.
Los zapatos fueron diseñados por The Shilton, cabe destacar la romántica nota que adquiere el conjunto final de éstos, envueltos en seda, perlas, diamantes y encaje, cómodos, planos, composición cuidada hasta el mínimo detalle, en la planta quedaba plasmada la decoración floral y las iniciales de los novios presididas por un corazón dorado.
Zapatos para un cuento de hadas, de los cuales se hizo una réplica para que en caso de que los originales sufrieran algún accidente la princesa pudiera cambiarlos, la réplica se vendió por 36.000 libras. Antes de pasar al vestido, os hablaré de los pendientes, en este caso fueron prestados por su madre, Diana los llevó durante la primera aparición pública con su prometido antes de la boda, y quiso llevarlos el día de su enlace; sin duda el diseño barroco en forma de lágrima los convierte en una pieza única y con suma elegancia, se trata de un gran diamante abrazado por más de cincuenta pero de menor tamaño.



Vestido de novia

Fue diseñado por David y Elizabeth Emanuel, anteriormente se habían encargado de diseñar algunas prendas de las que Diana había quedado gratamente sorprendida, por lo que finalmente decidió que ellos serían los encargados de llevar a cabo aquella romántica misión. Durante el proceso, todos los bocetos que se iban haciendo acababan siendo destruidos después de que ella los viera y diera su visto bueno, cualquier cosa era poco para preservar el secreto hasta el día de la boda, horquilla de tiempo en la que Lady Diana bajó 3 tallas debido a su bulimia, por ello se aprecia ligeramente holgado en la parte de los hombros.
El vestido de ensueño estaba realizado en delicada seda engalanada con encajes que habían pertenecido a la reina Mary, diez mil perlas, letejuelas y bordados, todo ello montado en un traje con mangas ochenteras y finalizado por una cola que pasaba de los siete metros; al montar en el carruaje, la cola sobresalía y resultó una verdadera hazaña poder introducirla junto a Diana en aquel asiento, al llegar a la iglesia, se podía observar una gran arruga en aquella inmensa y desproporcionada cola. Los diseñadores quisieron plasmar la juventud de la princesa Diana y a la vez recargar la composición con elementos propios de la realeza.

Diana dejó escrito en su testamento que cuando sus dos hijos alcanzaran 30 años, les serían entregadas sus pertenencias, por lo que el vestido desde que Harry alcanzó tal edad, permanece con la familia a esperas de saber si continuará expuesto junto con el resto de objetos que pertenecieron a su madre en la exposición creada por el hermano de la joven un año tras su muerte, "Diana: A Celebration".


lunes, 29 de mayo de 2017

María Reiche, desde bruja hasta princesa

Hazañas, libros y leyendas, en ocasiones la unión de estas tres palabras forma un concepto con tal fuerza que es capaz de vencer nuestros fantasmas internos más tenebrosos, la pasión. Qué puede existir en esta vida más importante que dedicar nuestros días a nutrir esa palabra, aunque también debemos aposentar su definición entre nuestras propias jornadas, y es que querido lector, tal vez el verdadero secreto de la felicidad, ese santo grial que el ser humano trata de escudriñar desde que el mundo es mundo, se trate solo de la pasión; vivir y hacer las cosas bañando tus acciones con la verdadera fuerza del alma, el empeño de que las cosas salgan del derecho, amar tus pasos y recorrer una y mil veces aquellos momentos de los que sabes que puedes obtener la fuerza precisa para ponerte cada día en pie. Permite que te cuente en este artículo cómo una mujer desafió a cuanto mortal hizo falta para vivir su sueño, simplemente porque pensaba que ese era su destino, se lo decía su pasión, deja que te relate en estas lineas la historia de María Reiche, la Dama de la Pampa.

El nombre completo de esta mujer era Viktoria Maria Reiche Neumann, nació el 15 de mayo del año 1903 en Dresde (Alemania), primogénita del matrimonio formado por Max Felix Reiche Grosse y Ana Elizabeth Neumann Voigt, pasó su infancia acompañada por sus dos hermanos Renate y Franz. Siendo una niña, escribió un texto para un trabajo del colegio en el que anotó su destino sin saberlo, en aquellas lineas la pequeña dijo que su sueño era recorrer el mundo y vivir aventuras, cabe destacar que la niña siempre llamó la atención de una manera muy especial ya que sus pensamientos y anhelos solían destacar de lo que correspondía a lo socialmente aceptado en niños de su edad. Hizo buen uso de su acceso a una pudiente formación académica y no tardó en proyectar todos sus conocimientos en su brillante carrera matemática, estudiando también otras ramas que harían de ella una de las personas más versadas de su época.


Tras diversos problemas de carácter político que iban adquiriendo fuerza en Alemania, María decide cambiar de vida, por ello llega a Perú en el año 1932, durante dos años pasa a ser la institutriz de una adinerada familia vinculada a un cónsul alemán en Cuzco; en ese tiempo pudo disfrutar de visitar gran cantidad de paisajes locales de los que quedó completamente prendada, en ese momento empezaba a fraguarse en el corazón de María un amor por esa tierra que más tarde se convertiría en la columna vertebral de su vida. Después de trabajar para el cónsul, dedicó algunos años a la enseñanza, dando clases de distintas materias como la gimnasia y algunos idiomas; volvió a su país natal durante un año, pero en 1937 regresó de nuevo a Perú, entonces sus pasos la llevaron hasta un Tearoom, el salón de intelectuales que llevaba la inglesa Amy Meredith, una persona excepcional a la que Reiche debía gran parte de su vida, sin ella posiblemente nunca habría llegado hasta Nazca. En el salón María conoció a Julio César Tello Rojas (médico y antropólogo), pasando a formar parte de su equipo como traductora, tal empleo provocó que se cruzara en su vida el antropólogo norteamericano Paul Kosok, comenzó a hablarle de sus investigaciones en la zona sobre los sistemas de riego y de las extrañas líneas que parecían nacer de la tierra, perdidas entre el desierto, dormitando a la intemperie, y así poco a poco María se fue enamorando de la historia de esa cultura, dejándose embriagar por la esencia de los nazca, hasta que Kosok la llevó por primera vez en el año 1941 ante las famosas líneas de Nazca. Durante los siguientes años, la Segunda Guerra Mundial complicó de manera notable la vida de María Reiche, ya que su nacionalidad alemana condicionaba sus movimientos dentro de Perú, vivió dos décadas con Meredith, cuando ésta pereció a causa de un cáncer de ovario, sus pertenencias fueron heredadas por Reiche, aquello le permitió financiar parte de sus investigaciones sobre las líneas de Nazca. Colaboró en el Museo Arqueológico cuidando de las momias durante algunos años.


María consiguió vivir al lado de las líneas de Nazca, en una pequeña casita, no parecían importarle las pésimas condiciones, la poca salubridad y que no tuviera luz ni agua, nada se interponía entre ella y su pasión encomiable por resolver el misterio de Nazca, el origen y cometido de las figuras que trazaban seres para ser vistos únicamente desde cierta altura.
Empezó a ser conocida en la zona como la gringa loca, algo que no le preocupaba demasiado, ya que ella solo empleaba su tiempo en estudiar sin cesar aquellas cuestiones arqueológicas.
Era una persona sin ningún tipo de apego material, libre absolutamente de cargas físicas de esas que nos hacen ahora tan dependientes del dinero; ella misma construyó con sus propias manos la mesa de madera en la que trabajaba, tenía tan solo tres mudas de ropa que llevaba tanto en verano como en invierno, las suelas de sus zapatos estaban recubiertas con láminas de neumático para prolongar su uso y cuando le faltaba papel para plasmar sus cálculos y teorías, empleaba telas, incluyendo su propia ropa interior.
Cuando el día despuntaba, cogía todos los enseres de trabajo, sus papeles y una escoba con la que iba recorriendo cada centímetro de las figuras limpiando cualquier mota que alterara su esbozo primigenio, esto le costó el apodo de la bruja, aquella imagen de una mujer en mitad del silencio aun con la oscuridad de la noche a medio disipar, caminando con una escoba, hizo que los lugareños la tomaran con ella, hasta el punto de ser apedreada por los niños en repetidas ocasiones. Su pasión desmesurada por la tramoya que ocultaban las afamadas líneas, la llevó a realizar toda clase de hazañas para mantenerlas a salvo; entre ellas vigilar las figuras escopeta en mano durmiendo sola en pleno desierto cuando el gobierno pensó en realizar allí campos de cultivo. Con los años la comunidad científica fue apreciando su trabajo, hasta que se convirtió en una persona de admirable reputación, cambiando ya su sobrenombre por el de la Dama de la Pampa.
El glaucoma y la artritis habían menguado sus capacidades, pero no eran impedimento para la pasión de María Reiche, con una avanzada edad ella continuaba sus investigaciones, uno de sus ayudantes la llevaba cada mañana cogida a su espalda hasta las lineas, la sentaba en el suelo y casi sin poder moverse y atisbando tan solo siluetas, la Dama de la Pampa emprendía una nueva jornada de mediciones junto a sus fieles anotaciones, aunque ahora ya contaba con el respaldo económico de varios gobiernos y el aplauso científico de prestigiosos investigadores provenientes de distintos países como Alemania, Suecia y Perú. María firmó la construcción de dos torres de observación a modo de miradores para que el pueblo pudiera deleitarse con las figuras de Nazca y que a la vez no las pisaran, construcciones que alcanzaron los cuatro y ocho metros de altura, también contrató de su propio bolsillo a varios guardas para que vigilaran aquel mágico lugar.


Entre centenares de trabas y abruptos caminos, María anduvo toda su vida en un sendero de dificultades sólidas, quizás justamente por ello se ganó el corazón de muchas personas, hacía de su entusiasmo la gasolina necesaria que alimentaba aquella pasión por el tesoro de Nazca día a día, cuando vio por primera vez la figura bautizada como el mono, Reiche sintió una conexión muy especial que interpretó como una señal casi divina, y es que el primate tiene en una mano cinco dedos y en la otra cuatro, algo que coincidía con el físico de la mujer; cuando ella llegó a Cuzco se pinchó con una espina venenosa que le provocó una gran infección en su dedo y finalmente le tuvo que ser amputado. Este guiño marcó su vida tanto que dedicó medio siglo a descubrir todo cuanto pudo de aquellos misteriosos dibujos. Allí estaba ella, sin dinero, pero con tal ilusión que conseguía transmitir sus ganas de trabajar, así fue como consiguió que le dejaran una vieja camioneta y una gran escalera para poder ver las lineas y estudiarlas. Finalmente, tras emplear todos los medios posibles en respaldar su teoría de que las líneas de Nazca componían un calendario astronómico encaminado hacia el mundo agrícola, la Dama de la Pampa cerró los ojos por última vez el 8 de junio de 1998.
Junto a su tumba se encuentra el actual Museo de Maria Reiche, concretamente en el kilómetro 421,3 de la carretera Panamericana Sur, San José; en él se puede ver gran parte de su obra, planos, fotos, notas y enseres despiertan cada mañana para impedir que el legado de María quede en el olvido. Una mujer única, que llegó a Perú con la mente clara, alimentada por la ciencia y que murió teniendo en su corazón la certeza de que era la reencarnación de una princesa Inca, destinada en esta vida a realizar todo lo posible para que el mundo conociera las magnas líneas de Nazca. María Reiche, la Princesa de Nazca.


"Tengo definida mi vida hasta el último minuto de mi existencia. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas de Nazca, allí moriré".
-María Reiche-

lunes, 15 de mayo de 2017

Arlanza, el cauce del pasado

Al alba de un nuevo día, el cauce de agua que recorre el alma burgalesa otorga el don de la vida a cuanta natura goza del privilegio de dormir a su vera, así pues las corrientes que forman el gran río Arlanza van dibujando 160 kilómetros de verdor sin igual a través del retumbar de su galope entre Burgos y Palencia; es inevitable ir observando desde su orilla como entre los roqueños senderos del valle que conducen hasta sus lindes, se levantan pequeñas construcciones que antaño supusieron el cobijo acomodado y cercano a la mágica Hortigüela, ahora muchas de ellas son devoradas sin rastro de piedad alguna por la maleza en la que relega el paso del tiempo, portones y ventanucos aguardan en silencio un anunciado y predicho derrumbe. Cuesta entender cómo las cosas pasan de tener una importancia casi vital a ser pasto de las generaciones cada vez más presas de la tecnología, esas que acaban haciendo girar la pesada llave dentro de la cerradura y alejándose por la carretera en busca de la modernidad que ofertan las grandes ciudades de España, tal vez sea pura fantasía, romanticismo e incluso me aventuraría a decir que ilusión, pero realmente dudo que exista algo más bello que despertarse con el bostezo del sol entre las cortinas frente al Arlanza; y digo que podría ser tan solo ilusión porque yo misma me encuentro escribiendo esto desde la codiciada y absorbente ciudad, aun así he de reconocer que no hay nada como pasear entre lugares que años atrás estuvieron habitados, tal vez por la sencilla razón de que éstos nos recuerdan tiempos pretéritos que ya marcharon, aunque siempre está en nuestra mano volver a colocar sus vigas otra vez. Hoy os invito a hilvanar un pequeño recorrido por algunos de los mágicos lugares que abrigan al río, esos que con tan solo mirarlos te hacen saber que a pesar de su desangelado aspecto, continúan teniendo alma, vida más allá de un abatido paraje.

Desde el siglo X hasta bien entrado el siglo XIX, Hortigüela dependió en todos los aspectos de la Abadía de San Pedro de Arlanza, cabe destacar que una de las funciones principales que tenían los monjes era la de culturizar a los lugareños, también éstos durante el siglo XVIII tenían el deber de trabajar las tierras pertenecientes a la abadía un día al mes.

Ermita de San Pelayo

Esta ermita permanece en una atalaya única frente al bello Monasterio de San Pedro de Arlanza, como un vigía de la sierra, al borde de un rocoso abismo, la ermita yace desvencijada mientras su grandeza se desploma al pie de su propio suelo, cabe destacar que se diferencian notablemente sus distintas etapas de construcción, siendo éstas prerrománica, románica, gótica y barroca, aunque la más notable es la primera puesto que es la que dio forma primigenia al templo de oración de la mano de Fernán González.
La planta rectangular tiene una medida de 14 x 7,5 metros, sus muros son de un grosor considerable, hechos de pétrea sillería de manera que logran alzar una fortaleza desde este pulmón en la serranía de la cristiandad. Resulta imposible situar en un punto del tiempo el momento en el que por primera vez fue habitado este emplazamiento, ya que a pesar de las leyendas en torno a González, lo cierto es que se han encontrado vestigios de todas las épocas posibles de la historia, así lo demuestra el asentamiento musteriense que dormita pegado a la ermita; por lo tanto no sabemos sobre qué tipo de rudimentario centro de culto está erigida la ermita.
Lo que si tenemos que tener en cuenta es que estamos ante un enclave único con un poder ancestral que todos los estratos de la humanidad han sabido percibir y cuidar, hasta que alguien decidió dejar a su suerte tal lugar enigmático, con el viento y las águilas que vuelan hasta los cerros como única compañía.



Monasterio San Pedro de Arlanza

Dicen que se puede percibir casi lastimero el silbido del viento que recorre la sierra de Hortigüela cuando llegas a este referente del pasado, entre un espeso manto verde, a orillas del río y a pie de la carretera, trazado desde el rocoso suelo, alzándose en la cima del majestuoso arte que siglos atrás engalanaba la mágica España, encontramos un enclave único y salvajemente bello, el Monasterio de San Pedro de Arlanza. Este cenobio fue casa de uno de los pedazos de la cruz donde murió Jesús, el segmento de Lignum Crucis estaba engastado en oro y fue enviado por el Papa Juan XI al conde Fernán González; los Viernes Santos y las Fiestas de la Cruz el paraje quedaba en silencio ya que los poseídos por el maligno caminaban sobre aquella tierra pura para postrarse ante el Santo Madero, bajo la extensa mano de la Orden de San Benito se celebraba una ceremonia en la que el demonio era expulsado de aquellos pobres mortales, convirtiendo el retumbar del monasterio en su última esperanza para su viaje de vuelta a la luz.
El portón castigado pero inmortal del Monasterio de San Pedro de Arlanza se encuentra custodiado desde su alumbramiento por la estatua ecuestre del conde Fernán González; un soberbio corcel eleva su pata delantera en plena batalla, sobre él Fernán hace frente a los sarracenos que sucumben a la maestría bélica y honorable del conde. Resulta curiosa la representación ya que González contempla con una cómplice mirada a su compañero de armas e incluso se puede sentir el palpitar de la hidalguía que solo se atreve a desprender el halo único de la Reconquista española. Caballo y jinete permanecerán esculpidos al son de solo uno, unificados y fundidos en una tremenda estatua que nos recordará por siempre, hasta que se desplome la última piedra del desangelado monasterio, quién según uno de los documentos que se conservan, fundó la joya de Arlanza en el año 912, aunque la autoría de la construcción inicial no está clara, también hay fuentes que apuntan al padre de Fernán como fundador de la abadía, así como otro documento vincula la construcción a otros familiares.

Este corazón empedrado de Arlanza también fue el escenario de una heroica justa entre un templario y las fuerzas del mal, los relatos nos hablan acerca de la construcción interrumpida del monasterio, ya que al amanecer el trabajo de la jornada anterior estaba hecho trizas, aseguraban que una sombra se cernía sobre la edificación provocando la devastación más absoluta; fue entonces cuando un honorable miembro del Temple quiso poner remedio a tal fechoría y pidió que se grabara en el pavimento un tablero de alquerque, el caballero aguardó a que el demonio se presentara y lo retó a jugar, si ganaba su recompensa sería el alma del templario y si perdía acabaría la obra y nunca volvería a molestar.
El templario le dio ventaja al demonio con una ficha en mitad del tablero, conforme avanzaba el juego el caballero veía cómo iba perdiendo, pero entonces llegó el momento de la jugada final en la que el maligno debía levantar la ficha con la que el templario le había dado ventaja y moverla, al hacerlo quedó al descubierto el símbolo mágico de Salomón, y Satanás huyó, perdiendo la partida; una más de las tantas leyendas arlantinas que estremecen a los viajeros.



Monasterio de Santo Domingo de Silos

El origen del engranaje principal que alumbró a la joya monástica se remonta al siglo VII, fue llamado San Sebastián de Silos. Este lugar ha tenido a lo largo de toda su historia un curioso baile de cese y comienzo de actividad, ya que sufrió grandes golpes maestros durante la época de la ocupación musulmana en la península ibérica; uno de los periodos con mayor esplendor fue el vivido durante el gobierno del conde Fernán González, en dicha burbuja temporal, la vida monástica cobra gran importancia resurgiendo notablemente y siendo de nuevo centro neurálgico de la más férrea cristiandad, esto duraría hasta la llegada de Almanzor, tras su muerte en 1002 el estado del monasterio era lamentable, rozando una estampa ruinosa; así permaneció anclado en el tiempo, anestesiado por el recuerdo de su gloria hasta el año 1041, Fernando I otorga una misión compleja al prior del monasterio de San Millán de la Cogolla, quien huye del soberano de Navarra, la grandeza y la luz deben volver a relucir en Silos. Así fue como el más tarde conocido como Santo Domingo, pasa a ser abad, y bajo su mano se llevan a cabo las reformas oportunas para cumplir con los deseos del rey, alzan la iglesia románica y devuelven la vida al monasterio.

Tras siglos de empedrado silencio, se decide hacer de nuevo ampliaciones en Silos y aquí llega la obra del arquitecto Ventura Rodríguez con la que muchos no están de acuerdo, ya que decide derribar la joya románica y sustituirlo por un nuevo templo que es el que hoy sigue en pie. Como huella del pasado se conserva la Puerta de las Vírgenes que abre al claustro. Una fecha trágica para el paraje fue el 17 de noviembre de 1835, cuando como consecuencia de la desamortización de Mendizábal los monjes deben abandonar Silos, el monasterio es sometido a un brutal expolio por personas de dudosa moral. Finalmente el 18 de diciembre de 1880 los monjes benedictinos de la abadía francesa de Ligugé vuelven al monumental Monasterio de Silos para dar vida a uno de los tesoros arquitectónicos de la cristiandad española que incluso sirvió de inspiración a Umberto Eco y su célebre El nombre de la rosa.



martes, 7 de marzo de 2017

Entrevistando a Álvaro Martín, Artal en la serie Templarios









En mayo del año 2014, el Canal Historia apostaba por una serie que logró ocupar un lugar privilegiado en el corazón de todos los que seguimos encandilados con la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, más conocidos como Templarios; con la colaboración de cinco ilustres historiadores y del grupo de recreación histórica El Clan del Cuervo, se forjó una serie documental nutrida de seis episodios que daba a conocer todos los rincones históricos de aquellos honorables caballeros. Su trama principal se centra en las Cruzadas, focalizando el argumento en cómo un niño llegaba a ser templario; ese personaje es Artal, caballero al que Álvaro Martín da vida durante el titánico rodaje. Durante la mitad de los episodios de Templarios vemos como Artal va evolucionando espiritualmente desde su más tierna infancia, pasando por el monasterio donde es criado y educado.
Tengo el gran honor de contar con la colaboración de Álvaro Martín en esta entrevista, donde podremos descubrir un poco más del hombre que hay realmente detrás de Artal y de sus actuales proyectos vinculados a nuevas series. Desde aquí quiero dar las gracias a Álvaro por su tiempo y paciencia, ha sido un verdadero placer contar con tu ayuda.

1. ¿Cómo descubriste el mundo de las interpretaciones históricas?Practicando esgrima. Comencé en 1995 y ahí conocí a Miguel Díaz de Espada (Hugo de Payns en la serie) y a la gente de El Clan del Cuervo.
Junto a ellos, formamos Lvdvs Hispaniense, un grupo de recreación centrado en los combates gladiatorios bastante cañero, con el cual estuvimos pasándolo genial durante unos años.
El Clan del Cuervo es un referente a nivel nacional dentro de la recreación histórica y siempre he colaborado con ellos cuando he podido y me han invitado, bien sea para documentales, lucha escénica o lo que fuera.

2. En el transcurso de la trama que envuelve a los capítulos de "Templarios", se percibe claramente la evolución espiritual creciente y constante de Artal ¿necesitaste algún tipo de preparación específica para poder armar y dar vida a tu personaje en ese sentido? 
La verdad es que Israel del Santo, director y guionista de la serie, sabe cómo sacar eso mismo de todos los que interpretamos a algún personaje en el documental. ¡Si sigues sus instrucciones es muy fácil! jeje.
Yo me imaginaba a Artal con miedo, pero a la vez lleno de entusiasmo, con una fe y con una convicción absoluta en que todo lo que hacía tenía un sentido más allá de de su propia persona. Me lo imagino dando por sus nuevos hermanos hasta su último aliento aunque no fuera lo mejor para su persona.

3. Teniendo en cuenta que en este tipo de trabajos enfocados principalmente en la historia, es primordial explicar y dar a conocer los episodios bélicos para poder comprender el resto del segmento histórico, ¿qué preparación física has precisado? ¿Se puede decir que ahora tienes destreza con armas de antaño como por ejemplo con la espada? 
Jeje, es más bien al contrario. La destreza con las armas ya la traía de antes. Vengo del mundo de las artes marciales y la lucha con armas, con el tiempo empecé a llevarlo al mundo escénico, ya que me divertía mucho más.

4. ¿Qué ha sido lo más complicado en la interpretación de Artal? 
¡¡Rodar en invierno en la sierra de Madrid!! Soy muy friolero.

5. Durante un rodaje supongo que las horas dan para infinidad de momentos únicos ¿recuerdas con especial cariño alguna anécdota de tu paso por Templarios?
A los meses de haber terminado de estar rodando en uno de los monasterios junto con los monjes, los cuales hasta nos prestaron sus hábitos para vestuario, estaba paseando por Madrid y empecé a escuchar que alguien gritaba ¡Artal, Artal! me dí la vuelta y me encontré al Abad del monasterio, jejeje la verdad que era un tío muy majo y estuvimos hablando unos minutos.
Me hizo ilusión encontrármelo fuera de allí.

Parte del equipo de Templarios


6. Cuando un personaje tiene tanta fuerza, debe ser complicado el hecho de tener que darle vida forjando su personalidad desde cero y eso conlleva nutrirse de información; de todo cuanto has leído acerca de la Orden del Temple ¿hay algo que se te haya quedado grabado especialmente?
No había leído mucho sobre la Orden hasta entonces. Pero me impresionó el fanatismo que podían llegar a desarrollar.
Me llamó mucho la atención el ritual que tenían para convertirte en monje guerrero, lo que ello significaba y las razones por las que lo realizaban así.

7. ¿Alguna de las escenas te ha logrado aportar algo como persona o a nivel espiritual? ¿A nivel espiritual? 
Nada, me ha hecho reafirmarme en mi convicción de lo malas que son las religiones. Como persona, me quedo con el equipo y la gente que conocí durante el rodaje. Espero seguir manteniendo relación personal y laboral con ellos durante mucho tiempo.

8. En documentales realizados con esta nueva estructura a modo de serie que escapa de la voz en off y de las imágenes a vista de pájaro ¿crees que se logra trasmitir más y en definitiva alcanzar algún punto superior de la curiosidad de los espectadores que con los documentales tradicionales? 
Por supuesto, te atrapan con más fuerza. Ahora mismo si quieres llegar a un público amplio tienes que utilizar este formato para los documentales históricos. Lo difícil es no caer en el absurdo. Algo que no ha ocurrido con Templarios.

9. Tras un día de trabajo finalmente se apagan los focos, hora de volver a casa, en ese momento en el que cierras la puerta y todo queda en el lugar de rodaje ¿te cuesta mucho desconectar de tu personaje o por el contrario es algo que te resulta fácil? 
Uy, la verdad es que no tuve nunca ese problema.

10. ¿Volveremos a verte pronto en algún proyecto de tintes medievales? ¿qué personajes te gustaría encarnar en futuros trabajos? 
Estamos rodando ahora mismo CONQUISTADORES: ADVENTUM, una serie de TV sobre los primeros años de la conquista de América, desde Colón hasta Cortés, pasando por Magallanes y Elcano, Nuñez de Balboa, Alonso de Ojeda...¡¡Va a dar mucho que hablar!!. No se ha hecho nada parecido hasta la fecha sobre esta etapa de nuestra historia.
Hemos estado rodando en el Amazonas brasileño durante dos meses y continuamos haciéndolo ahora mismo por España. La produce Movistar Plus, la dirige también Israel del Santo y se emitirá en octubre o noviembre de este año en Movistar #0. En esta serie, a parte de tener un papel pequeño, trabajo junto a Miguel Diaz de Espada en la coordinación de las escenas de acción. También participa en ella El Clan del Cuervo. En cuanto a qué personaje histórico me gustaría encarnar... no lo sé, alguno muy malo y retorcido, Torquemada o alguien peor.

Álvaro Martín dando vida a Artal en Templarios

miércoles, 22 de febrero de 2017

Reflexión: Murray, la ventana de las catacumbas sociales

Dicen que la revolución tecnológica que una parte de la humanidad está alentando, es la ladera de una cima experimental que hasta el momento resultaba inimaginable para el hombre, pero creo que es hora de desconectar todas esas finas lineas chispeantes que nos engarzan con el frenético lloviznar de conexiones tecnológicas para mirar hacia los pequeños bastiones que quedan en el mundo libres de redes sociales y observar si sus vidas no son infinitamente mejores que las nuestras; día tras día cometemos el gran error de pensar que el concepto de vida plena solo reside en el poder económico y en la capacidad tecnológica, siento deciros amigos que posiblemente estemos ante el mayor traspiés que el ser humano ha dado en toda su historia.
El mundo ha terminado convertido en un gran espectáculo bajo la carpa del pintoresco circo, entre leones, payasos y trapecistas nuestros valores hacen malabares para no caer bajo el estrepitoso aplauso de aquellos que se empeñan en extirparnos hasta el último resquicio de humanidad que se haya podido atesorar, un circo en el que los colores nos ciegan sin dejarnos ver los llantos y las penurias que se esconden detrás; una vida circense acompañada de música diseñada para acompasar nuestras decisiones disfrazando las noches de días y los días de noches, un circo ambulante que nos obliga como buhoneros a recorrer los polvorientos caminos mientras los políticos como viejos templarios nos inducen a creer que nuestras encrucijadas están plagadas de peligros para que nosotros sacudamos nuestro casi vacío saquito de tela y paguemos a esas fieras tributos para gozar de su falsa protección. En definitiva una carpa que nos vende un mundo irreal donde lo normal es estar deprimido y lo extraño es ser feliz; damas y caballeros bienvenidos al gran circo del siglo XXI.


Cuántos de los que estáis leyendo esto habéis estado o estáis sumidos en una depresión. Quizás si todos contestáramos a esa pregunta sinceramente, los resultados nos alarmarían de tal manera que recapacitaríamos sobre cada uno de los pasos que arrastramos a lo largo de la jornada. Alguien me dijo un día que todo problema tiene una raíz y hasta ese punto tenemos que llegar para poder sacar la goma de borrar y desvanecer las pinceladas opacas que enturbian el buen sentido de la palabra humano; es tremendamente fácil meterse en la cama, o dejar que las horas no cuenten, tan solo sumen, pero estas acciones que nos lapidan tan solo dependen de nosotros mismos y de la colosal capacidad de la que estamos dotados para salir de atolladeros profundos, muy profundos. 
Vamos a partir de la base primordial de que toda acción tiene una consecuencia y quizás hay que empezar por ahí, cualquier cosa que hagamos en vida nos consume la misma; por la inercia de salir indemne físicamente de muchos choques casi mortales de los que se tienen moralmente, pensamos que lo que hacemos no tendrá un pago pero ¡ay amigo! Caronte siempre está esperando para abrir a cámara lenta su huesuda mano y pedirnos el precio justo por nuestras acciones, da igual el lugar en el que te escondas o que pienses que un cuarto de siglo después es mucho tiempo como para que se acuerde de cobrar la deuda, el pasado siempre pasa factura en el futuro y en algún momento de la vida ese futuro se torna presente, arañando tus días y dejando que tropieces una y otra vez con el fantasma de las navidades pasadas. Esto que acabo de decir incluye por supuesto las fechorías en internet, ese gigante que parece que nos permite hacer toda clase de labores inadmisibles en un entorno normal, que estés mal o presentes problemas psicológicos enmudecidos por aquellos que no te quieren bien no quiere decir que poseas carta blanca para librar una batalla que lejos de ser en nombre del altísimo, emprendes como brazo armado del propio desprecio que te tienes a ti mismo; a este punto quería yo llegar, al mal uso diario y peligrosamente cotidiano de las redes sociales.
Tal y como estaba diciendo antes, las malas acciones se convierten en nefastas consecuencias, el mismo problema supone un delito físico que uno en la red y esto parece ser que no todo el mundo lo comprende; esta lista la podemos engrosar de tal manera que terminaría por estallar, encontramos todo tipo de auténticos profesionales del circo, desde los payasos que intentan hacer mofa de desgracias, asesinatos, y demás dolencias del alma, hasta los lanzadores de cuchillos que mienten en cada arma que te arrojan con el único fin de poner una coraza de arrogancia y prepotencia falsa a su verdadera piel, la cual suele ser un tejido quejumbroso de inestabilidad mental y carencias emocionales cosidas con pequeñas puntadas de exclusión social o familiar. A la gente que insulta tras un perfil en las redes sociales podemos sumar los desalmados que juegan un papel atroz en la evolución espiritual del ser humano y con ello sacamos a la palestra unos personajes dantescos y cada vez más comunes, seres que disfrutan compartiendo contenido sádico y bochornoso en sus redes sociales pretendiendo que todo el mundo sea partícipe de su amargura; al más puro estilo del cine gore, así es como estas personas se regocijan en su estado mental con múltiples psicopatías que vierten con un goteo incesante en las personas que por el contrario son fuentes de luz natural.

Se ha llegado a un punto en el que la violencia reina en internet, da igual por dónde se aborde el tema, y esto sí que supone un verdadero problema ya que cada vez son más los menores de diez años que tienen un acceso pleno y sin restricciones a las redes. El contenido que circula en las cuentas de los más y menos adultos se cierne en un alto porcentaje sobre el amplio y a la vez horrendo mundo de la hipersexualización, en el que las niñas han dejado de ser niñas, con cinco años saben más de moda y maquillaje que las mujeres; las ves con sus canales de belleza impartiendo clases como si el tramo de la niñez hubiese sido volado con dinamita, y esto parece hacer gracia a los padres que les proporcionan todo lo necesario para que continúen con actividades que ejercen claramente de tapia entre la etapa infantil y la inocencia. Aunque en este ámbito también tienen culpa irremediablemente empresas que han cambiado en sus percheros los graciosos y tiernos vestidos de manguitas de farol por las minifaldas de cuero y un largo prólogo de prendas que solo preceden a los capítulos de la infancia robada; la madre de la niña que vemos en la fotografía gastó 47.000$ en tratamientos de belleza para exhibir a su hija de seis años en un concurso de televisión, algo que indudablemente se ve potenciado por el nefasto uso de las redes sociales, ahora compartir fotografías de señoras que viven de sus madejas amorosas y de sus cuerpos es lo fascinante pero divulgar material informativo a nivel histórico es lo poco común y resulta hasta raro, ¿qué esperamos de un ambiente en el que ser un acosador recibe el nombre de hater y se ha convertido en casi un trabajo?.

Me encanta esta fotografía, el gran Bill Murray en su película "Atrapado en el tiempo"

"Durante unas horas, en todo el año, nos comportamos como la persona que siempre hemos querido ser", con esta frase Frank Cross nutre el emotivo discurso sobre la base perdida de la sociedad que pone el broche final a la película "Los fantasmas atacan al jefe"; lo que no comprendo es la razón que nos llevan a endurecer nuestro día a día de tal manera que acabamos siendo personas sin brillo en la mirada, tristes y mayoritariamente infelices. Bill Murray está siendo tachado de loco, dicen que ha perdido la razón, cuando yo busqué noticias sobre él después de escuchar esas afirmaciones me quedé helada al ver que se llamaba loco a un hombre que dedica su vida a hacer feliz a la gente con la que se cruza. Murray puede sorprenderte de maneras impensables para la sociedad fría y sin amor en la que vivimos, se le ha visto presentarse en el fondo de las fotos de algunas bodas, unirse a músicos callejeros, robar con su sonrisa pícara una patata frita a alguien y sonreír sin más dejando atónito al caminante, encontrarse a un taxista con un saxofón en su maletero y Bill acabar conduciendo y el taxista dando un concierto en el asiento trasero, unirse a una fiesta de estudiantes en un piso anónimo, colar por debajo de tu puerta una selfie en tu propio portal, felicitar la navidad al azar con fotografías navideñas firmadas de su puño y letra; abrir el buzón en plenas navidades, quizás una persona que vive en soledad y encontrarse con una felicitación de Bill Murray jeje. Cuentan las malas lenguas que Murray quedó marcado al borde de la locura por su otro yo: Frank Cross, pero esta frase me resulta hasta un insulto para el gran Bill Murray, si todos cogiéramos a este hombre de ejemplo el mundo rozaría la perfección y posiblemente se restablecerían muchos lazos humanos que hemos cortado nosotros mismos. Este señor ha compartido muchas veces los diez principios básicos de su filosofía de vida: 
1- «Los objetos son oportunidades». 
2- «La sorpresa es oro. Lo fortuito es una langosta».
3- «Invítate tú a la fiesta».
4- «Asegúrate de que todos los demás estén invitados a la fiesta».
5- «La música une a la gente».
6- «Sé generoso con el mundo».
7- «Insiste, insiste, insiste».
8- «Conoce tus placeres y sus parámetros».
9- «Tu espíritu seguirá a tu cuerpo».
10- «Mientras la Tierra siga dando vueltas, haz algo útil».

¿Cuánto cuesta escribir en una nota "eres increíblemente único" y dejar ese papel dentro de un libro de autoayuda en la librería? sabes que la persona que lo compre seguramente esté mal y necesite ese libro, al ver tu nota quizás le alegres el día, la semana o hasta lo empujes a dar el paso que rompa sus cadenas de tristeza. ¿Y si tocas un portal al azar y metes en un buzón cualquiera una carta de buenos días? creo que tenemos más cerca de lo que pensamos la posibilidad de hacer feliz a la gente y somos tan egoístas que llamamos loco a uno que lo logra ¿enserio hemos llegado a esto?. Os propongo algo, vigilemos más el contenido que publicamos en las redes sociales, y hagamos algo tan solo una vez a la semana que pueda hacer feliz a alguien anónimo, nunca podrás imaginar lo que puede alegrar el día a una persona una simple sonrisa aliñada con ese buenos días que omitimos muchas veces; cambiemos un poco el mundo para que algún día la luz acabe con la tristeza que sin saberlo propiciamos con cada mala contestación en la red, con cada foto sádica, con cada vídeo violento, tenemos la fortuna de ser únicos e irrepetibles seres humanos, recordemos eso cada día.

miércoles, 15 de febrero de 2017

John Horwood, crónica de la encuadernación humana

Los riachuelos de historias, mitos y leyendas que han dado cobijo a la humanidad dejando al pasado orillarse en forma de página escrita hoy nos llegan empolvados, perdidos en algún rincón de las más entrañables y auténticas librerías, errantes entre estigmas, etiquetas y condenas, algunos prohibidos a la par que otros impuestos, así son los libros que nos ha regalado el tiempo; gracias a las personas que un día emplearon parte de su vida en esbozar sus ideas con tinta hoy podemos zambullirnos en mil y una noches de papel, a veces no somos conscientes del sendero que llevan recorrido algunas tradiciones o prácticas, en concreto la escritura vive entre nosotros desde civilizaciones ya extintas a las que les debemos la fortuna de poder acariciar un libro y abrirlo sin más.
Aunque muchos otros ejemplares de relatos, documentos y sentencias los han precedido, a nivel personal creo que el grimorio como tal supuso un alto en el camino literario. No es fácil para nosotros comprender muchas cosas que antes suponían la base de algunas artes consideradas tanto mágicas como inacabadas, y digo inacabadas porque aunque los libros esotéricos han hecho referencia sobre todo a rituales y hechizos, es complicado encontrar ejemplares donde también se plasme la consecuencia terrenal de éstos; el cine nos ha mal acostumbrado a pensar que muchas cosas tan solo son una leyenda, pero lo cierto es que los grimorios existieron, concretamente casi todos los que se conocen fueron escritos en la horquilla temporal que se encuentra entre los siglos XIII y XVIII, como peculiaridad hay que destacar sin duda que entre los pigmentos de la tinta con la que los redactaron se encuentra el rastro de la sangre humana, si nos paramos a pensar en libros mágicos seguramente nos venga a la mente el típico tomo antiguo, escrito a mano, cubierto de polvo y alumbrado por el resplandor intermitente y tenue de una vela, estos ejemplares tuvieron su nacimiento en la Baja Edad Media y todavía existe un gran mercado que intenta vender sus traducciones aunque cabe destacar que casi en su mayoría son fraudes que acaban convirtiéndose en estafas millonarias, como por ejemplo los encantadores de serpientes que aseguraban tener una copia del Necronomicón, curiosamente sabes que se trata de una gran patraña solo con conocer un poco la historia, ya que el mencionado libro procede de una novela. Los grimorios auténticos descansan en quijotescas colecciones y algunos están expuestos en museos, dejando al desnudo sus páginas embriagadas de conjuros, artes oscuras, y rudimentarias prácticas medicinales que fueron evolucionando hasta nuestros días.

Bibliopegia antropodérmica, digna sucesora del arte vinculado a la artesanía de los grimorios. Estamos ante la que posiblemente sea la elaboración más macabra y a su vez cotizada que hoy por hoy continua en boga, lejos de ser un mito la base principal por la que se caracteriza esta labor es la de encuadernar libros con piel humana. Precediendo a la finalización de la elaboración de los grimorios a finales del siglo XVIII, se comienzan a encuadernar algunos ejemplares de los libros mágicos con piel procedente de los propios autores, se puede decir que esto se estuvo llevando a cabo desde el siglo XVII hasta el cercano XIX, periodo en el que encontró su máximo esplendor comercial y social. Algunos escritores se han empeñado en atribuir este arte tan solo a una forma de pena mortuoria superando a la propia muerte, y esto se debe principalmente a que en las sentencias a muerte figuraba la posibilidad de que tras la ejecución los reos pasaran a ser el centro de atención en las clases de anatomía, entonces una vez concluida la disección su piel pasaba a encuadernar los libros de anatomía; dentro de esta misma sección del horror tenemos los tomos que recogían entre sus hojas las fechorías y crímenes por los que hombres juzgados eran condenados, si los familiares lo pedían también era encuadernado con su piel y entregado a la familia. Pero tras haber tenido su epicentro en las ejecuciones y los libros de medicina, la focalización de la bibliopegia antropodérmica experimentó una expansión bajo la capa del romanticismo, pasando a elaborar ejemplares que recogían las cartas de amor más amadas dentro de una pareja para posteriormente encuadernar el libro con la piel de los cónyuges, estrechamente ligado a ello también tenemos algún volumen de lectura erótica, que incluso llegaron a forrarse con pezones de mujeres fallecidas; en el año 1866 un despido masivo acabó con el tráfico de piel femenina que se llevaban entre manos algunos médicos parisinos, en ese turbio asunto también estuvieron involucrados los resucitadores, aquellos desalmados que profanaban tumbas para lucrarse de los cadáveres.
La piel humana fue cobrando importancia en las encuadernaciones con el tiempo, erróneamente se ha llegado a pensar que únicamente se trataba de casos aislados, pero lo cierto es que se llegó a encuadernar un gran números de libros que partían de causas como testamentos con la piel del testador, relatos con la piel de sus protagonistas y obras en las que se trataba de homenajear nombres ilustres o reconocer hazañas, por ello no era difícil que la piel de los héroes de guerra y de científicos pasara a fundirse con el papel.
Para poder encuadernar un libro con la piel humana se debía seguir un curioso proceso, en primer lugar se extirparba la piel de una zona óptima para ser curtida, se solía escoger la piel de la espalda, a continuación se sumergía en una fórmula líquida que contenía entre otras cosas alumbre y sal, después el proceso pasaba por secar el retal humano a la sombra, se volvía tan maleable y suave como la piel de cordero y finalmente era cosida a las tapas del volumen escogido con pelo humano.


Existen ejemplares algo más singulares, quizás por su historia particular; entre ellos tenemos el ejemplar de "Los tres mosqueteros" que fue encuadernado con un trozo de piel tatuada en la que se pueden ver dos caballeros de Luis XII  y un corazón atravesado por una flecha, el libro "La tierra del cielo" que el astrónomo y autor encuadernó con la piel de los hombros de una condesa tras recibir en una caja como regalo dicho macabro retal, la mujer estaba enferma y él le había comentado en una fiesta lo suave que aparentaba ser su piel, por lo que la condesa dejó aquel perturbador gesto como última voluntad.
Entre esos libros se encuentra la crónica de un asesinato, la confesión narrada en tinta que nutre el libro de John Horwood. En el 1821 John Horwood, un joven de 18 años natural de Hanham, fue la primera persona ejecutada públicamente en la nueva prisión de Bristol. Había sido declarado culpable del asesinato de Eliza Balsum, una chica de la que estaba enamorado y a la que había amenazado de muerte en repetidas ocasiones. Eliza murió a raíz de una lesión en la cabeza después de que Horwood le asestara un golpe mortal con una piedra. Cuando concluyó su ejecución, el cadáver de John fue diseccionado por el cirujano Richard Smith, durante una conferencia pública en el Bristol Royal Infirmary.
Desde ese momento la cubierta frontal que narra el horror de su crimen es de color marrón oscuro, su propia piel curtida da forma a las tapas de la oscura biografía, fue grabada con calaveras y huesos, donde en tono dorado yacen las palabras Cutis Vera Johannis Horwood, la piel real de John Horwood. El particular tomo se ha conservado durante muchos años en los archivos de Bristol pero el paso de los años ha hecho mella en él y resulta muy complicada su manipulación; actualmente se encuentra dentro de una urna en el M Shed (Bristol).

El libro encuadernado con la piel del criminal John Horwood

miércoles, 8 de febrero de 2017

La batalla de Lucena, dueña de Boabdil y su ajuar

La historia de una nación se compone de innumerables resquicios en el tiempo, cimas que esconden una tramoya heroica y en múltiples situaciones ensombrecida por los entresijos palaciegos y las justas mudas entre hombres que creían tener honor contra los que realmente poseían un don innato para imponerse tan solo con el sonido de su voz al desangelado mortal que en ocasiones ligaba su arrogancia teñida de falso honor con su estructura ósea carente de espíritu; así nacieron los hombres que fueron elegidos por una mano invisible para formar el brazo armado de Dios que vio la luz durante la Primera Cruzada y que perduró más allá de la extinción de los Pobres Caballeros de Cristo. Vivimos en una era en la que todo lo que antaño regía el mundo ahora está relegado, no solo a un segundo plano si no estigmatizado por las nuevas corrientes sociales que bajo un nuevo modo de contemplar el deber de la humanidad ahora intentan hacer creer al propio ser humano que todo por lo que el hombre ha luchado no eran más que causas indignas de tener defensores y ha terminado por esbozar figuras como la de los grandes reyes Alfonso I El Batallador, Jaime I El Conquistador, y Alfonso VI El Bravo como auténticos despiadados trazados a carboncillo en las desgastadas páginas amarillentas de cualquier vulgar y sobrecogedor bestiario. Pero nada más lejos de la realidad, ya que gracias (sí, gracias) a los soberanos que con su enguantada mano empuñaron el alma de su espada contra el yugo islámico hoy podemos gozar de una libertad airosa y única, deberíamos echar la vista atrás y comprender la importancia de los capítulos que han vestido los tomos que un día estuvieron desnudos sin pensamientos entintados y que hoy son ilustres libros de historia, tesoros en papel que nos enseñan la grandeza de la tierra que pisamos, el valor del honor perdido y la valentía que junto con el coraje nos da la fuerza para defender aquello por lo que luchamos y en lo que creemos sin importar cómo caerá la noche, el ocaso nunca es fácil, pero alumbrados por las estrellas siempre se puede llegar al nuevo día, pase lo que pase mañana también amanece; así lo creyeron todos los hombres que de una manera u otra mantuvieron su figura firme durante la Reconquista, nombres que serán eternamente recordados como Pedro II de Aragón que cabalgó junto a Alfonso VIII de Castilla y Sancho VII de Navarra hasta el corazón del ejército musulmán en la famosa Carga de los tres reyes con la que se pondría el sello de unión español a las Navas de Tolosa. Cruzados, templarios, caballeros, reyes y españoles, algunos eternos y otros anónimos, pero todos ellos héroes.

Estatua del Cid y Babieca en Sevilla, erigida sobre el quemadero de la Inquisición

Hoy rescato del desván una de esas historias que casi al final de la Reconquista protagonizó un episodio cuanto menos anecdótico, y es que aquellas batallas estuvieron plagadas de datos curiosos, casualidades y oportunidades que en muchas ocasiones fueron hábiles movimientos ajedrezados claramente a nuestro favor, hablo de la captura de Boabdil durante la batalla de Lucena el 20 de Abril del año 1483, donde las fuerzas del bastión nazarí intentaron hacer una incursión sangrienta en el lugar para dar apoyo invisible pero altamente peligroso moralmente a su encarnizada lucha por el poder con su propio padre, algo que sostenía una demencial y eterna lucha dentro del propio Reino de Granada entre los partidarios de Muley Hacén y los de su hijo Muhammad XII (conocido por los cristianos como Boabdil El Chico). Cabe destacar que el verdadero motor de esta batalla fue la victoria con la que se alzó Hacén gracias a la ayuda de su hermano Muhammad XIII El Zagal en la serranía de la Axarquía de Málaga, después de ver cómo sus seguidores habían celebrado la conquista, Boabdil decidió demostrar su capacidad de ser igual o incluso mejor en el territorio bélico que su padre y su tío, de manera que dejándose aconsejar por su suegro Ibrahim Aliatar eligió Lucena para someter a los cristianos, reunió un ejército de ocho mil hombres de los cuales mil quinientos eran jinetes, y puso rumbo hacia las murallas de Lucena. Bajo el mando del alcaide Diego Fernández de Córdoba las almenaras comenzaron a dibujar una columna de humo en el cielo, con la esperanza de que a tan solo 11 kilómetros el conde de Cabra viera arder aquellas hogueras y dispusiera sus huestes para ayudar a su sobrino, Diego pensó con gran astucia en ganar algo de tiempo hasta que la ayuda se atisbara en el horizonte ofreciendo a El Chico negociar, aquella estrategia dio su fruto y cuando el nazarí cayó en la cuenta de que podría quedar atrapado entre ambos ejércitos bendecidos por la cristiandad, optó por retirarse. Puso rumbo a Granada, pero nadie podría haber previsto que las tropas del alcaide y del conde los alcanzarían en la parada que habían hecho para comer algo y descansar en el campo de Aras. Boabdil se apresuró a formar sus tropas para luchar sin más dilación, haciendo frente a los que él mismo horas atrás había decidido importunar.
Estatua de Aliatar en Loja
Destaquemos la valentía de los dos ejércitos aliados que tan solo en la primera acometida dieron muerte a más de una treintena de los caballeros más destacados fieles a Boabdil, pero fue en la segunda carga cuando la cristiandad asestó un golpe maestro a los moriscos, ya que la caballería condujo a los musulmanes hasta el río Pontón de Bindera que en ese instante gozaba de una temible crecida y uno a uno fueron sucumbiendo bajo el poder del agua. En aquella batalla el aclamado Ibrahim Aliatar se encontró cara a cara con la muerte a la par que las patas del corcel de su yerno quedaron hundidas en el fango, haciendo gala de una cobardía insultante, el sultán descabalgó y corrió apresurado para esconderse entre la espesura de la vegetación que rodeaba el paraje, tratando de pasar desapercibido; pero toda historia tiene un héroe y esta vez tenemos la suerte de poder ponerle nombre y apellido, Martín Hurtado fue el infante que vio al soberano nazarí entre los arbustos, Martín únicamente con su pica hizo prisionero a Boabdil aunque no se logro saber la increíble identidad del prisionero hasta pasados unos días, ya que éste se negaba a confesar la verdad. Una banda roja marcó al adinerado soberano como a un prisionero más y fue enviado con el resto de los apresados a las mazmorras del castillo del Moral (Lucena), conforme aquel lúgubre encarcelamiento iba teniendo más moradores musulmanes, la guardia comenzó a ver con sorpresa como muchos de ellos se postraban ante aquel preso, algo que indudablemente contribuyó a la identificación de su verdadera identidad, Muhammad XII.
Entre el conde de Cabra y su sobrino surgieron pequeñas diferencias sobre la custodia del prisionero, pero aquella disputa fue zanjada rápidamente por los Reyes Católicos en cuanto se les notificó la captura de Boabdil, el prisionero fue llevado hasta Porcuna (Jaén) donde fue encarcelado en la que pasó a ser recordada como la Torre de Boabdil, hasta que varios meses después de su confinamiento llegaron a un acuerdo, sería liberado a cambio de mantener la lucha contra su padre y su tío, el rey Fernando hacía honor con este preciso y meditado movimiento estratégico al famoso refrán divide y vencerás.

Castillo del Moral, actual Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena

Cuando El Chico fue capturado, a primera vista los soldados sabían que se trataba de alguien con gran poder económico, al menos su atuendo así lo indicaba, toda su indumentaria fue entregada por los Reyes Católicos a Don Diego Fernández de Córdoba en señal de agradecimiento por su gran ayuda en la Reconquista de Granada, el ajuar se compone de vestimenta y armas, actualmente estas piezas forman parte de la colección histórica expuesta en el colosal Alcázar de Toledo que en sus entrañas acoge el Museo del Ejército; a continuación veremos con más detalle este tesoro conocido como El ajuar de Boabdil:

  • Marlota: Esta prenda típica entre la vestimenta morisca de la época recrea la fina filigrana ligada estrechamente con los soberanos que precedieron a su portador. La pieza está realizada artesanalmente con seda, lino e hilo metálico para recorrer sus delicados trazos. Alcanza una envergadura de 103,2 x 155 cm y se caracteriza por su majestuoso tono rojizo, latente en los emblemas coloreados del reino al que perteneció.
  • Babuchas: Sin duda es una de las prendas más características de los musulmanes, hechas con cuero y cosidas hábilmente con hilo de lino, sus medidas son de 24 x 10 x 9 cm.
  • Polainas: Estamos de nuevo frente a dos piezas realizadas en cuero e hilo de lino, esta vez lógicamente son mucho más altas que las babuchas del mismo material y llegan a una medida de 63 x 18,5 cm.
  • Espada jineta con su correspondiente vaina: Una de las piezas más emblemáticas del Ajuar de Boabdil, se trata de la espada atribuida al último soberano musulmán de Granada. Es una espada jineta del siglo XV, realizada en acero, plata dorada, esmalte y marfil con una hoja de más de 90 cm; por otra parte la vaina es de madera, cuero, plata dorada, esmalte y seda, alcanza una longitud de 97 x 7,9 cm. Sobre la pieza podemos leer varias inscripciones, en la empuñadura yacen grabadas alabanzas hacia dios, una de las frases principales dice así: «Él es Dios, Uno, Dios el Eterno. No ha engendrado ni ha sido engendrado. No tiene par». Se destacan las letras rojas sobre los esmaltes verdes, los cuales nos recuerdan a los colores por excelencia vinculados a su dueño.
  • Estoque real y su vaina: Al igual que la espada, el estoque y la vaina están datados en el siglo XV, forjados y rematados en acero, oro, marfil, madera y cuero; su medida alcanza los 99 x 6 cm. En la empuñadura del estoque se puede leer una inscripción nazarí muy utilizada en la guerra santa que dice así «Wa-la galib illa Allah» lo que en nuestro idioma significa: Solo Dios es vencedor, frase que terminó por ser el lema dinástico. El estoque es mucho más ligero que una espada y aun teniendo la misma función, el arma se diferencia en la ligereza como acabo de comentar y en que rara la vez cortaba con su filo, dando así toda la importancia en acción a su afilada punta.

Ajuar de Boabdil 


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