lunes, 3 de febrero de 2014

Blood Chit, mensaje de sangre

La Segunda Guerra Mundial, fue uno de los periodos bélicos de la historia que más vidas se ha cobrado.
Miles de soldados perecieron en ella y otros tantos quedaron marcados por las secuelas del horror y la barbarie.
Los pilotos militaban en una aviación temible, ajena a la tierra y poderosa en el aire.
La Legión Cóndor, la RAF y otros tantos nombres emblemáticos quedarán por siempre en la memoria de los que un día sufrieron sus ataques o simplemente de los que vieron como surcaban el cielo.

Las alas de un piloto, ese preciado bien, fue y será siempre señal de respeto y admiración.
Un solo hombre al mando de un Zero pudo segar más vidas con una de sus bombas que un soldado de tierra en varias horas.
Aviones como los terroríficos Savoia fueron la insignia de la fuerza de Franco durante la Guerra Civil.
Hoy hablaremos del Blood Chit, un heroico invento que George Washington regaló al mundo en 1793.


El origen de este pequeño documento que tantas vidas ha salvado se remonta a la prueba de un globo realizada por Jean Pierre Blanchard en Filadelfia.
Al ser desconocedor del idioma de los EEUU, y contando que estaba probando un invento y no sabía dónde aterrizaría, Washington optó por proporcionarle un escrito en el que en rezaba una orden del presidente para que la persona que lo encontrara lo ayudara a regresar a Filadelfia.

Más tarde, en la Primera Guerra Mundial, los pilotos de la Royal Flying Corps llevaron un mensaje similar escrito en cuatro idiomas diferentes.
Esta vez fue denominado "Blood goolie" (goolie es un argot británico para referirse a lo que hacían con los pilotos que caían en líneas enemigas, eran castrados y entregados a las mujeres como sirvientes).
El mensaje había cambiado, ya no era una orden, ahora se trataba de un trueque, si conseguían devolver al piloto a su base y lo ayudaban, recibirían una grata recompensa.

Durante los conflictos bélicos colindantes, el mensaje fue utilizado sin tregua.
Algunos pilotos lo llevaban cosido en la parte trasera de su chaqueta, en sus pantalones e incluso en placas identificadoras y pasó a llamarse "Blood Chit" (Chit significa pequeño documento, es una palabra de origen Anglo-Indio).

Es durante la Segunda Guerra Mundial cuando el invento de George tiene su mayor auge.
Los Estados Unidos, a partir del ataque sufrido en uno de sus pilares, Pearl Harbor, comienza a crear los pequeños documentos en 50 idiomas diferentes con la bandera de EEUU cobijando las letras de aquel esperanzador mensaje.
Sumaron a la iniciativa algunos obsequios para fomentar que la persona que los encontrara quisiera ayudarlos, monedas, oro, utensilios de costura y mapas fueron algunos de esos objetos que acompañaron al "Blood Chit".
La RAF por su parte, los comenzó a fabricar en finos trozos de seda, también con su bandera, medían 50x30 cm y los textos estaban escritos en dos idiomas, francés e inglés.

"Querido amigo, yo soy un combatiente aliado, no he venido aquí para
hacer ningún daño a ustedes que son mis amigos.
Yo solo quiero hacer daño a los Japoneses y alejarlos de aquí
lo antes posible. Si me ayuda, será suficientemente
recompensado por mi gobierno en cuanto
los japoneses sean expulsados"

Ambos bandos y todos los países llevaron el documento, y salvaron a muchos de sus pilotos.
Más tarde, en la guerra de Afganistán, volvemos a verlos.
Esta vez cosidos en el interior del uniforme, impresos en tres columnas y en una totalidad de quince idiomas.

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