lunes, 6 de abril de 2015

Reflexión: Tu vida

La longevidad de este pequeño rincón está marcada por las reflexiones que he ido haciendo durante este tiempo hasta llegar a este preciso instante, lo último que pretendo con ellas es aleccionar a nadie pero si que me permito expresar mi punto de vista a cerca de mucho temas que hoy por hoy son controversia o que en nuestra rutina no somos capaces de afrontar, ese es el caso justamente del artículo de hoy, quiero hablar del amor hacía uno mismo, no el egoísmo, la superación, algo que muchas veces olvidamos y que es necesario reavivar como el mayor de los fuegos cada día de nuestra existencia.
La sociedad es clara y concisa cuando nos pone dentro de su coto privado con mil y una normas que hay que cumplir si no queremos vernos obligados al rechazo eterno, pero deberíamos pensar si esto nos hace a nosotros realmente felices, dudo que alguien que viva para complacer las peticiones de un rebaño, pueda realmente alcanzar la felicidad, por ello es importante analizar nuestros sueños y designar un gran porcentaje de nuestra vida a cumplir nuestras metas personales, las cuales deben ser todo aquello que nos haga tener una vida completa, pero no material o social, una vida espiritual.

Suena a tópico decir que el materialismo solo causa problemas a largo y corto plazo, pero es una verdad como un templo que es necesaria aprender, es imposible que la posesión de los bienes materiales sea la barca de la que dependa salvar el hundimiento de nuestra felicidad, no podemos depender de que nuestro dinero y nuestras aspiraciones banales materialistas nos otorguen la felicidad hasta el punto de deprimirnos si no alcanzamos los objetivos marcados por el pensamiento obsoleto del rebaño, ese que nos dice que lo normal y lo fascinante es gastar 800€ en un teléfono o dejar que nos cobren 10€ por una copa por la noche, está claro que las cosas sin sentido atraen al ser humano.
Pero si de verdad queremos cambiar nuestra manera de ver la vida hay que llevar a cabo una serie de cambios que no resultarán nada fáciles pero que a la larga te harán sentir realmente bien, no solo en el ámbito material o económico, querer a uno mismo debe surgir del interior, del corazón y sobre todo del arma más poderosa que posee el ser humano, de la mente.
Me parece tan ridículo cuando escucho a mujeres que pasan cierta edad lamentándose por no tener un hombre al lado, es como si por mucho que se luchara por la igualdad en el fondo continuáramos ligadas a ese trance emocional que nunca entenderé, la dependencia obsoleta de tener alguien al lado y de aguantar todo lo posible simplemente por que a determinada edad es lo que marca esta sociedad, tampoco comprendo la impetuosa necesidad de tener que soportar todo tipo de tonterías a la gente que nos rodea, ya sea amigos o familia, por el miedo atroz a caminar solos. El cambio debe comenzar justamente en ese punto, perder el miedo a caminar solos, abrir nuestra mente a la posibilidad de saber andar entre las rocas de la vida bailando con los baches, alguien un día me dijo que por qué vamos a protegernos de la lluvia pudiendo bailar bajo la tormenta.


Quererse a uno mismo no es nada fácil, tendrás que desprenderte de cosas que ahora piensas que son pilares fundamentales de tu vida, y dejar atrás miedos en los que te apoyas para dar cobijo a tus excusas, pero te garantizo que el esfuerzo valdrá la pena.
¿Sabes cómo hice yo el cambio? comencé por desprenderme de las ataduras materiales, dejé de saciar las carencias emocionales o personales comprando, a continuación una vez superado ese duro y costoso tramo, escogí una libreta la cual sería testigo de mis procesos y otra en la que anotaría mis sueños, hice una lista con todo lo que consideraba que era nocivo en mi vida y otra con las cosas que yo debería cambiar con mucho esfuerzo, ya que eso es la base de todo, el esfuerzo. Al principio todo se te hace cuesta arriba, te ves incapaz de desprenderte de los miedos, tus excusas quedan al aire, y el pesimismo se aferra para que no lo tires a la basura de un plumazo, pero poco a poco conforme vas tachando cosas de la lista nociva, te das cuenta que empiezas a sentirte mejor contigo mismo, ya no existe una dilatada linea entre tu y tus anhelos, cuando hayas borrado esa lista por completo llega el siguiente paso y para mi el más importante, restaurar la confianza, eso realmente cuesta mucho (muchísimo) pero en este concepto hay que basar toda nuestra existencia, sin confianza no existe la paz interior, no podemos amar a nadie ni tener apego a nada si no nos amamos a nosotros mismos.
¿Qué es lo que realmente te llena? sea lo que sea, a eso tienes que dedicarte, no puedes vivir haciendo lo que los demás quieren o esperan de ti, hay que saber cortar las malas compañías y quedarse con la gente que quiere seguir ayudándonos sin condiciones ¿alguna vez te has preguntado qué es lo que tú esperas de ti mismo? seguramente no, creo que muy poca gente lo hace hasta que llega al punto de querer y necesitar este cambio, si no te lo preguntas jamás podrás disfrutar de la vida.
Como broche final, me gustaría aclarar que nacemos libres y nosotros mismos nos ponemos los grilletes de la clonación, nos inculcan la absurda necesidad de tener unas pautas sociales, de vestir como todo el mundo, y de caminar por la misma peregrinación, hasta el punto que nos cuesta llegar a comprender que somos únicos, nacemos con el don de tallar nuestro nombre en la historia, está en nuestra mano dinamitar nuestro propio molde prohibiendo a los demás ser una copia de nuestro día a día o acabar siendo un espectro más que pasa por la vida de puntillas, mi consejo es que pienses que eres un artista y eres tu mejor obra.


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