miércoles, 25 de mayo de 2016

La espada de San Galgano, el origen de Excálibur

De cuantas leyendas esculpen los libros de dragones y hechizos hay una que destaca como un rayo de luz en mitad de la oscuridad que abraza la noche, una de esas historias que se convierten en mito y que el avance de los siglos trasforma en leyenda, el rey Arturo, cientos de versiones basadas en sus aventuras han llegado hasta nuestros días. El idílico rey mostró toda la valentía posible para defender su amada Britania de cualquier enemigo que osara tenerla como objetivo, su nombre suele estar ligado a otros como Morgana, Merlín, Lancelot o Ginebra. Conocido por liderar a los caballeros de la tabla redonda, inagotables hombres con una coraza de honor sin igual que estaban dispuestos a perecer sin margen de duda por defender sus ideales y proteger a los inocentes. 
La literatura artúrica ha presentado a lo largo de la historia distintos puntos de declive, pero su repercusión siempre ha sido la cuna de las leyendas de Gran Bretaña. La figura de Arturo ha sido relacionada con el Santo Grial, así como la de sus caballeros, se dice que el fin de las reuniones alrededor de la famosa tabla redonda no era otro más que el de dar con el paradero de la reliquia más preciada. Principalmente el rey Arturo está situado en Camelot a lo largo de la literatura que lleva su nombre, pero también encontramos otra ubicación, Ávalon, es aquí donde se cuenta que Arturo agonizante por las heridas causadas por su propio hijo Morded manda tirar su espada Excálibur al lago, donde Nimue (la Dama del Lago) alza su mano ataviada con una delicada seda blanca entre las aguas y cogiendo a Excálibur desaparece bajo las profundidades. La versión más aceptada es que Arturo obtuvo la espada forjada por el mago Merlín de una roca donde el anciano la había colocado, pero tanto el origen, como la pérdida de la espada (existen relatos que asocian el episodio final de Excálibur con Lancelot), tienen diferentes versiones, y dependiendo del autor se le da un enfoque u otro, ya que la literatura artúrica es realmente amplia y variada.
Las primeras referencias que tenemos de esta mágica espada las encontramos en el libro Historia de los reyes de Britania, de Geoffrey de Monmouth, antiguamente las armas predilectas de los héroes jugaban un papel muy importante en las leyendas o relatos, por lo que un personaje de la talla del rey Arturo debía tener la suya, así nace la legendaria Excálibur. El personaje de Arturo está basando en Lucius Artorius Castus, un alto mando del glorioso ejército romano que sirvió a Roma entre el s.II y el s.III, este hombre contaba con una gran e intachable carrera militar, comenzó siendo centurión en la III legión Gallica llegando a ser prefecto de la VI legión Vitrix. Se dice que murió de anciano y que sus hazañas fueron recorriendo la tierra de boca en boca, Artorius ha sido relacionado con las tropas de caballería sármatas y con la guardia y defensa del Muro de Adriano, fortificación encargada de proteger la frontera del magno Imperio Romano y especialmente diseñado para alejar a los pictos. Entonces, de igual manera podemos indagar en el origen de Excálibur, y para ello dejamos Britania y nos adentrarnos en la espectacular belleza de los parajes de Chiusdino, ubicado en Siena (Italia), última morada de Galgano Guidotti.

Escultura en el lago de los jardines de Kingston Maurward, representa la mano de la Dama del Lago portando a Excálibur

Relicario que guarda el cráneo
Retrocedemos hasta el año 1148, fecha que será recordada por ser la que dio amparo al nacimiento de Galgano, dicen que su llegada a este mundo fue por la gracia del arcángel Miguel, unos cuentan que solo era un hombre más, otros afirman que su alumbramiento estaba bendecido. Se trataba de un caballero de la Baja Edad Media, contaba con riquezas, una de las maneras habituales de representarlo es como a un Cruzado portando su espada. Pero lo cierto es que el joven comenzó a tener una vida plagada de excesos, libertina y sin reparar demasiado en el refuerzo de sus principios como hombre de bien, llegó a comprometerse con una joven llamada Polissemia, pero antes de que la boda pudiera llegar a celebrarse y con poco más de veinte años, Galgano es testigo de dos visiones que cambiaron su vida para siempre. San Miguel Arcángel se aparece en un par de ocasiones al joven, en la primera Galgano llega a pensar que tal vez estaba sucumbiendo a la locura como castigo por aquella vida disoluta, y comienza a encomendarse a dios de una manera muy profunda y espiritual. En la segunda aparición, el arcángel conduce al hombre atónito hasta Montesiepi, allí los esperaban los doce apóstoles y Jesús de Nazaret, en ese preciso lugar cuentan que Galgano clavó su espada en la roca creando con su empuñadura una cruz, para que justo en ese emplazamiento pudiera levantar un templo de oración. Se le ordenó abandonar la vida mundana que llevaba y así lo hizo, predicó durante algún tiempo por Siena, dando a conocer la palabra de dios, y entonces desapareció de la vista de la gente para vivir de retiro espiritual en una pequeña y humilde cabaña, la cual más tarde pasaría a convertirse en una ermita. Pasadas décadas sería construida la Abadía de San Galgano, lamentablemente su estado actual es desastroso, sucumbiendo a un silencioso derrumbe año tras año por el abandono sufrido en el s.XV que la ha dejado casi en ruinas, expoliada hasta la saciedad ahora luce como el esqueleto de lo que un día fue, sin techo y sin sus ventanales, pero desde que comienza el verano en junio hasta agosto es utilizada a modo de teatro para albergar conciertos. Galgano falleció a finales del año 1181, y el proceso de canonización comenzó poco más de un lustro después. En el lugar donde nació se conserva una de las reliquias del Santo, su cráneo todavía con cabello. Como dato curioso, se dice que tres monjes cargados de envidia decidieron robar la espada en ausencia de Galgano antes de su muerte, fueron atacados por lobos cuando trataban de llevar acabo el robo, hay una pequeña vitrina en la capilla que contiene dos extremidades momificadas, se dice que son las de uno de esos tres monjes; las pruebas efectuadas a las reliquias han determinado que efectivamente pertenecen a una persona coetánea al santo, lo que no se sabe de momento es si son del monje o de uno de los primeros seguidores de Galgano.


Las dos extremidades momificadas atribuidas al monje que intentó robar la espada

Existen otras versiones de la leyenda, hay que tener en cuenta que en este tipo de episodios que dan forma a la historia influyen varios factores que adulteran el origen real de los sucesos; antiguamente no se disponía como es obvio de los medios de comunicación de los que gozamos hoy en día, por eso era habitual que los trovadores llevaran entre sus repertorios las leyendas o hazañas contadas de varias maneras y alteradas añadiendo oscuridad o heroicidad (según procediera) con el fin de dar más énfasis a sus muestras, a esta practica de añadir o restar cualidades se suma la iglesia, mostrando así a los santos con un halo de valentía y honor muy pulido y consagrado, también con el paso del tiempo el plagio y la pésima traducción de las fuentes fidedignas nos conducen hacia una fuente de información ecléctica y difícil de desenmarañar, que conforme se van copiando textos los errores van tomando una elasticidad peligrosa (algo que continúa estando a la orden del día). Con esta historia me ha costado realmente conseguir datos verídicos o contrastados (hasta el punto de mantener un cruce de emails con personas del lugar), de los cuales solo quedan en pie los monumentos eclesiásticos y la espalda clavada en la roca.
La otra versión afirma que San Galgano hizo el mítico gesto con su arma como un milagro ante los incrédulos que se mofaban de él y lo ridiculizaban, entre los que se encontraban sus amigos más cercanos y su prometida, por lo que relega la leyenda de las apariciones del arcángel a un segundo plano situándolas únicamente en visiones cobijadas en sus sueños, parece ser que esto ocurrió después de volver de construir su Abadía tras el encuentro que tuvo lugar con el Papa Alejandro III el cual tras escuchar de su propia voz los encuentros con el arcángel lo había animado a edificarla, ahora bien, la Abadía fue alzada entre los años 1212 y 1288, por lo que la fecha de la muerte de San Galgano convierte esta versión en una completa invención.
Una tercera versión indica que el caballo de Galgano se negaba a continuar caminando con el hombre en su lomo, es entonces cuando él comienza a rezar, lo hace tan profundamente que el corcel empieza a caminar pero cambia su rumbo, y termina conduciendo a Galgano a Montesiepi, donde lo esperaba el arcángel que ya había visto en sueños, baja de su caballo y clava la espada en una roca para crear una cruz simbólica con la empuñadura y se retira a vivir ahí como un ermitaño durante casi un año, esta versión estaría corroborada por una roca que se conserva junto a la reliquia antes mencionada, el Sasso Santo, las señales que dejó el caballo al arrodillarse ante San Miguel Arcángel.

Capilla de Montesiepi, inscripción que indica el lugar donde se arrodilló el caballo y la Abadía

Las tres versiones cuentan que la espada fue hundida en la roca en diciembre del año 1180, posiblemente el día de Navidad, pero esto no podemos confirmarlo ya que de nuevo nos vemos limitados por la las alteraciones que sufren este tipo de historias, de ser ese día la iglesia saldría ganando consagrando todavía más al santo, es la única fecha concreta que ha transcendido pero se desconoce su veracidad. Como es lógico tanto la espada como la roca han sido sometidas a diferentes estudios, con el que más se ha logrado esclarecer todo es el que fue realizado en el año 2012, en él se verificaba que la fabricación del arma estaba datada entre el s.XII y el s.XII, efectivamente la hoja se encuentra en su totalidad dentro de la roca. Cabe destacar que antaño la espada era perfectamente extraíble, hasta que en el año 1924 para evitar que fuera robada, se vertió un poco de plomo fundido en la ranura y dejando así el resto de la hoja anclada en la roca para siempre. Se dice que en el año 1992 un hombre trató de extraerla partiendo su empuñadura, pero existen otras fuentes que afirman que este lamentable suceso tuvo lugar realmente en los años 60, tras esto fue cubierta con una pequeña cúpula, y soldada hasta su arreglo, también la hoja sufrió daños, sobra decir que jamás entenderé el poco respeto de muchas personas por la historia. En la capilla se ha detectado la presencia de una estructura anómala, situada a unos 2 metros de profundidad, de forma rectangular, su medida es alrededor de 2,20 x 1 x 1 metros, probablemente una tumba, de momento no han obtenido el correspondiente permiso para excavar pero quién sabe si quizás sea la tumba de San Galgano. 

La espada de San Galgano permanece custodiada en la Capilla de Montesiepi

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