miércoles, 27 de julio de 2016

Necroturismo, reinventando términos

La tecnología hoy en día nos permite viajar a cualquier parte del mundo e incluso a épocas pasadas, son muchos los enclaves turísticos que ya podemos ver a través de un solo click en nuestra pantalla, e incontables los lugares a los que los medios de transporte nos pueden llevar. Pero a veces lo más básico, aquello que forma parte de lo puramente humano y que resulta ser lo más primigenio, es justamente lo que solemos ignorar, no darle demasiada importancia y en ocasiones hasta desprestigiarlo.
El necroturismo es el nombre con el que se ha bautizado al recorrido que realizan algunos turistas o aventureros por los parajes que atesoran ciertos monumentos de carácter funerario, pero habría que plantearse si realmente este término no está muy desenfocado en cuanto a la horquilla de tiempo a la que pretenden asociarlo; estamos en un siglo en el cual todo, absolutamente todo, debe llevar una etiqueta para poder formar una especie de sendero social, si no tiene un nombre es que no está aceptado por la sociedad, de esta manera a visitar estos emplazamientos se le denomina como bien acabo de comentar "necroturismo", pero supongo que los inventores de esta genial idea no se dieron cuenta desde qué época se llevan haciendo expediciones a Egipto para ver las tumbas y monumentos funerarios de los faraones, o la interminable lista de visitantes de la que puede presumir el Coliseo, el cual sin ser una construcción directamente funeraria albergó un altísimo número de muertes imposible de saber. Sencillamente y alejándome una vez más de lo considerado políticamente correcto, he de decir que no considero que estas visitas sean aptas para todo el mundo, en primer lugar hay que ser consciente de que cualquier cosa relacionada con el descanso eterno ha de ser respetada, eso incluye no dar voces, ni por supuesto risas fuera de lugar, el respeto debe primar siempre por encima de todo, pero en casos tan solemnes como estos deberíamos tratar de acentuarlo al máximo, esto incluye poner el teléfono móvil en silencio y dejar las selfies para cuando estemos con los amigos, no en un campo santo; lo que viene siendo tener educación. Se trata de un recorrido moral y sentimental a la par que arquitectónico, por lo que lo ideal es dejar a un lado los ideales políticos para poder contemplar las obras desde un punto de vista histórico.

Desde la antigüedad las necrópolis han ayudado a entender mejor otras culturas e incluso a saber mucho de ellas, como su religión, alimentación, jerarquías o su escritura, si comenzamos por Egipto, nos encontramos con un amplio repertorio de lugares que son considerados un verdadero templo mortuorio, como es el caso de la galería de los halcones en Saqqara, donde miles de estas rapaces momificadas eran depositadas dentro de vasijas con el fin de contentar al todopoderoso dios Horus; la tumba de los doce monos, como se conoce coloquialmente a la KV62 (la tumba de Tutankamón) es un claro ejemplo de necroturismo, las paredes que guardaron con recelo al faraón niño forman el habitáculo más codiciado y visitado de lo que fue el Antiguo Egipto. Otros enclaves como los cementerios de gladiadores o el mausoleo de Lucio Emilio Lupo (conocido como el mausoleo de Fabara) nos hacen recordar que un día los que ahí habitan estuvieron vivos y caminaron sobre las piedras de su sendero, igual que nosotros hoy recorremos el nuestro.
En muchas ocasiones encontramos estelas en honor a los caídos, pero otras veces son enterramientos anónimos sin que podamos saber quién yace bajo la tierra. Si damos un salto en el tiempo y nos vamos a un relativo pasado cercano, podemos enumerar sin ninguna dificultad las tumbas que han pasado a ser celebres, como es el caso del lugar de descanso se Frank Sinatra, Elvis Presley, Abraham Lincoln, Jim Morrison, o la placa que recuerda el lugar parisino donde fue ejecutado Jacques de Molay, el último gran Maestre del Temple, pero a título personal me gustaría destacar especialmente la tumba de John F. Kennedy en el monumental Cementerio de Arlington, con la llama eterna que nunca abandona el descanso del eterno Presidente de los Estados Unidos de América.


Por otro lado tenemos los memoriales, en el caso de Pearl Harbor (lugar del ataque japonés perpetrado el 7 de diciembre de 1941 que supuso la entrada de USA en la Segunda Guerra Mundial) encontramos sobre el acorazado USS Arizona una gran pasarela que lo recorre, en su interior sobre una pared inmensa de mármol se pueden leer los nombres de los marineros que perecieron allí durante el ataque; los supervivientes fueron pidiendo que al morir arrojaran sus cenizas allí junto a sus compañeros, añadiendo su nombre a la infinita lista del frío mármol. Pero quizás los enclaves preferidos por estos nuevos "turistas" sean las catacumbas, entre ellas las que podría destacar sin duda son las Catacumbas de Palermo (os lo dejo como link al artículo que escribí hace un tiempo sobre ellas), pero también las de París las cuales fueron el punto de mira del Ayuntamiento parisino el pasado halloween cuando decidieron dejar pasar a una persona dicha noche en ellas por 350.000€, podía llevar un acompañante y estarían vigilados por tres agentes, manera lamentable de perturbar el descanso de sus casi siete millones de moradores. Por último en este apartado, quiero resaltar la Chiesa dei Morti (iglesia de los muertos), situada en Urbania, Italia; en este lugar se exponen 18 momias en vitrinas, los encargados de su preservación fueron los miembros de la Hermandad de la Buena Muerte, y se cree que los cuerpos de encuentran allí desde el 1833.

En España existen miles de sitios para hacer rutas de necroturismo, yo destaco especialmente por su contenido histórico las siguientes tumbas, y como apunte me gustaría comentar a modo de recordatorio que es un artículo de investigación, no publicaré ningún comentario de carácter político en relación a las sepulturas de la Guerra Civil, el único cometido del blog es informar.

Los caídos de la Legión Cóndor
El 2 de julio de 1942 el cementerio de Nuestra Señora la Almudena (Madrid) se atavió con sus mejores galas para acoger en su seno los cuerpos de Heinz Lignitz (25 años), Joseff Ullmann (24), Johann Seitz (20), August Heyer (26), Leo Falck (23), Georg Übelhack (27) y Walter Brotzmann (24), los siete pilotos pertenecientes a la Legión Cóndor que habían caído en acto de servicio durante la Guerra Civil española cuando militaban en el bando Nacional. Se celebró un acto solemne presidido por el Embajador Alemán Eberhard von Stohrer y el General Vigón, Ministro del Aire de España. Se trata de un emplazamiento de cuarenta metros de largo, por aquel entonces se podía leer una inscripción presidiendo el panteón, que recientemente (2012) fue borrada por la propia Embajada de Alemania (aunque aparece de nuevo escrita a diario), la placa se compone de dos partes, en alemán dice «Los aviadores alemanes aquí enterrados murieron luchando por una España libre», y en español «Aviadores alemanes muertos por Dios y por España; ¡¡¡Presentes!!!». Unos años más tarde, el Teniente Coronel de la Luftwaffe Helmut Felix Bolz fallecía por enfermedad, había dejado Alemania tras la guerra y vivía en Madrid, por lo que pidió que se le enterrara junto a sus camaradas, y por ello desde el 6 de enero de 1967 son ocho las tumbas que se pueden ver allí.


La pirámide del Puerto del Escudo
En la frontera entre Burgos y Cantabria se alza de manera imponente y silenciosa este mausoleo construido en el año 1939 por orden del General Francisco Franco Bahamonde (gobernó España desde el Golpe de Estado de 1936 hasta 1973) e inaugurado por el Conde Ciano, en él se depositaron durante algunas décadas los cadáveres de los militares italianos pertenecientes a la CTV (Corpo Truppe Volontarie), los cuales atacaron el Puerto del Escudo en 1937. La colosal pirámide escalonada de 20 metros de altura está presidida por una M que abarca toda la entrada principal, puesta ahí para honrar a Benito Mussolini; en su interior atesora 360 nichos de los soldados y en el sótano 12 más destinados a los oficiales. Actualmente están vacíos después que una cadena de infortunios se cobrara la vida frente al monumento de los que habían sobrevivido a la batalla, un accidente de tráfico acabó con ellos y finalmente todos los restos fueron sacados de aquella construcción calificada como maldita.

Belchite
No sé bien en qué apartado "turístico" poner este pueblo devastado por el horror de la guerra, posiblemente a nivel paranormal sea de los lugares más famosos de España, escribí sobre él aquí; es un tema un tanto delicado ya que por ejemplo además de la fosa común donde fueron enterrando a todos los caídos (en dos semanas 5.000 víctimas) en sus sótanos la República hizo arder las entrañas de Belchite cuando aún sus mujeres y niños estaban dentro, por lo que realmente el número de caídos es incalculable. Aunque no sea un cementerio catalogado como tal, yo sin duda lo meto dentro de este listado por que alberga más muertes que muchos pequeños cementerios. Hay una gran corriente turística hacia este lugar, centenares de personas se trasladan para experimentar lo inexplicable.

El descanso de Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador
Don Rodrigo falleció el 10 julio de 1099 en Valencia, es enterrado en esa misma ciudad. Pero en 1102 sus restos pasan al Monasterio de San Pedro de Cardeña, donde permanecen hasta 1836, aunque durante unos años son trasladados a Burgos. En 1735 se construye su capilla, en el lado derecho de la iglesia del monasterio, presidida por el doble sepulcro de Don Rodrigo y su esposa Doña Jimena, lamentablemente durante la Guerra de la Independencia los soldados franceses profanan las tumbas y se llevan los restos al actual paseo del Espolón. Son recuperados en 1840 y se trasladan a la Capilla de la Casa Consistorial de Burgos en una urna. Finalmente en el año 1921 los restos son llevados al lugar donde hoy el héroe descansa junto a su amada en la maravillosa Catedral de Burgos.

Junior, el domador
Si nos adentramos de nuevo en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, entre la multitud de estatuas una de las que más llama la atención es la escultura dedicada al domador José María González "Junior". El joven de 27 años perdió la vida en un fatídico accidente de tráfico en el año 2002. Amaba su vida bajo el embrujo de la carpa del Gran Circo Mundial y se hizo conocido internacionalmente por su unión laboral con los animales. Dos grandes caballos flanquean a José María en una espectacular representación a tamaño natural.

Pirámide de Mussolini, puerta de la fosa de Belchite, tumba del Cid y la escultura de Junior

Muchas personas se han posicionado en contra de esta nueva forma de abordar el turismo, todas las opiniones son sencillamente respetables, pero quizás no nos damos cuenta que el problema no está en visitar tumbas puesto que esto lo llevamos haciendo desde que los viajes comenzaron a formar parte de las ofertas de ocio, pero sin embargo la problemática nace en la raíz del respeto. Comprendo perfectamente que en situaciones en las que los familiares de los difuntos siguen con vida o se trata de personas enterradas en templos de oración, siente verdaderamente mal que lo que comienza siendo curiosidad, solemnidad o admiración por visitar enclaves donde yacen personas que en un tiempo caminaron como hoy lo hacemos nosotros, termine siendo una explosión de risas, fotografías muy poco decorosas y sobre todo una atracción de feria. Está claro que hay lugares que atraen por su esencia cautivadora como el ya mencionado Coliseo, pero siguen sin ser lugares en los que se deba perder el respeto por la vida de aquellos que perecieron bajo el suelo que hoy pisamos; que una iglesia como la de San Martín de Belchite presente un esqueleto desangelado no quiere decir que esa estructura no merezca silencio, parece obvio lo que estoy diciendo, pero no lo es. 
¿Qué me parece a mi personalmente el necroturismo? bueno, esta pregunta tiene demasiada miga, para empezar si yo sé que el Cid está enterrado en Burgos, es por que en algún momento me ha interesado su historia y tarde o temprano iré a verlo. Las personas que visitan mausoleos solo por curiosidad o morbo deberían replantearse si realmente es correcto, desde los tiempos en el que se hicieron los primeros enterramientos hasta ahora se han visitado con un único fin, presentar nuestro respeto, para cualquier otra cosa podemos pasear por una avenida o irnos al campo. Y ya no sé si merece mención la nueva moda de grabar películas pornográficas en el cementerio, o eso de ir a sentarse entre las tumbas por ser más "cool", desgraciadamente todo esto está pasando hoy en día, y al final convertimos una visita que puede ser curiosa a nivel histórico como es el caso de la tumba de la Legión Cóndor, en algo banal que solo vale para pasar el rato. Por supuesto eliminaría todo tipo de representaciones teatrales dentro de estos lugares, incluyendo lo relacionado con halloween. Opino lo mismo que de todos los temas de los cuales hablo, el respeto ha de tenerse como tarjeta de visita, dejar los vandalismos, conservar el patrimonio arquitectónico de estos lugares y que nuestras palabras mudas prevalezcan por encima de las carcajadas o bromas sin venir al caso, el resto puede esperar.

Buey momificado en honor al dios Apis (Egipto)

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