martes, 4 de julio de 2017

Entrevistando a Alejandro Cremades, escultor especializado en forja

En ocasiones el viento que recorre los tiempos nos trae hasta nuestros días preciosas leyendas que hilvanan el pasado con nuestro más candente presente, cuenta la leyenda que la famosa Juana I de Castilla se vio sorprendida por una emboscada de truenos y aguaceros en pleno bosque de Carpineto, a la vera de Sant'Alfio, fue entonces cuando la reina contempló el colosal castaño que se alzaba en la ladera del Monte Etna, allí se resguardó del temporal junto a sus cien caballeros, bajo aquel coloso de ramas salvajemente bellas aguardaron hasta que la tormenta cesó su llanto; casi 60 metros de circunferencia que dan vida al que continua siendo el castaño más grande y longevo del planeta, desde el episodio relatado este dragón de verdes hojas es conocido como El castaño de los cien caballos. 
Tengo el honor de contar hoy en este blog con la compañía del escultor especializado en forja, Alejandro Cremades; de su gran maestría han nacido las diez esculturas de caballos que él mismo ha llevado hasta el Museo del Castaño de los 100 caballos situado en el corazón de la mágica Sicilia; donde formarán parte de la colección 100 caballos por la paz.
Las joyas artesanas han sido entregadas al amparo de las atentas miradas pertenecientes a las más ilustres autoridades de la UNESCO, así como del Ayuntamiento. Por su gran amor y entusiasmo ligados al noble y ancestral oficio de la forja, Alejandro ha sido designado embajador representante de la UNESCO. La decena de equinos han sido forjados por varios maestros en este magno arte, también han participado los alumnos de la Escuela Hierro y Fuego, de la que Cremades es propietario, recibiendo pues el honorable reconocimiento que certifica la maestría en las obras ya mencionadas.

Considero de una importancia única la necesidad de empoderar el halo que envuelve a este tipo de oficios, artes y vestigios del pasado que se aferran a nuestros días para que el engranaje que une al ser humano con el trabajo artesano nunca cese su funcionamiento. Personas como Alejandro nos hacen ver con su entusiasmo que todavía es posible restaurar los lazos que nos unen con los trabajos que al margen de ser duros, se convierten en una fuente de satisfacción e inspiración. La persona que otorga el alma a la fragua sabe que de sus manos dependen las obras que allí nacen, no hay tecnología apabullante, pero sí que existe algo complicado de ver en esta era, la atávica danza entre el maestro y su criatura, el renacer de la creación.


1. Tan solo con verte trabajar se percibe abiertamente la pasión que pones en todos los puntos de tu trabajo ¿cuál es el origen de tu pasión por la forja?
Desde pequeño ya me gustaban los metales ya que se podían hacer cosas duraderas, con 17 años descubrí las fraguas y cómo el hierro tan duro de por si al calentarse se volvía blando como la plastilina y la creatividad que presentaba resultaba infinita ya que con los conocimientos adecuados y pocos medios se podía hacer mucho

2. ¿Puedes hablarnos acerca del funcionamiento interno de tu taller? ¿En qué consiste este oficio?
El funcionamiento interno del taller está alrededor de la fragua; cada proceso creativo parte de una idea que se plasma en papel y después se estudia el desarrollo que debe llevar el hierro hasta formar la obra completa, parte se moldea gracias al calor que nos proporciona la fragua en torno a los 1800 grados de temperatura, calentamos el hierro a 1000 grados y a golpe de martillo yunque vamos dando forma al hierro como si fuese plastilina.

3. Supongo que para un artesano cada una de sus obras adquiere matices especiales y diferenciadores, pero aun así me gustaría saber cuál es la pieza que recuerdas con más cariño desde que estás inmerso en el mundo de la forja. 
Desde siempre me ha gustado la montaña tanto como el hierro y en especial las aves, en uno de los viajes que hice por Europa conocí a un maestro italiano que me enseño a forjar cualquier tipo de pájaro. En la primera exposición que hice, una de las obras quizás de las más emblemáticas, fue el águila calva realizada a tamaño real y que lleva más de 1.500 plumas.

4. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿y el momento que ha marcado más tu trayectoria como escultor especializado en forja?
Lo que más me gusta de mi trabajo es preservar la tradición , el oficio y las raíces. La figura del forjador ha sido esencial en la evolución del ser humano, en casi todos los oficios estaba involucrada la mano del forjador bien sea en herramientas, en utensilios domésticos, defensa, protección...
Y cómo de un material tan duro como el hierro, a través del fuego con conocimientos y perseverancia podemos crear lo que queramos con una gran durabilidad. Tras buscar dónde aprender el arte de la forja en España y no encontrar y descubrir fuera de nuestras fronteras todo aquello que en España se había perdido, así que sin lugar a dudas el momento de inflexión fue cuando encontré donde aprender lo que estaba buscando así que aprendí inglés y recorrí Europa.


5. Viendo las esculturas que se realizan en tu taller, llama la atención el gran número de piezas que componen una sola de las creaciones ¿qué proceso es el que se sigue desde que recibes un encargo hasta la entrega del mismo?
Empieza cuando el cliente viene al taller y me explica la idea, sino lleva una idea concreta la desarrollamos juntos; también se da el caso en que somos nosotros los que realizamos el diseño y le presentamos diferentes opciones, unas veces ajustados a un presupuesto y otras no, se le hace un dibujo y una vez aprueban el diseño empezamos a trabajar, ordenando el trabajo por fases y una vez terminado pasamos a su instalación.

6. Durante las muestras de forja en vivo que ofrece tu taller, se ve una gran compenetración entre todas las personas que participan activamente en la sesión ¿destacarías algo especialmente de tales jornadas?
Estamos desarrollando una labor de recuperación y divulgación de este oficio tan importante a lo largo de la historia y ahora aun lo es en Europa, E.E.U.U, Rusia y casi todo el planeta; el oficio del forjador. Estamos abriendo un nuevo camino laboral ya que es un oficio amplio en el que las ramas industriales están más que explotadas y se han dejado de lado todas las versiones manuales, es en la labor manual donde está la mayor creatividad de las personas, así como la más difícil es encontrar dónde aprender, que fue la barrera grande que que yo me encontré y soy perfectamente consciente de que con los conocimientos adecuados muchas familias pueden vivir de esto. Lo que descubren los alumnos/as de mi escuela es que moldear el hierro en caliente es mucho menos duro de lo que parece, evidentemente si queremos puede ser muy duro dependiendo de si la obra es más grande o más pequeña, las personas que por primera vez le dan un martillazo al hierro al rojo vivo se quedan sorprendidas de lo blando que está y el primer sentimiento que les embarga es el de yo puedo, es un sentimiento muy poderoso, y a partir de aquí cada uno se va enfocando hacia las lineas que le gustan.

7. ¿Qué anécdota dentro de tu trabajo recuerdas con especial simpatía?
En una ocasión estábamos coloreando una chapa de cobre con fuego y agua, en una chapa de cobre los contrastes de frío y calor daban unos colores chulísimos pero también retorcían la chapa de manera que una vez que la terminamos, para poder enderezarla y dejarla plana no teníamos una superficie suficientemente grande e hicimos un sándwich con dos maderas grandes con la chapa en medio y la solución por la que optamos fue la de saltar encima para que todos los bultos de la chapa desaparecieran y se aplanara la chapa, cosa que conseguimos con gran sorpresa y risas.


8. En una sociedad en la que actualmente impera la tecnología y en la que resulta realmente complicado moverse sin entrar en la espiral del consumismo, ¿crees que restaurar algunos oficios que antaño otorgaban ciertos valores, como es el caso de los artesanos, puede ser una vía para valorar de verdad muchos de los objetos que adquirimos? 
Categóricamente si, la gran diferencia que hay entre la industria y el artesano está en el sabor que impregna la obra de cada uno de ellos, la industria te hace todas las cosas iguales, hay una competencia infernal y no se tiene respeto por las horas de trabajo de las personas; sin embargo cada artesano es diferente dentro de un mismo ramo, un forjador tendrá una forma de hacer las cosas, un gusto por hacerlas, una pasión, unos conocimientos, será mas o menos sacrificado y eso le da un valor diferente entre unos forjadores y otros, al igual que ocurre con el resto de los oficios artesanos y esto influye en el precio final de las cosas, si a todos nos gustan los coches de una marca no se venderían las demás, con la industria nos toca no poder elegir porque a la hora de hacer producciones estandarizadas el precio debe ser muy barato y no hay mucha capacidad de elección en el resto de Europa, aparte de la mano industrial existe la mano artesana y viven en perfecta armonía ya que el que quiere algo industria tiene donde elegir y el que quiere algo artesanal con diseños exclusivos tiene la mano artesana. Por eso en España debemos hacer crecer a los artesanos ya que además se pueden ajustar a presupuesto según diseño.

9. Observando el talentoso trabajo que desempeña el taller, me resulta fácil deducir que os aguarda una longevidad insuperable dentro del mundo de la forja ¿puedes hablarnos de los proyectos que podremos ver en un futuro próximo?
Ahora mismo en lo que estamos más enfocados es en la formación y en involucrar a los alumnos en las obras que hagamos, así como en el arte de la forja.

10. Seguramente tras leer tus palabras más de un lector estará pensando si sería posible iniciarse en este antiquísimo arte ¿cómo alguien sin experiencia previa puede comenzar en la forja?
Evidentemente hay muy poca gente que se haya dedicado a la forja, raro es que hayan visto un hierro al rojo vivo, de modo que la formación que estoy dando empieza desde muy abajo, empezamos con una batería de cuatro cursos de iniciación a través de los cuales vamos enseñando como coger un martillo, la dinámica de movimiento para no agotarnos y poder aguantar bien todo el día, hacemos herramientas, a lo largo de estos cursos trabajamos con aceros, nos hacemos tenazas, martillos, cinceles y aprendemos a templar a la antigua usanza, a manejar el fuego y a trabajar con sus temperaturas, a calentar el hierro y trabajarlo en su momento más plástico; tras esta batería de iniciación se abren dos caminos perfectamente compatibles: arte y arquitectura. Cada curso tiene una duración de dos días, son intensos, divertidos y se llevan muy bien.



1 comentario:

  1. Un bonito oficio que ha pasado a ser arte. Su águila, que se expuso en la Lonja del Pescado con la Asociación de Artistas Alicantinos, es una maravilla.

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